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Organizaciones preparan campaña en contra de la baja de imputabilidad de menores

Tras el anuncio oficial que busca reformar el régimen penal juvenil, organizaciones sociales “haremos una campaña nacional en contra de este proyecto. Estamos hablando con otras entidades para lanzarlo cuanto antes”, adelantó a AIM la abogada y representante de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), María del Carmen Verdú, quien alertó: “Cada vez que hay conjunción de un hecho policial que involucra a un chico y un marco de elecciones aparece este debate plagado de falacias”.

María del Carmen Verdú, representante de Correpi.

María del Carmen Verdú, representante de Correpi.

Cada vez que un adolescente aparece involucrado en un delito grave, especialmente en años electorales, vuelve a la tapa de los diarios el “debate sobre la imputabilidad penal” de los menores de edad.

“Todos hablan de menores, no hablan de niños. La palabra menor aparece en conflicto con la ley. Hablamos de pibes y pibas de 13, 14, y 15 años, por lo que tendríamos que discutir por qué un chico hace algo así en vez de estar en la escuela, en actividades deportivas o de esparcimiento”, señaló la especialista.

“No es cierto que un pibe que comete un delito se la lleva de arriba, salvo que sea hijo de empresarios o de algún político amparado por la fuerza. Se crea un discurso que el niño puede hacer cualquier cosa”, dijo y añadió: “nos saturan desde los medios hegemónicos con afirmaciones como que, en Argentina, ser menor de 16 años es tener licencia para matar”.

Sin embargo, si tiene más de 16 años, va a juicio como cualquiera, sólo que lo juzga un tribunal que tiene un cartelito en la puerta que dice “Menores”, y, en lugar de ir a una cárcel, va a un instituto, como el Rocca, el San Martín o el Belgrano, donde el mismo cartelito es la única diferencia.

“El pibe pobre que comete delitos se encuentra en peor condición, porque el juez que lo juzga será un juez de menor, y después irá a un instituto que se está en peores condiciones que una cárcel”, remarcó y agregó que, si tiene 13, 14 o 15 años, “es todavía peor”.

Es cierto que no se lo juzga ni se le aplica una pena, porque es “inimputable”, pero el juez tiene la potestad de decidir que debe ser internado en algún instituto, o, si tiene suerte, es adicto y hay cupo, en alguna comunidad terapéutica. En uno u otro caso, en algún momento va a salir, abusado, violado, embrutecido, mucho más adicto de lo que entró, y listo para que lo fusile el primer policía con el que se cruce en el barrio”, manifestó a AIM.

“El menor de 16 años es inimputable, no porque hay premio sino porque, así como no puede casarse o salir del país, se lo considera inmaduro de comprender sus actos. En ese sentido, no puede ser evaluado con los parámetros de una persona de 30 años”, explicó Verdú y afirmó que “es una falacia instalar la discusión”, ya que “lo que tenemos que hacer es analizar qué hacer con la delincuencia adolescente primero”.

Además, aclaró que es muy difícil acceder a información sobre delitos juveniles, pero según datos de consultoras, la incidencia de delitos de jóvenes es menor al 5 por ciento del total de los delitos, siendo en su gran mayoría situaciones con drogas. “Lo que pasa es que cuando sucede un hecho como el de Flores –haciendo referencia a Brian, el adolescente asesinado por otro de 15 años en ese barrio porteño-, cuando es un niño que mata a otro niño, tenés tres semanas las tapas de diarios y medios de comunicación ocupados”, remarcó.

 

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