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Negocio solidario: Por cada pelota vendida donan otra

Junto con dos socios, creó una empresa social que acerca herramientas deportivas a chicos con bajos recursos para educar desde la cancha

La Nación

La Nación

El concepto es simple y el impacto es profundo: por cada pelota vendida donan otra a un barrio necesitado. “Jugando se aprenden valores, a armar equipo, a cumplir un rol. Se dice que el deporte es el aula sin paredes. Es una realidad que los chicos escuchan más al profe que tiene la pelota bajo el brazo que una tiza y un pizarrón; es una herramienta que no puede faltar”, dijo Matías González De Biase.

Junto a sus socios Federico Pería (33) y Facundo Leiton (32) crearon Bola FC, una empresa social que destina pelotas de fútbol a través de ONG en lugares postergados del país. Comenzaron donando pelotas de fútbol usadas, recolectando entre amigos, conocidos y torneos de fútbol bolas que no estaban en uso.

En 2014, González De Biase viajó a Río de Janeiro para llevar 40 pelotas a una favela y a la vuelta se encontró con una idea inspiradora en Un día sin zapatos, el libro de Blake Mycoskie, el creador de la empresa Toms, que entrega un par de alpargatas por cada una que vende. El año pasado, Bola facturó 3,6 millones de pesos con sus canales de venta online en su página, en MercadoLibre y NetShoes. En 2017 proyectan donar entre 10.000 y 14.000 pelotas, de las cuales ya han entregado 8000. Desde que comenzaron el proyecto se donaron pelotas en nueve provincias de la Argentina.

El emprendedor asegura que no es una forma de asistencialismo porque la pelota es una herramienta para aprender otras cosas, además de divertirse. No entregan las pelotas directamente a los chicos ni sus familias, si no que las alcanzan a ONG que se hacen cargo de la distribución como ellos consideran responsable. “Si bien nosotros vamos a los barrios, las ONG tienen un contacto diario y fluido, y no nos parece bien llegar como Papá Noel un día, sino que se den en el marco de un programa de largo plazo”, dijo.

La inversión inical fue de un millón de pesos. Si bien la intención era fabricar las pelotas en la Argentina, fue imposible por la diferencia de costos, calidad y producción con la competencia China. “El 95 por ciento de las pelotas son de origen asiático”, explicó Matías.

“Lo que a nosotros nos importa es donar pelotas. Hacerlo desde un modelo empresarial es posible, y los números cierran, si lo que se sustituye es el costo de marketing por una buena acción”, sintetizó el emprendedor.

Gran parte de sus ventas hoy pasan por el canal B2B; venden sus productos en Falabella y otras tiendas, además de que grandes organizaciones los eligen como regalos empresariales, como parte de proyectos de recursos humanos. También venden remeras y gorras, por las cuales donan una pelota por cada unidad adquirida.

Una pelota de su marca cuesta 519 pesos desde su página web, casi 100 pesos menos que una de grandes marcas, y eso que para Bola implica dos unidades. “Lo que nosotros vendemos, más que una pelota es el concepto de involucrarse”, concluyó el emprendedor social.

Profesión: Administración de Empresas en la UCA

Edad: 33 años

Entregaban pelotas usadas como donación y lo convirtieron en una empresa B que facturó 3,6 millones de pesos en 2001

 La Nación.-

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