Recibi las noticias en tu correo

Contra la minería a cielo abierto en Famatina, La Rioja

Manifestantes de Famatina, La Rioja, está interrumpiendo desde el primero de enero los transportes mineros, rechazando el convenio firmado por el gobernador con una empresa canadiense trasnacional del sector.

Famatina: ícono de defensa popular en contra la una multinacional depredadora.

Fuerzas especiales de seguridad, provenientes de la capital riojana, rodean a los manifestantes que dicen contar con el apoyo de toda la población.

Según voceros de los manifestante4s, hay un intento de acallar a las asambleas socioambientales que han surgido en defensa del nevado de Famatina, lo que se evidencia no sólo en el cerco que las fuerzas policiales ejercen en el corte, sino también en la persecución, la intimidación, las amenazas, el armado de listas “negras” de luchadores que denuncian trabajos de inteligencia por parte de la empresa canadiense Osisko Mining Corporation y la judicialización de las luchas contra los proyectos megamineros en la cordillera.

Los voceros llamaron a personas y organizaciones sociales a la realización de un escrache a la casa de La Rioja, Callao 745, el jueves 12 de Enero a las 17.

Hicieron notar que algunos gobernadores confunden los votos con licencia social para dimamitar cerros y destruir acuíferos.

Este principio produce el levantamiento popular de unos 6.400 habitantes riojanos que impiden el tránsito de los transportes mineros de la transnacional Osisko Mining Corporation. Los manifestantes van rotando de manera organizada, concentrados en Alto Carrizal en la base de los Nevados del Famatina.

En el corte de ruta no falta el intendente Ismael Bordagaray ni el párroco del pueblo, Omar Quintero. La autoconvocatoria es absoluta y la tensión crece: el gobernador Luis Beder Herrera recurre a fuerzas especiales de la capital riojana sustituyendo a la policía local incapaz de reprimir a familiares presentes en el corte de ruta. Rodean a los manifestantes.

Una vez más se expresa la voluntad de un pueblo que defiende sus bienes comunes y una calidad de vida incompatible con la actividad extractiva mega minera.

En el método del depredador transnacional prevalece la contaminación, la destrucción de territorios y economías regionales, el saqueo de minerales críticos y estratégicos requeridos conforme al más voraz criterio neocolonialista.

El pueblo de Famatina salió pleno en la defensa de sus fuentes de agua en uno de los ecosistemas semidesérticos de mayor fragilidad, consciente de las enfermedades y miserias que deja a su paso el extractivismo en Latinoamérica toda. Hecho agravado ante la emergencia nacional por la sequía más grande de los últimos 46 años.

No podemos permitir, en pleno siglo XXI, que avance un proyecto económico saqueador en el que se benefician unos pocos y solo deja destrucción y miseria para las poblaciones locales. Creemos que es nuestro derecho y nuestro deber defender nuestros territorios frente a un claro desinterés de las autoridades estatales en todos sus niveles.

El cerro nevado de Famatina
El Nevado de Famatina, rebautizado como Cerro General Belgrano, es el pico más elevado (6.250 m de altura) de la Sierra de Famatina. Ha cobrado recientemente notoriedad por la renovación de los intentos de explotación de sus yacimientos minerales y la oposición de los pobladores de la zona a estos emprendimientos.

Los aborígenes de la zona extrajeron, en fechas que no se han determinado con precisión, minerales de oro y plata del cerro Famatina.

Una de las razones de la fundación de la ciudad de La Rioja por Juan Ramírez de Velasco fue la noticia que le dieron los aborígenes de los yacimientos del Famatina. En una carta dirigida al rey en octubre de 1591 Ramírez de Velasco la justifica por tener gran noticia, de los indios naturales, de minerales de oro y de plata.

Los jesuitas continuaron luego las explotaciones mineras hasta que fueron expulsados.

En 1821 el coronel Nicolás Dávila, con ayuda de Castro Barros, extrajo plata del Famatina para acuñar las denominadas monedas de cordón.
En 1824 Baltasar Agüero fundó una Casa de la Moneda, en La Rioja, para continuar con el emprendimiento.

Facundo Quiroga, gobernante de La Rioja, en 1826 se asoció en una empresa minera con Braulio Costa, residente de Buenos Aires, fundando el Banco de Rescate o Casa de la Moneda de La Rioja. En la misma época el Congreso convocado por Bernardino Rivadavia creó el Banco Nacional, con facultad exclusiva de acuñar moneda en todo el territorio nacional.

Rivadavia negoció la formación de una sociedad con capital inglés y residencia en Londres para la explotación de las minas del país. La compañía, con un capital de cinco millones, establecería un Banco de Rescate en cada una de las provincias con minería.

En 1883 la Sociedad de Fundición de Plata de la República Argentina o Compañía Francesa de Nonogasta trabajó durante unos pocos años. En 1889 inició trabajos la Sociedad Belga del Río Blanco, pero se liquidó en 1902. En 1903 se constituyó en Londres la Famatina Development Corporation, que estableció una fundición en Santa Florentina, hoy abandonada y derruida.

Las permisivas leyes minera del presidente riojano Carlos Menem, que a pesar de algunos cambios cosméticos en otras áreas son las que se aplican ahora, reavivaron el interés por las explotaciones a finales de la década de 1990.

Los vecinos de la zona se agruparon en la “Asamblea de Vecinos Famatina No Se Toca” para bregar contra los emprendimientos mineros, en especial los de la Barrick Gold y ahora de Osisko Mining, ambas del Canadá.

El desastre que se viene
Las operaciones mineras que utilizan la tecnología de extracción de oro con cianuro llevan implícitos altos impactos ambientales, que en muchos casos pueden ser catalogados de desastre ambiental.

Dada la alta toxicidad y reactividad natural del cianuro, la contención de esta sustancia es una de las preocupaciones primordiales de las minas en las que se utiliza la extracción por lixiviación. Se han documentado los efectos perjudiciales del cianuro en los peces, la vida silvestre y los humanos.

La lixiviación es un proceso usual en la ingeniería química para separar sustancias fácilmente solubles de un material sólido por extracción con disolventes apropiados, en este caso el oro con una solución de cianuro de sodio, una de las sales más venenosas que existen.

La minería a cielo abierto es una actividad industrial de alto impacto ambiental, social y cultural. Es también una actividad industrial insostenible por definición, en la medida en que la explotación del recurso supone su agotamiento.

Las innovaciones técnicas que ha experimentado la minería a partir de la segunda mitad del presente siglo han modificado radicalmente la actividad, de modo que se ha pasado del aprovechamiento de vetas subterráneas de gran calidad a la explotación «en minas a cielo abierto» de minerales de menor calidad diseminada en grandes yacimientos.

A medida que los yacimientos se agotan o alejan es necesario usar métodos más agresivos y destructivos, particularmente en la minería, como eso el caso de la extracción de petróleo del mar, de gas natural incrustado en las rocas (gas shale) y de la extracción con sales de cianuro a cielo abierto.

El resultado es la explotación de poblaciones indefensas, condenadas a la muerte prematura o la represión gracias a leyes ad hoc si se organizan para defender el patrimonio ancestral, como el río Uruguay, las rías y bosques de Galicia o los lagos de Finlandia y Chile.

La minería a cielo abierto remueve la capa superficial o sobrecarga de la tierra para hacer accesibles los extensos yacimientos de mineral de baja calidad. Los modernos equipos de excavación, las cintas transportadoras, la gran maquinaria, el uso de nuevos insumos y las tuberías de distribución permiten hoy remover montañas enteras en cuestión de horas, haciendo rentable la extracción de menos de un gramo de oro por tonelada de material removido.

Existe consenso en la literatura sobre el tema en el sentido de que ninguna actividad industrial es tan agresiva ambiental, social y culturalmente como la minería a cielo abierto.
 
La minería a cielo abierto utiliza, de manera intensiva, grandes cantidades de cianuro, una sustancia muy tóxica, que permite recuperar el oro del resto del material removido. Para desarrollar todo este proceso,  se requiere que el yacimiento abarque grandes extensiones y que se encuentre cerca de la superficie. Como parte del proceso, se cavan cráteres gigantescos, que pueden llegar a tener más de 150 hectáreas de extensión y más de 500 metros de profundidad.

Junto al cianuro se emplean diariamente decenas de millones de litros de agua, haciendo uso masivo de los recursos hídricos locales agotando caudales y desviando cursos en ríos y arroyos, afectando caudales y niveles en aguas freáticas (en la mina a cielo abierto de Andalgalá – Catamarca las napas subterráneas bajaron hasta siete metros, dejando sin agua a agricultores y pobladores).

A estos graves impactos hay que agregar la gran contaminación generada por los venenos liberados por este tipo de minería como los metales pesados (arsénico, plomo, mercurio, cadmio, selenio…) capaces de permanecer en el ambiente por siglos y de difundirse sin control a través de las aguas subterráneas que viajan a distancias incalculables.

Los llamados diques de colas reservorios de millones de metros cúbicos de desechos líquidos y barros con cianuro, arsénico, plomo y demás metales pesados, que filtran al subsuelo y desbordan en los ríos y arroyos, quedan abandonados, una vez terminada la explotación como una bomba de tiempo para nosotros y la posteridad. (catástrofes ambientales de Doñana – España – 1998, Baia Mare – Rumania – 2000, Guayana – 1995 … ).

El creciente interés por la explotación de oro de parte de muy diversas compañías mineras se origina tanto en los aumentos en los precios del oro, que brindan un alto margen de utilidad, como en la reciente creación de métodos rentables en función de los costos de producción, para la extracción de oro en yacimientos sumamente pobres, gracias a la tecnología de extracción de oro por lixiviación con cianuro.

Según la DuPont Corporation (citado por Alberswerth), es económicamente viable extraer minerales con solamente 0,01 onzas de oro por cada tonelada de mineral.

Esta tecnología ha venido a sustituir a la recuperación de oro por amalgamación con mercurio, proceso ineficiente en términos de recuperación, ya que permite solo un 60 por ciento de recuperación del mineral, en comparación con más de un 97 por ciento por ciento en caso de extracción con cianuro. (La amalgamación es el proceso mediante el cual el mineral se une con la sustancia utilizada, en este caso mercurio, para efectos de separarlo del resto del material).

Según el Instituto del Oro (Gold Institute, citado por Young, 1993), la producción de oro por el proceso de extracción por lixiviación con cianuro aumentó de 468,284 onzas en 1979 a 9,4 millones de onzas en 1991. Para alcanzar el nivel de producción de 1991, se trataron más de 683 millones de toneladas de mineral con cianuro.

La tecnología de extracción con cianuro
Las operaciones mineras que utilizan la tecnología de extracción por lixiviación con cianuro (cyanide heap leach mining) en minas a cielo abierto se componen de seis elementos principales, que son:
* la fuente del mineral
* la plataforma y el cúmulo
* la solución de cianuro
* un sistema de aplicación y recolección
* los embalses de almacenamiento de solución
* una planta para la recuperación de metales.

La mayoría de las operaciones que utilizan la extracción por lixiviación con cianuro usan la minería a cielo abierto para conseguir el mineral. La minería a cielo abierto trastorna grandes extensiones de tierra. Sin embargo, varias operaciones también usan material de desecho previamente extraído. Se trituran las menas (rocas que contienen el mineral) y se les amontona en un cúmulo que se coloca sobre una plataforma de lixiviación (leach pad).

Los cúmulos de material triturado varían en su tamaño. Un cúmulo pequeño puede estar constituido por 6 mil toneladas de mineral, mientras que un cúmulo grande puede tener hasta 600 mil toneladas, llegando a medir cientos de pies de alto y cientos de yardas de ancho.

Las plataformas de lixiviación pueden variar en tamaño. Pueden tener aproximadamente entre uno y 50 acres (1 hectárea equivale a 2.471 acres). El tamaño de la plataforma depende de la magnitud de la operación y la técnica de lixiviación. Generalmente, las plataformas de lixiviación tienen un forro (liner) de materiales sintéticos y/o naturales que se usan para “tratar” de evitar filtraciones. A veces, las operaciones utilizan forros dobles o triples. El uso de varios forros efectivos es económicamente viable y ventajoso para el ambiente, dado que una plataforma con filtraciones pueden contaminar los recursos hídricos con cianuro.

Una vez que el mineral triturado es apilado en la plataforma de lixiviación, se le rocía uniformemente con millones de litros de agua mezclada con varias toneladas de una solución de cianuro de sodio.
Un sistema de regaderas dispersa la solución de cianuro a 0.005 galones por minuto por pie cuadrado (típicamente). Para un cúmulo pequeño (de 200 por 200 pies), esta velocidad equivale a 200 galones por minuto.

La solución de cianuro contiene entre 0.3 y 5.0 libras de cianuro por tonelada de agua (entre 0.14 y 2.35 Kg. de cianuro por tonelada de agua), y tiene una concentración promedio de 0,05 por ciento (alrededor de 250 miligramos por litro de cianuro libre). La solución de cianuro lixivia (lava y amalgama) las partículas microscópicas de oro del mineral mientras se filtra por el cúmulo.

Los ciclos de lixiviación duran desde unos cuantos días hasta unos cuantos meses, dependiendo del tamaño del cúmulo y de la calidad del mineral. La solución de cianuro que contiene el oro -llamada la solución “encinta”- fluye por gravedad a un embalse de almacenamiento. Desde el embalse de almacenamiento se usan bombas o zanjas con forros para llevar la solución hacia la planta de recuperación de metales.

Los métodos más usados para la recuperación del oro contenido en la solución “encinta” de cianuro son la precipitación con zinc (método Merrill – Crowe) y la absorción con carbón. En el proceso de precipitación con zinc, se agrega zinc en polvo y sales de plomo a la solución “encinta”. El oro se precipita (se separa) de la solución mientras el zinc en polvo se combina con el cianuro. Luego se funde el precipitado para recuperar el oro.

Los productos finales de este proceso son el oro en barras (gold ore bullion) y una solución de cianuro “estéril” (sin oro) (barren solution), la cual se transfiere con bombas a un embalse de almacenamiento o diques de cola. También se origina material de desecho (slag material) que consiste en impurezas, incluyendo metales pesados. Normalmente se descargan estas escorias en un cúmulo de material de desecho.

La alternativa preferida por la mayoría de las operaciones es la absorción con carbón, sobre todo en las operaciones más pequeñas y en aquellas en las que las cantidades de plata que viene asociada con el oro en la solución “encinta” son menores. En este proceso, la solución encinta es impulsada por bombas a través de columnas de carbón activado.

El oro y la plata de la solución se adhieren al carbón, y la solución “estéril”, que todavía contiene cianuro, se lleva a los diques de cola. El oro y la plata son separados del carbón por un tratamiento con soda cáustica caliente. Después, la solución pasa por una célula que contiene un ánodo de acero inoxidable y un cátodo para captar el metal. El carbón gastado Se reactiva en un horno para poder reutilizarlo.

En las operaciones de extracción por lixiviación se utilizan los diques de cola para almacenar la solución de cianuro que luego se rociará sobre el cúmulo, sobre la solución “encinta” lixiviada del cúmulo y sobre la solución “estéril” que resultan del procesamiento del oro.

Por razones ambientales y económicas, todos los diques de cola deberían tener forros para evitar escapes de la solución de cianuro; pero en la realidad éstos se construyen a medida que va creciendo el cráter de la mina con la tierra removida, por lo que su integridad estructural queda comprometida.

Es así que los accidentes por rotura de los diques de cola explican más de un tercio de todos los accidentes mineros ocurridos en las últimas dos décadas.

Compartir este artículo