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Advierten que la mayoría de los volcanes no se vigilan eficazmente

Por Norberto Ovando (*). Especial para AIM.  Los volcanes activos son a menudo peligrosos y de difícil acceso, por lo que los métodos de satélite ofrecen una perspectiva global que no se logra con instrumentos en tierra. Los satélites han descubierto que los volcanes que antes se consideraban inactivos están mostrando signos de inquietud.

El volcán Copahue. Foto: Norberto Ovando.

La perspectiva global que ofrecen los sistemas de satélite es de vital importancia para el seguimiento de los volcanes en lugares remotos e inaccesibles.

Varios vulcanólogos despliegan los pros y los contras de las nuevas técnicas de control.

Algunos opinan que se debe trabajar con cosas mucho más sencillas junto a la población, por lo tanto es necesaria una instrumentación que sea fácil de manejar, que no cueste mucho dinero porque sino muchos países no pueden cubrir esos gastos.

Otros dicen que la deformación o la emisión de gases tienen que ser importantes para que el satélite las pueda ver, pero servirían para un mayor control de las deformaciones que parecen afectar a la costra terrestre por una gran acumulación de magma profundo.

El programa “Monitoreo de Volcanes”, estudió más de 440 volcanes activos en 16 países. El estudio reveló que 384 tienen control rudimentario o no, incluidos los 65 volcanes identificados como de alto riesgo a grandes poblaciones.

Radar de Apertura Sintética Interferométrica -InSAR- (Interferometric Synthetic Aperture Radar), es una técnica de detección a distancia que capta dos o más imágenes de radar de la misma zona y las combina. Esto permite apreciar si se han producido cambios en la superficie en el tiempo transcurrido entre, la captación de la primera imagen y la segunda. Esos cambios se muestran en la nueva imagen combinada como patrones con los colores del arco iris, y es conocida como “interferograma SAR”.

Los satélites equipados con este radar pueden detectar desplazamientos menores a 1 cm en la superficie terrestre. Así el volcán Menengai ha descendido cinco cm entre 1997 y 2000, el volcán Longonot ha ascendido nueve cm entre el 2004 y  2006 y el más impresionante, el volcán Paka  creció 21 cm en nueve  meses.

Volcán Copahue
La Universidad de Buenos Aires (UBA), instaló dos estaciones en el área, una en el volcán y otra, una antena sísmica en la localidad de Caviahue.

Los vulcanólogos coinciden que este instrumental no alcanza para poder contar con un monitoreo adecuado y que permita tener precisiones sobre lo que sucede con el volcán Copahue, que se encuentra en la Zona Volcánica Sur (ZVS).

Norberto Ovando en el Copahue.

Tras el terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter que sufrió Chile en febrero del año pasado el Copahue tuvo un cambio importante con respecto a la sismicidad. A los pocos días de sucedido el sismo, el volcán comenzó a emitir señales de baja frecuencia, que no son terremotos, no pudiéndose localizar y los expertos no saben si vienen del volcán, precisamente porque sólo existe una estación y se necesita instalar más instrumental.

El Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin), considera instalar estaciones en 43 volcanes hasta el 2013. La medida responde a una priorización de acuerdo a la peligrosidad y actividad volcánica, además de la ubicación y riesgo para la población.

Es así que hasta el 2010 existían 12 estaciones de monitoreo y a este año se pretenden completar 18, sumando seis más que estarán ubicadas en el volcán San Pedro (II), San José (RM), en Planchón-Peteroa (VII), Copahue (VIII Región), Corcovado (X) y Maca-Cay (XI).

El monitoreo constante puede ayudar a comprender los patrones y las consecuencias de la actividad pudiendo contribuir a obtener imágenes más clara del comportamiento de una montaña. Los datos de alta resolución por satélite también pueden dar apoyo a las autoridades de protección civil para elaborar mejores planes de evacuación.

La alerta temprana de erupciones aún enfrenta importantes desafíos, y los científicos todavía están tratando de encontrar la manera de saber si un período de actividad volcánica dará lugar a la erupción.

Conclusión
Los volcanes activos o potencialmente activos de la cordillera de los Andes, requieren cada vez más la integración de técnicas como el monitoreo vía satélite para conocer en profundidad la tendencia de sus movimientos.
Fuente ESA / Aapn
Norberto Ovando (*) es presidente de la Asociación Amigos de los Parques Nacionales (Aapn).   Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas (Wcpa de la Uicn). Red Latinoamericana de Áreas Protegidas (Relap)

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