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Alas sobre el Gran Cañón

Yves Rossy alias “Jet Man”, el piloto suizo que logró atravesar el lago Léman y el canal de la Mancha con un ala propulsada con turbinas colocadas en su espalda, sobrevoló el viernes pasado el Gran Cañón (Arizona, oeste) por primera vez realizando acrobacias aéreas.

A diferencia de sus intentos anteriores, el objetivo de Yves Rossy, de 51 años, no fue el de partir de un extremo a otro, sino realizar figuras aéreas en el aire en el marco de la majestuosidad del Gran Cañón.

El vuelo de unos 15 minutos fue  desde la parte de Guano Point, al oeste del Gran Cañón, una zona explotada por los indígenas de la región, los Hualapai, que hicieron un ritual de danzas y oraciones antes de la hazaña del “JetMan”.

Rossy descendió casi 1.200 metros de altura, la profundidad del Gran Cañón en Guano Point. “JetMan”, cuya ala aún no le permite despegar por sí mismo, se lanzó de un helicóptero para empezar su espectáculo de piruetas aéreas y luego abrió su paracaídas para posarse al fondo del parque nacional, precisó su equipo a la AFP.

Ex piloto de caza de un Mirage III, Yves Rossy que también es conocido como RocketMan o FusionMan, inventó un ala en fibra de carbono digna de las mejores películas de ciencia-ficción, dotada de cuatro reactores.

La primera versión del ala era de casi 2,5 metros de largo y fijada sobre su espalda le permitió realizar sus primeros vuelos, como la travesía de 35 kilómetros en unos 10 minutos por el canal de la Mancha entre Calais (Francia) y Douvres (Gran Bretaña), en setiembre de 2008.

En noviembre de 2009 tuvo su primer tropiezo al intentar volar de África a Europa, cerca del estrecho de Gibraltar (península Ibérica), donde se precipitó al mar por neblina y vientos en contra.

A finales del año pasado realizó sus primeras acrobacias aéreas en Suiza y desarrolló, en colaboración con la empresa Ruag, una versión más pequeña de su ala a propulsión, con una envergadura de dos metros.

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