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Cannabis medicinal, descansa en el Senado nacional

Tras debates y polémicas, el proyecto de ley que autoriza al Estado a proveer el aceite de Cannabis para atender ciertas patologías obtuvo media sanción de la Cámara de Diputados nacional el 23 de noviembre pasado. Sin embargo, la iniciativa no prosperó en Senado y habrá que esperar a un nuevo periodo legislativo por novedades, constató AIM. Puntos de debate y cómo avanza la regulación en la región.

Cannabis medicinal, descansa en el Senado nacional.

Cannabis medicinal, descansa en el Senado nacional.

La iniciativa, impulsada por legisladores de Cambiemos, un sector del massismo y del bloque justicialista, autoriza el uso del aceite de cannabis para enfermedades como la epilepsia refractaria, dolores crónicos y fibromialgías. También prevé un marco regulatorio para la investigación médica y científica del uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados.

Antes de finalizar el año, y tras meses de debate y discusiones al respecto, diputados de distintos bloques se hicieron eco del reclamo de familiares de pacientes y presionaron a Cambiemos para discutir el tema.

El 23 de noviembre, la Cámara baja dio media sanción a un texto que autoriza al Estado a proveer el aceite de Cannabis para atender ciertas patologías, pero no autorizó el autocultivo. El proyecto ingresó al Senado, pero no tuvo suerte. Se estima que pueda ponerse en agenda del nuevo periodo legislativo, pero habrá que esperar a la agenda que defina el Ejecutivo y los bloques en pleno año electoral.

Punto de polémica

El proyecto no permite el autocultivo. Ese dato no es menor. Un documento firmado por la ONG Mamá Cultiva y otras 21 organizaciones de madres y padres de niños con diversas patologías reclama el autocultivo y el cultivo cooperativo y solidario.

“Sólo el autocultivo y el cultivo solidario y cooperativo de cannabis con fines medicinales en manos de los usuarios garantizan la existencia de una red de salud pública que no depende de la industria farmacéutica y su concepción mercantilista de la medicina, apuntalando el derecho a la salud como bien social y humanitario”, señalan las organizaciones.

Para estas personas, que vienen investigando y difundiendo información sobre los beneficios del cannabis para tratamientos médicos, “no es suficiente” con la promesa de la investigación de las propiedades. “Esto significa patear para adelante la respuesta a quienes no podemos prescindir de esta planta terapéutica hoy, y que hoy estamos en riesgo debido a una legislación que nos penaliza”, sostienen.

Según las organizaciones, el conflicto radica en que el Estado, o los laboratorios, pueden demorar años en producir todos los tipos de aceites necesarios. En cambio, las familias ya elaboran con éxito los aceites que cada paciente necesita. En ese sentido, sostienen que “no es un fármaco, sino una fitoterapia, como se usan las hierbas de la herboristería”.

Uso medicinal

Silvia Kochen, médica e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), explicó que “alrededor de un 30 por ciento de los pacientes con epilepsia no responden al tratamiento con fármacos y no son candidatos al tratamiento quirúrgico. Esta situación se asocia a severas consecuencias en la calidad de vida y a un aumento en la mortalidad”.

“Para este grupo de pacientes, en los últimos años se demostró que el tratamiento basado en la planta de cannabis, en especial el cannabidiol, uno de los componentes con mayor presencia en la planta, es efectivo, bien tolerado y seguro en chicos y adultos”, detalla la especialista.

 

En ese sentido, Kochen resalta que “los hallazgos referidos en la literatura sugieren que el cannabidiol (CBD) puede reducir la frecuencia de las crisis, presenta una buena tolerancia y no se describen efectos adversos serios. Hasta la fecha los reportes existentes se limitan al uso de CBD asociado a otras medicaciones para la epilepsia”, aunque, aclara, “es necesario realizar ensayos controlados aleatorios para caracterizar el perfil de seguridad y eficacia real de este compuesto”.

El tratamiento basado en la planta de cannabis, en especial el cannabidiol, uno de los componentes con mayor presencia en la planta, es considerado efectivo y seguro tanto en chicos como en adultos.

La Anmat ya autorizó casi cien tratamientos con aceite de cannabis importado de los EE.UU., en su mayoría para tratar casos de epilepsia refractaria, aunque en algunos casos para aliviar el dolor.

Entre los problemas de traerlo de afuera es que una botellita de 100 ml de este aceite cuesta alrededor de 250 dólares y la duración es de aproximadamente tres meses, aunque varía dependiendo de la dosis que se suministre. Además de que la composición no tiene el mismo efecto en todos los pacientes, por lo que no a todos les sirve.

Qué pasa en la región

La regulación del uso medicinal del cannabis se expande también en otros países del sur de América.

Chile es uno de los pioneros en la región en el autocultivo de cannabis con fines medicinales, protegido gracias a un decreto del 2015 de la presidenta Michelle Bachelet, que lo incluyó en la lista de remedios autorizados por el Ministerio de Salud, si bien aún se debate una reforma legal que termine de darle el marco adecuado a este tipo de consumo.

El otro país adelantado en legalizar el uso del cannabis para diversos fines es Uruguay, que desde 2013 tiene una ley específica.

En tanto, Paraguay, principal productor de marihuana de Suramérica y donde la compraventa y producción de esta planta es ilegal, se plantea, a través de varios proyectos legislativos, despenalizar el uso terapéutico del cannabis, tal como lo están haciendo sus vecinos.

A fin del año pasado, México dio un paso para legalizar la marihuana medicinal. El Senado aprobó con el apoyo de todos los partidos. Sin embrago, la legislación todavía tiene que ser aprobada por la Cámara de Diputados del país.

A nivel internacional, en Canadá, EEUU y Holanda, no hay lista de patologías, se acepta el uso si el médico lo indica. Cabe destacar que, un 70 por ciento de los países europeos tienen despenalizado el uso medicinal, sin regulación concreta.

En Israel, el Ministerio de Salud indica cannabis para: Cáncer, Estrés post traumático, Crohn, Enferdad inflamatoria intestinal, Tourette, Parkinson, Esclerosis Múltiple y HIV.

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