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Enríquez: “Sería un desastre pensar en construir otra represa en el Paraná”

Desechando la historia de luchas ambientales en busca de la sustentabilidad ambiental y las posibles consecuencias -muchas a la vista con proyectos similares ya ejecutados- el Gobierno nacional asesora a la provincia de Corrientes para la construcción, en conjunto con Paraguay, de una central hidroeléctrica, a 100 kilómetros de la de Yacyretá. “Volver a pensar algo con la misma lógica en términos de generación de energía, utilizando al Paraná que es un río de llanura, sería un desastre”, dijo a AIM Horacio Enríquez que, desde Eco Urbano, protagonizó a medidos de los ’90 la lucha contra la instalación de la represa de Paraná Medio.

Horacio Enríquez, miembro fundador de Eco Urbano.

Horacio Enríquez, miembro fundador de Eco Urbano.

El ministerio de Energía de la Nación brinda asesoramiento a la provincia de Corrientes para el desarrollo de una central hicroeléctrica proyectada sobre el río Paraná, a 100 kilómetros de la represa de Yacyretá, denominado Itatí-Itá Corá, que se pretende construir conjuntamente entre la provincia de mesopotámica y el Paraguay.

Desde la empresa estatal Emprendimientos Energéticos Binacionales Sociedad Anónima (Ebisa) confirmaron a la agencia Télam que comenzaron con los ambientales para determinar “las condiciones y los límites de cada área”.

Una iniciativa de este tipo pone en alerta a quienes están familiarizados con la temática, debido a las consecuencias que podría acarrear y que están a la vista con Yacyretá y Salto Grande, entre otras.

Horacio Enríquez, uno de los fundadores de Eco Urbano, que fue protagonista de la histórica lucha que logró frenar la instalación de la represa de Paraná Medio, en 1996, dejó traslucir las marcas de aquella experiencia y pronosticó que, de avanzar la idea de este emprendimiento, “seguramente las organizaciones de toda la cuenca de los ríos Paraguay y Paraná vamos a estar unidos en la defensa y en la lucha en contra de estas mega obra y proyectos que son sumamente insustentables”.

Enríquez consideró que la lucha contra Paraná Medio fue un proceso que “marcó un antes y un después en las luchas sociales por la defensa de los recursos naturales y seguramente Entre Ríos va a acompañar la lucha de las organizaciones de Corrientes y de toda Latinoamérica porque estamos hablando de un río que viene del Brasil y hay montón de organizaciones que tienen en su agenda el tema de los humedales y la defensa de los ríos”.

“Como fui parte y fue una experiencia muy fuerte en mi vida personal y profesional en el marco de Eco Urbano, recuerdo perfectamente los impactos sociales y ambientales de los que hablábamos en esa época y después de tantos años, volver a pensar algo con la misma lógica en términos de generación de energía, utilizando al Paraná que es un río de llanura, sería un desastre”, alertó.

Respecto de los actuales proyectos que intentan avanzar con la construcción de nuevas represas, el ex subsecretario de Ambiente de la municipalidad de Paraná señaló que ya hay organizaciones de la provincia como la Fundación M’Biguá que vienen monitoreando el tema y pidiendo información a los gobiernos.

El porqué de la resistencia anti-represas

Tras insistir con que resulta “muy preocupante” pensar en la posibilidad de que avance nuevamente un proyecto de represar al río Paraná, Enríquez explicó: “Más allá de los kilómetros, que esté más arriba, nosotros aprendimos que el Paraná es un río que es parte de un sistema más grande que es todo lo que es el Paraguay-Paraná-Río de La Plata, que forman parte de la Cuenca del Plata. Por lo tanto, habiendo los humedales, todas las islas y los sistemas que integran el valle aluvial de la cuenca del Paraná, pensar en construir una obra de este tipo parece un retroceso total”.

El militante ambientalista resaltó la inconveniencia de una obra de estas características “pudiendo en todo caso transitar hacia energías limpias y renovables pero que no generen un impacto ambiental, en la flora, la fauna, en los ecosistemas y los servicios ecosistémicos de los humedales del río Paraná”.

Enríquez consideró que el impulso, por un lado, a una ley de promoción del uso de fuentes renovables de energía (que se aprobó en 2016), y, por el otro, el respaldo al endicamiento de los cursos de agua, “es parte de estas contradicciones que ponen en evidencia que no haya políticas más fuertes que tengan que ver con apostar por energías como la solar. Hay otras alternativas, pero estas son obras que vienen siendo parte de proyectos de años que ahora vemos que de nuevo se activan”, advirtió.

Además de esta contradicción, Enrique se refirió al contexto actual de aumento de la temperatura del planeta, “que estamos viendo todos los indicadores que emergen en distintos lugares, los comportamientos del caudal del agua y las inundaciones”. “El río tiene su propio ciclo pero si se producen fenómenos de lluvias intensas en la cuenca alta, teniendo todas las represas que tiene el alto Paraná en Brasil y si después de Yacyretá viene este proyecto que necesita para producir energía inundar un espejo de agua muy grande, es realmente muy débil en cuanto a sustentabilidad ambiental”, analizó, a la vez que señaló que otra consecuencia es el incremento de vectores de enfermedades como los  mosquitos, lo que implicaría profundizar los riesgos que de por sí están en el contexto actual.

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