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Qué es la colección subdural crónica

En términos médicos, la “colección subdural crónica” que padece la presidenta, Cristina Fernández, de Kirchner, es una acumulación de sangre entre la duramadre que es la membrana que cubre el cerebro y la aracnoides, una de las capas de las meninges.

El hematoma subdural visto en una tomografía computada. Foto: Archivo

Un hematoma así constituido se debe a la rotura traumática de vasos venosos que atraviesan el espacio subdural, por lo tanto se produce una separación entra las capas de la aracnoides y la duramadre. Los hematomas subdurales pueden causar un aumento de la presión intracraneal, compresión y daño del tejido cerebral. Un hematoma subdural agudo tiene una mortalidad elevada, por lo que se considera una emergencia médica.

El doctor Alberto Alves de Lima, cardiólogo, jefe del Departamento de docencia e investigación del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (Icba), explicó que es  subdural, porque está ubicada dentro del cráneo entre la duramadre que es la membrana que cubre el cerebro y la aracnoides, una de las capas de las meninges; y crónica, debido a que con el paso del tiempo se agudizó hasta provocarle una fuerte cefalea y arritmia.

El experto afirmó que ante la presencia de una colección subdural, sobre todo si se tratara de sangre, debe vigilarse para determinar si está estabilizado a la espera de que se reabsorba.

“Estas colecciones pueden expresarse tardíamente y depende del lugar donde ocurran en el cerebro, podrían llegar a generar diversos síntomas como un dolor de cabeza o una arritmia, entre otros padecimientos aunque los especialistas coinciden en que no se puede vincular con certeza que en este caso la arritmia y la cefalea sean consecuencia de esta colección crónica nombrada en el parte médico”, completó Alves de Lima.

El médico cirujano Fernando Iglesias indicó que los “hematomas subdurales ocurren cuando se junta sangre en espacio subdural, entre la duramadre y la piamadre, dos de las capas que recubren el cerebro, y los síntomas aparecen entre la semana y el mes desde que se produjo el traumatismo”. “Generalmente, se dan en gente adulta que tiene un traumatismo leve”, completó el cirujano.

El vocero presidencial Alfredo Scocimarro leyó a las 21:55 de ayer, el parte médico oficial en el que se expresaba que “la presidenta Cristina Fernández sufrió un traumatismo de cráneo el 12 de agosto”. La información dada a conocer por Scoccimarro, indica que en esa fecha la presidenta se realizó una tomografía de cerebro en el Sanatorio Otamendi, con resultado “normal”. “En el día de la fecha, la doctora Fernández de Kirchner concurrió a la Fundación Favaloro para realizarse un estudio cardiovascular por una arritmia en estudio, y debido a que presentó un cuadro de cefalea, se solicitó su evaluación neurológica al Instituto de Neurociencia de la mencionada Fundación, a cargo del doctor Facundo Manes”, prosiguió Scoccimarro.

El vocero completó que “una vez realizado los estudios de control correspondiente en dicho Instituto, se arribó al diagnóstico de colección subdural crónica. Debido al mencionado diagnóstico, se indicó reposo de un mes, junto al seguimiento evolutivo estricto clínico e imaginológico”. El comunicado está firmado por la Unidad Médica presidencial, a cargo de los médicos Luis Buonomo y Marcelo Ballesteros.

La mandataria permaneció internada durante desde el mediodía en la sede de la Fundación de avenida Belgrano al 1700. Estos estudios médicos en la Fundación Favaloro se sumaron al historial médico de la mandataria, que incluye recientemente el mencionado paso por el Sanatorio Otamendi en agosto y, en enero de 2012, la internación el Hospital Austral para someterse durante tres horas a la extracción de su glándula tiroides.

Una lesión crónica
La Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU ., explica que esta lesión es una acumulación “vieja” de sangre localizada entre la superficie del cerebro y su capa más exterior (duramadre). La fase crónica de un hematoma subdural comienza varias semanas después del primer sangrado, como le ocurrió a la Presidenta, ya que el traumatismo lo sufrió el 12 de agosto último.

La institución indica que un hematoma subdural se desarrolla cuando las diminutas venas que corren entre la duramadre y la superficie del cerebro (venas emisarias) se rompen y dejan escapar sangre, generalmente como resultado de un traumatismo craneal leve. Luego se forma una acumulación de sangre sobre la superficie del cerebro generando una acumulación subdural crónica.

Síntomas
En algunos casos, es posible que no se presenten síntomas. Sin embargo, dependiendo del tamaño del hematoma y de dónde éste ejerza presión sobre el cerebro, se pueden presentar cualquiera de los siguientes síntomas:
Disminución de la memoria
Dificultad al hablar o tragar
Dificultad para caminar
Somnolencia
Dolores de cabeza
Crisis epiléptica
Debilidad o insensibilidad en brazos, piernas, rostro
Confusión o coma

Pruebas y exámenes

Cuando arriba un paciente con esos síntomas, el protocolo indica que el médico hará un examen físico, se evaluará cuidadosamente el cerebro y el sistema nervioso para verificar si hay problemas con:
Equilibrio
Coordinación
Funciones mentales
Sensibilidad
Fortaleza
Marcha

Alves de Lima indicó que a un paciente que padece estos síntomas se le realiza una tomografía computarizada o una resonancia magnética de la cabeza para una evaluación completa para determinar lesiones y el tamaño del hematoma.

La Asociación Argentina de Neurociencia, explicó que la colección o hematoma subdural crónico “corresponde a una entidad reconocida desde hace mucho tiempo”, y que ya desde 1857 se la definía como una “paquimeningitis hemorrágica interna”. En general, la edad promedio de las personas que sufren dicho problema es de 62 a 75 años, aunque se da con más frecuencia en los mayores de 70.

Según publicó la Revista Argentina de Neurociencia, “se considera que a partir de un traumatismo encéfalocraneano se produce un sangrado a nivel subdural; éste desencadena un proceso inflamatorio local en la duramadre, con proliferación celular reactiva que determina la formación de una membrana externa vascularizada y una membrana interna avascula”.

Asimismo, dicho artículo explica que “si bien este proceso inflamatorio tiene como objetivo reabsorber el sangrado, se producen fenómenos locales en algunos pacientes, por motivos no aclarados completamente, que hacen que el hematoma crezca”. Existen diversos tratamientos para el cuadro descrito, que van desde intervenciones quirúrgicas hasta no quirúrgicas.

Entre las primeras, se mencionan las de orificio de trepano, Twist Drill (taladro manual) y la craniotomía. En tanto, entre las segundas, figuran los diuréticos osmóticos (sin utilidad actual), utilización de corticoides; y la embolización de la arteria meníngea media, entre otros.
La Nación

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