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La tragedia de Once, “una explicación bastarda y canalla”

“Tratar de convertir a la víctima en culpable es un recurso bajo, vil, bastardo y canalla”, dijo María Luján, madre del joven de 20 años cuyo cuerpo fue encontrado 57 horas después del accidente y cuando las tareas de rescate habían finalizado.

La tragedia de Once días atrás.

“El cuerpo de Menghini Rey se encontraba dentro de la cabina de conducción del motorman del cuarto vagón, lugar vedado a los pasajeros, que se hallaba en desuso y sin comunicación con el interior del mismo por hallarse las puertas clausuradas”, dice el comunicado publicado el viernes por el Ministerio de Seguridad, cuyo titular es Nilda Garré.

Fue una explicación “esgrimida por quienes no tienen un solo argumento válido para justificar su accionar”, añadió la madre en un teatro de San Telmo, en donde leyó una carta acompañado por el padre, Paolo Menghini Rey y Lara, hermana de Lucas. Lucas se convirtió en el rostro visible de una tragedia que aún golpea a los argentinos y cuyas secuelas permanecerán durante mucho tiempo, más aún cuando los pasajeros no tienen otra alternativa que seguir viajando en un sistema ferroviario deplorable y una reacción gubernamental que indigna a muchos.

Ante el silencio presidencial, los ultrakirchneristas tratan de encontrar explicaciones del accidente sin que el gobierno nacional, quede salpicado. “Ese tren se llenó de trabajadores por este proyecto. Ya nos están tirando los muertos”, como ocurrió 6-7-8, un programa del canal público.

En ese mismo programa, el jefe de Gabinete, Juan Abal Medina, explicó que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner “directamente, o a través de los ministros, estuvo todo el día siguiente cada una de las cosas, siguiendo la situación de las personas perdidas, enviando (al ministro de Salud) Manzur a recorrer hospitales para atender a las víctimas. Al final del mismo día, decretó el duelo y expresó sus condolencias”.

La culpa de la decadencia del sistema ferroviario argentino, según los kirchneristas, la tiene el menemismo (el gobierno de Carlos Menem que en la década de los 90 concesionó el servicio a grupos privados) y que la oposición y los medios se aprovecharon de la tragedia.

Sin embargo, fue el periodista Marcelo Zlotogwiazda fue quien logró obtener un documento oculto de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (Cnrt) en el que se detallan multas de 430 millones de pesos (USD 10,7 millones) entre el 2007 y el 2011, a la empresa Trenes de Buenos Aires, concesionaria de la línea Sarmiento. Las razones son descarrilamientos, colisiones, incumplimiento de normas de seguridad, mantenimiento, señalización, de seguridad y comunicación, además de la mala atención, suciedad e irrespeto por los estándares de calidad. Las historias terribles de los trenes continúan.

El lunes, una formación que iba de Bahía Blanca (sur de la provincia de Buenos Aires) a la capital, quedó varado cinco horas en Olavarría, por un incendio. Ayer también se prendió fuego en un vagón en la estación Once, sitio de la tragedia del miércoles. Este corresponsal, el domingo pasado, en el tren Sarmiento, presenció un momento incómodo cuando antes de llegar a la estación Ramos Mejía, el maquinista pegó un frenazo doble. El olor a aceite quemado hizo que los pasajeros del tren se levantaran de sus asientos y varios bajaran en Ramos a seguir su camino en colectivo porque, como dijo una mujer “estamos con miedo, cualquier cosa parece más seguro que un tren”.

Mientras tanto, en el plano judicial, se investigan las causas del accidente. El maquinista dijo que hubo problemas de frenos. Aunque en la grabación con el control de Once no dice de manera explícita que había un problema en los frenos, su desesperación era evidente.

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