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Más gordura, menos osatura

La obesidad en niños y adolescentes, altera negativamente el crecimiento de la masa ósea de las personas en la etapa de la adolescencia, según ha revelado un estudio llevado a cabo por médicos y científicos brasileños. La densidad mineral ósea y el contenido mineral óseo no crecen al mismo tiempo que la grasa.

 

La obesidad en niños y adolescentes, altera negativamente el crecimiento de la masa ósea de las personas en la etapa de la adolescencia.

La obesidad en niños y adolescentes, altera negativamente el crecimiento de la masa ósea de las personas en la etapa de la adolescencia.

La investigación tomó lugar en Brasil, donde un grupo de científicos estudio 377 casos de jóvenes de ambos sexos entre 10 y 19 años, con el objetivo de observar las consecuencias que la obesidad causaba en el desarrollo de los huesos.

En Brasil, la obesidad juvenil es un tema que desde hace tiempo llama la atención de las autoridades sanitarias, ya que actualmente el número de personas con sobrepeso supera el 30 por ciento, ubicándose en el mismo nivel que los Estados Unidos.

El estudio, dejó de lado a aquellos adolescentes que tomaban algún tipo de complemento de calcio y hierro, que eran vegetarianos, o que consumían una gran cantidad de fibra. Tampoco ninguno de los jóvenes fumaba, bebía alcohol o realizaba una actividad física particular.

Resultados desalentadores

Según los recientemente publicados resultados de la investigación de la Universidad de San Pablo, el 42 por ciento de los jóvenes tenía un peso normal, el 13 por ciento tenía sobrepeso ligero, un 38 por ciento calificaba como obeso, y un siete por ciento era extremadamente obeso.

Al mismo tiempo, se realizó una absorciometría dual de rayos X en la que se compararon los cambios en la masa corporal magra y la grasa en estas cuatro categorías de peso. La principal conclusión, fue que la densidad mineral ósea y el contenido mineral óseo no crecen al mismo tiempo que la grasa, lo que hace que los adolescentes obesos tengan en realidad huesos pequeños y desproporcionados para su cuerpo más grande y pesado.

“La prevención de la obesidad es la mejor protección para reducir la incidencia de los trastornos cardiovasculares metabólicos (hipertensión, diabetes, dislipemia) y otros factores de riesgo que interfieren en el crecimiento de la masa ósea”, explicó la doctora Tamara Goldberg, de la Universidad Estatal de San Pablo, la principal responsable de las investigaciones.

El hecho de que los huesos de las personas obesas sean desproporcionalmente pequeños, implica la posibilidad de que en un corto y largo plazo, pueda haber consecuencias negativas, ya que se desconoce si los huesos son lo suficientemente fuertes para poder soportar el peso del cuerpo.

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