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El monstruo celeste pisa fuerte

Una estrella monstruosa amenaza estallar en nuestra galaxia con  un brillo igual al de toda la vía láctea junta y poner en riesgo a la Tierra con un chorro enorme de radiaciones atómicas.

 

Eta Carinae, la más grande de las estrellas conocidas entre los 200.000 millones que componen la Vía Láctea.

Eta Carinae, la más grande de las estrellas conocidas entre los 200.000 millones que componen la Vía Láctea.

Es Eta Carinae, la más grande de las estrellas conocidas entre los 200.000 millones que componen la Vía Láctea, luce en el hemisferio  sur visible a simple vista porque  a pesar de estar a  7500 años  luz de la Tierra es cinco millones de veces más brillante que el Sol.

Eta Carinae brilla convirtiendo por fusión nuclear su hidrógeno en  helio a un ritmo arrollador, que hará que a pesar de su inimaginable tamaño dure solo dos o tres millones de años a pesar de su juventud.  Mucho para nosotros pero muy poco para una estrella, ya que el sol, por ejemplo, será capaz de existir más de 10. 000 millones de años.

Al momento de estallar, hecho que quizá ya se haya producido aunque no tenemos todavía noticia porque el acontecimiento viaja a la velocidad de la luz y tarda 7500 años en llegar acá, se convertirá en un agujero negro supermasivo con resultados que son una incógnita debido a que no  hay otro similar en la vía láctea.

El hipergigante Eta Carinae sufre grandes variaciones de brillo, conocidas desde hace siglos, pero no es una estrella variable común, como una cefeida, sus variaciones no son regulares sino que van acompañadas por enormes cambios de tamaño y brillo y erupciones violentas en que arroja al espacio parte de su masa. La más grande conocida  hasta ahora, en el siglo XIX; desprendió masa equivalente a varios soles, que quedó en sus alrededores formando dos grandes nebulosas.

El telescopio Hubble reveló esas grandes nubes que la envuelven y su enorme expansión y también la posibilidad de que tenga una compañera que gire a su alrededor, que suele eclipsar su brillo cada cinco años y medio, el período de rotación

A Eta Carinae, dado el tipo de vida tumultuoso a que está sometida, no le queda mucho tiempo.  Morirá muy joven para una estrella.

Forma parte de la constelación austral La Quilla dentro de la  Nebulosa de Carina, una  fábrica de soles de 400 años luz de diámetro, que aparece en el cielo como un manchón de luz

La descubrió Edmond Halley en 1677, con brillo suficiente para verla a simple vista.  Pero su brillo era variable

John Herschel, astrónomo aficionado hijo de William, notó    picos de  muy más altos en 1827 y 1832.  Y  a partir de 1837, Eta Carinae empezó un aumento enorme de brillo que  la convirtió en  1843 en la segunda estrella más brillante del  cielo apenas superada por Sirio. Pero Sirio está mil veces más cerca de la Tierra que ella.

Herschel no pudo establecer a qué se debió ese aumento sorpresivo de brillo, pero décadas después se supo que se había producido la  “Gran Erupción” de la estrella, en que lanzó al espacio  la masa de varios soles y creó las nebulosas que la rodean.

Las excentricidades a sus costados fueron confirmadas en  1950, por Enrique Gaviola, físico y astrónomo argentino, desde el Observatorio de Bosque Alegre de Córdoba:  Gaviola bautizó como el “Homúnculo”  a estas formaciones junto a Eta Carinae

El telescopio espacial Hubble reveló hace poco que los dos globos que la rodean, formados de gas caliente y polvo, tienen un diámetro de 6 millones de millones de kilómetros y se expanden a    razón de dos millones de kilómetros por hora.

Está definida astronómicamente como   una estrella variable luminosa azul  supermasiva, muy caliente, joven y altamente inestable.  Emite tanta radiación en unos segundos como el Sol en un año.

Entre 1998 y 1999 Eta Carinae sufrió otro aumento súbito de brillo hasta que en 2006 alcanzó su brillo más grande desde 1865

Cuando Eta Carinae estalle como supernova arrojará al espacio buena parte de sus materiales y dejará como residuo un agujero negro. En su caso el estallido irá acompañado de tanta luz como todo el resto de la vía láctea: el de 200.000 millones de estrellas. Y esto no tiene fecha segura.  Pudo hacer acontecido  ya; pero no será después de 10 ó 20.000 años

En el último segundo de su existencia alocada emitirá un brillo deslumbrante, cegador, y luego se apagará para siempre

Si bien 7500 años luz es una distancia enorme, la que la luz tarda 7500 años en recorrer, la explosión final de Eta Carinae será de tal magnitud que desprenderá en segundos como rayos gamma toda energía que desprenderá el sol a lo  largo de 10.000 millones de años

Si ese gigantesco chorro de radiación dirigida como la luz de una linterna encuentra a la tierra en su  camino, no la pasaremos bien.  Sin embargo, un consuelo para los habitantes de la Tierra cuando se produzca el estallido es que el eje polar de Eta Carinae  no apunta al sistema solar

Alivia, pero la Vía Láctea tiene 200 mil millones de estrellas y que solo estamos familiarizados con algunas que habitan una pequeña porción de nuestro entorno.

Los rayos gamma,  la más energética forma de radiación conocida,  poseen la energía suficiente para romper las moléculas de oxígeno y nitrógeno gaseosos en el aire que respiramos. Sin ozono en la alta atmósfera, la radiación llegaría a la superficie terrestre provocando un daño significativo a todos los seres vivos

Una explosión de rayos gamma   a 6500 años-luz  tendría sin embargo, efectos devastadores en nuestro planeta pues se  podría hacer desaparecer hasta la mitad de la capa de ozono.

En nuestra galaxia se conocen unas pocas estrellas masivas cuyo final podría resultar en una explosión de rayos gamma, y Eta Carinae no es solo una de ellas, sino que es, además, la más grande y cercana conocida.

De la Redacción de AIM.

 

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