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Niños sobreadaptados

El prefijo sobre e hiper denotan demasiado y cuando los empleamos en psicología hacemos referencia a algo nocivo. Por ejemplo, en la sobredependencia de los padres hacia sus hijos observamos que más allá del deber de protección, hacerlo en exceso les quita a los pequeños oportunidades para que crezcan; se consiguen así hijos llenos de miedos y dependientes emocionales.

Muchas veces los niños no se concentran y tienen problemas de rendimiento, otras desobedecen o se oponen sistemáticamente a los adultos, responden con mucha agresividad y/o impulsividad, tienen problemas de conducta. Incluso suelen somatizar, es decir, manifiestan síntomas físicos o enfermedades debido a causas psicológicas.

En estos casos los padres tienen una excelente oportunidad: se les enciende una alarma, una especie de luz amarilla intermitente que indica que algo le sucede a sus niños y deben pedir ayuda a un profesional. Es una gran ocasión para entender que sus hijos están sufriendo y recurrir a un psicólogo clínico (especialista en niños y jóvenes) puede ayudarlos a eliminar o disminuir el dolor.

Hay otros niños a los que llamamos sobreadaptados: no dan trabajo a sus padres porque reprimen sus sentimientos y tratan de tapar el dolor convirtiéndose niños perfectos, complacientes. Nadie se preocupa por ellos porque parecen no tener problemas. Es como el niño tímido, callado, que los docentes piensan que no tiene peligro emocional porque no molesta en clase, pero tal vez sufre porque quiere levantar la mano, no se anima y se frustra. Nadie se entera de lo que le sucede.

 

¿Cómo se forma el niño sobreadaptado?

Muchas veces son niños que asumen el rol de adulto porque en su hogar existen problemas que absorben a los padres. Es así que se sienten hiper responsables de todo, se exigen y se sienten culpables de asuntos que no son su responsabilidad. Al sentirse mal con ellos mismos tratan de complacer a los adultos (incluso a veces a otros niños) para sentirse amados. El punto más importante es que luchan para ser aceptados reprimiendo sus sentimientos, deseos y necesidades afectivas. Son muy dóciles en el trato diario, aceptan todo y no oponen resistencia.

Todo niño tiene que sentirse amado por lo que es, no por lo que hace o por sus logros personales. Por eso el niño sobreadaptado se exige mucho, parece perfecto a los ojos de los otros, no exterioriza su sufrimiento. Su vida gira en torno a querer satisfacer a los demás. Son muy sensibles a la opinión de los otros y dependientes de ella.

Todo niño debe comportarse como tal, no responsabilizarse de asuntos de adultos, sentirse amado sin condiciones previas. El amor es un sentimiento placentero, nunca debe ser una tarea conseguirlo.

Nadie nace sobreadaptado, se forma por sus experiencias con las figuras parentales en los primeros años de vida. Se puede prevenir poniendo a tu hijo en su rol de niño, no esperando que se conduzca como un adulto fuerte que no causa problemas en su hogar.

Por Fanny Berger, psicóloga gestáltica

 

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