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El abismo fiscal de EE.UU y el ahondamiento de la crisis

Con tiempo limitado para resolver el llamado “abismo fiscal” en Estados Unidos, muchos esperan los resultados de las negociaciones en el Congreso, pero otros hablan de verdades ocultas tras ese tema de actualidad en la norteña nación.

Obama, con tiempo limitado para resolver el llamado “abismo fiscal” en Estados Unidos.

Mucho se ha repetido por estos días que una combinación de cientos de miles de millones de dólares en aumentos a los impuestos y recortes al gasto gubernamental, entrará en vigencia automáticamente a principios de enero si los poderes de Washington no toman medidas para impedirlo.

Los economistas dicen que esas medidas podrían llevar a la mayor economía mundial a una nueva recesión y al repunte de la tasa de desempleo, que ya es persistentemente alta.

Repetidas son los argumentos que plantean que si el presidente Barack Obama y el Congreso no resuelven sus diferencias, a partir del 1 de enero caducarán recortes de impuestos decretados por el gobierno de George W. Bush (2001-2009).

También entrarán en vigor reducciones de gastos en todo el gobierno federal, y cesarán los pagos de subsidio por desempleo para más de tres millones de personas.

Sin embargo, en momentos en que los republicanos y los demócratas aún negocian sobre la forma de evitar la fuerte subida de impuestos y los recortes de gastos fijados para fines de año, aparecen criterios con razones no dichas sobre el abismo fiscal.

Un artículo de la revista digital española “Sistema” plantea que los argumentos de las fuerzas conservadoras y neoliberales de Estados Unidos, para no aceptar el incremento de los impuestos a los más ricos y así evitar el anunciado precipicio, son similares a los empleados por esas mismas corrientes en la Unión Europea.

Tal afirmación parte del supuesto de que el déficit y la deuda pública del gobierno federal de Estados Unidos son insostenibles, por lo que según el autor mencionado al igual que en el denominado viejo continente es necesario hacer enormes ajustes al “derroche” en el gasto público.

Según los republicanos, en el caso estadounidense, no es justo dejarle a sus hijos y nietos una deuda que no crearon, falacia que envuelve la responsabilidad histórica que tiene su partido en la actual crisis económica, financiera, energética, climática y alimentaria.

Resulta interesante también las razones expuestas por el economista estadounidense Dean Baker, quien asegura que el mal denominado problema del déficit y la deuda no son resultado del excesivo gasto público, sino del débil crecimiento económico.

En su opinión de ser favorable el desempeño de la economía, el débito público sería apenas del uno por ciento del producto interno bruto y no del 61 por ciento, inferior al del Reino Unido, Bélgica, Austria, Francia, Italia y Japón, por lo que no es ningún problema.

Lo que desea en realidad la banca y las compañías de seguros son los recortes de gasto público y la privatización de los servicios y transferencias públicas incluidas las de la seguridad social, explica Baker al refutar los argumentos de los republicanos.

Según estadísticas oficiales Estados Unidos tiene una deuda de 16 billones (millón de millones) de dólares, con un interés del uno por ciento, lo que según los entendidos en vez de un inconveniente es una oportunidad para conseguir dinero más fácil.

En tal sentido aconsejan que una vía para revertir favorablemente esa deuda es pedir financiamiento para invertir en la generación de empleo, por ser hoy el mayor obstáculo de la economía nacional con 22 millones de personas desocupadas o subempleadas.

Aseguran, entre ellos Baker, que es necesario un aumento y no un recorte del gasto público para crear trabajo, estimular la economía y así reducir el déficit.

Todo ello demuestra que lo que está en juego es el capital privado opuesto a invertir en gastos sociales, sobre todo porque la economía está en retroceso y en consecuencia la demanda baja con un efecto negativo en los gastos sociales y la economía en general.

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