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Trabajadores del Bauen, a la espera con optimismo

Tras el veto del Poder Ejecutivo a la expropiación del Hotel Bauen, los trabajadores “vamos a insistir nuevamente en la Ley el mes próximo cuando se reinicie el nuevo período legislativo, manifestó a AIM el presidente de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (Facta) y ex presidente y actual responsable de Relaciones Institucionales del Hotel Bauen, Federico Tonarelli, quien recordó: “Decidimos ir por la reconfirmación de la Ley”, esto quiere decir que la iniciativa volverá a la Cámara de origen, en este caso, Diputados.

Los trabajadores del Bauen volverán con la ley al Congreso.

Los trabajadores del Bauen volverán con la ley al Congreso.

En diálogo con esta Agencia, Tonarelli señaló que el veto “es algo que no nos sorprendió”, porque “lo teníamos como posibilidad concreta”. Ahora, irán por la reconfirmación del texto aprobado con fuerza de Ley, donde se tendrá que volver a votar, pero esta vez con mayoría especial de 2/3 en ambas Cámaras (171 votos, Diputados; 48 votos, Senado). “Es número difícil pero no imposible”, afirmó.

De todos modos, aclaró ante esta reconfirmación de la norma, “no implica que no podamos tener un sofocón judicial, ya que el veto retrotrajo la situación”, por lo que “estamos a la espera de que pueda haber algún inconveniente”, sostuvo.

La expropiación del Bauen es un sueño que persiguen desde que empezaron a autogestionar el emprendimiento hace casi 14 años, “somos optimistas”, remarcó el dirigente.

Antecedentes

La Ley de expropiación, autoría del diputado Carlos Heller (Partido Solidario), fue presentada en 2015 y se sancionó finalmente en Senado el 30 de noviembre de 2016. Sin embargo, casi un mes después, el presidente Mauricio Macri oficializó el veto el mismo día en que vencía ese plazo.

El veto que dejó sin efecto la ley declara de utilidad pública y sujetas a expropiación las instalaciones del edificio del Hotel Bauen, y su entrega en comodato a la cooperativa de trabajo que lo gestiona desde 2003. La norma, que obtuvo su sanción definitiva por parte del Senado durante su última sesión ordinaria del año, significó un salvataje de la cooperativa que durante los días previos a su aprobación se encontraba bajo la guillotina del desalojo ordenado en 2014 por la jueza en lo comercial Paula Ualde.

El decreto 1.302 que dispone el veto fue publicado en el Boletín Oficial dice que “el proceso expropiatorio implicaría un severo perjuicio en la posibilidad de asignar por parte del Poder Ejecutivo nacional los recursos económicos disponibles a otras necesidades básicas insatisfechas para el conjunto de la población, exclusivamente en beneficio de una situación particularizada que sólo afecta a un grupo de personas que se hallan comprometidas en las actividades que se desarrollan en el inmueble en cuestión”.

El decreto devuelve a los trabajadores al peligro de perder el hotel y, en consecuencia, que los 130 puestos de trabajo se desvanezcan. La ex diputada Myriam Bregman, quien durante su gestión en la Cámara de Diputados –donde representó al Frente de Izquierda y de los Trabajadores– fue una de las impulsoras más enérgicas del proyecto de ley, encuentra la razón del veto en “el símbolo que es el Bauen como fábrica recuperada y exitosamente autogestionada por sus trabajadores en el corazón de la ciudad de Buenos Aires”.  Manifestó: “El Bauen es un ejemplo peligroso a los ojos de los empresarios en tiempos de recorte y ajuste”, concluyó.

La gestión empresarial del Bauen acabó en 2001, con la quiebra de la firma chilena Solari S.A., a nombre de la familia Iurcovich. El plan de autogestión de los trabajadores comenzó dos años después, cuando comenzaron a reacondicionar el espacio y lo devolvieron a la vida. En el medio, los Iurcovich intentaron un cambio de personería jurídica –a partir de la creación de la firma Mercoteles– que les sirvió para reclamar el inmueble a pesar de haber violado acuerdos judiciales tras la quiebra.

Desde 2006, Ualde insiste en que el lugar en donde funciona el hotel pertenece a Mercoteles y la amenaza de desalojo persigue a los trabajadores. Tras dos fallos en contra, buscaron la definición de la Corte Suprema, que en 2011 consideró que el tema no era de su incumbencia y devolvió el expediente a primera instancia. Desde entonces, la apuesta fue por la ley de expropiación.

Además de la expropiación del edificio y la entrega en comodato a los trabajadores, para resguardar sobre todo la actividad y los empleos, la ley vetada establecía la continuidad y la ampliación de las actividades culturales, artísticas, sociales y educativas que desde que el Bauen se convirtió en una empresa recuperada abrigó en su interior. Además, exigía que el hotel sirviera para el turismo social y derivaciones médicas de jubilados y pensionados de todo el país que requieran traslado a la ciudad.

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