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Hacia la derrota Federal: el tomo tres de la saga de Vilar

A veces las universidades muestran que no están aisladas de su entorno, y que no forman fila con facilitad tras los mandatos de la metrópolis o de la historia oficial. La Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Eduner) entrega un ejemplo, con la presentación en la Feria del Libro de Paraná del tercer tomo de la saga de historia argentina del profesor Juan Antonio Vilar. El libro se titula “Hacia la derrota Federal. La Confederación Argentina. 1852-1862”. Y está caliente, no sólo porque recién salió del horno.

Hacia la derrota Federal. La Confederación Argentina. 1852-1862, el libro de Vilar que revela el camino del despotismo unitario de la Argentina moderna.   Foto:  Santiago Fiorotto.

Hacia la derrota Federal. La Confederación Argentina. 1852-1862, el libro de Vilar que revela el camino del despotismo unitario de la Argentina moderna.
Foto: Santiago Fiorotto.

La obra del historiador entrerriano resume en 160 páginas las intrigas, los sobornos, los aprietes y los crímenes de una oligarquía liderada por Bartolomé Mitre para someter a las regiones autónomas de la Argentina a los arbitrios del Puerto y la Aduana de Buenos Aires.

Urquiza al banquillo

“Hacia la derrota federal” revela el camino del despotismo unitario de la Argentina moderna. En el medio quedan los años del gobierno con capital en Paraná y predominio de Justo José de Urquiza, a quien Vilar señala en su obra como responsable de salvar su patrimonio personal y su poder local a costa de frustrar la oportunidad histórica de establecer un régimen federal. Claro que el capítulo sobre su presidencia tiene otros condimentos y matices.

La obra enumera una a una las mentiras conque el poder de Buenos Aires fue tejiendo su hegemonía, y resulta oportuna además cuando en pleno siglo XXI se ha desatado una nueva puja de las provincias por los recursos comunes, ahora llamados “coparticipación”.

Respecto de la Confederación con capital en Paraná, el autor apunta un obstáculo principal para su desenvolvimiento: la estrechez económica sostenida con endeudamientos. Señala por ejemplo que mientras la nación gobernada desde Entre Ríos buscaba afanosamente algún crédito por 200 mil pesos, los separatistas de Buenos Aires emitían dinero por 200 millones de pesos, siempre respaldados con el monopolio aduanero y la dependencia porteña del capital inglés. La diferencia era abismal. Si bien el comercio era realizado por todas las provincias, la renta de la Aduana quedaba en la ciudad que se proclamó heredera de la colonia.

Fechorías unitarias

El historiador no se limita a las comparaciones económicas; traza las líneas del sometimiento y muestra sus consecuencias: la partición del territorio, el enriquecimiento de un sector, la destrucción de la industria regional, la dependencia del capital extranjero, y el sostenimiento de una paz mentida a fuerza de tropas sanguinarias, capaces de degollar o fusilar prisioneros de las provincias hermanas, todo bajo la consigna racista “civilización o barbarie”.

Sin concesiones, la obra de Vilar es un fundado catálogo de fechorías unitarias para consolidar el predominio del Puerto y hacer del país una colonia, aprovechándose, claro, de las defecciones de algunos caudillos del llamado “interior”. Además, el autor desnuda las intenciones claras de segregación en Buenos Aires, con planes muy concretos de no pocos “próceres” e “intelectuales” dispuestos a humillar a las provincias o aislarse, para asegurar el triunfo de la Argentina eurocéntrica y aplastar a paisanos, criollos y aborígenes.

“Hacia la derrota Federal” estará en el estand de Eduner en la Feria del Libro de Paraná que se realizará en la Sala Mayo entre el 11 y el 15 de octubre, con presencia del propio Vilar.

También habrá ejemplares de sus dos libros anteriores: “Revolución y lucha por la organización. Primera y segunda décadas de la revolución. 1810-1829”, y “La Confederación Argentina. Época de Rosas. 1829-1852”.

La Eduner cumple así un rol encomiable, al facilitar la lectura de estudios que ponen en tela de juicio las historias más difundidas y explican la Argentina desde ángulos menos explorados y, en algún caso, inéditos.

Vilar tiene casi concluido ya un cuarto tomo, enfocando los gobiernos de Mitre, Sarmiento y Avellaneda, y la campaña de Julio Argentino Roca a la Patagonia para tomar, a sangre y fuego, las tierras habitadas por los pueblos originarios y repartirlas entre la oligarquía como antes lo hicieron Rivadavia y Rosas.

También ha escrito un quinto tomo, aún inédito, que sería el primero en el orden cronológico porque relata la historia del cono sur del Abya yala antes de 1810.

Problema del cristiano

Plantado en los ideales revolucionarios de José Artigas, Vilar ve en Juan Manuel de Rosas y los sucesivos gobiernos hasta Roca la consolidación de un sistema de dominio colonial y terrateniente. Pero en cada caso señala matices, aspectos positivos y negativos de cada período, sin tomar más partido que por la verdad histórica, y sin ocultar su enrolamiento en el artiguismo y el anti racismo.

En algunas páginas no se ahorra ironías, o frases que anticipan su posición.

Como en la 140, en la que se refiere a “El problema del cristiano II”, siguiendo un capítulo similar de su obra precedente. Habla, claro, de los pueblos originarios y se niega a repetir la frase más difundida en estos casos para abordar el tema: el problema del “indio”.

“Los conquistadores españoles, a medida que fueron derrotando a los pueblos que lo habitaban (al continente) desde hacía miles de años se apoderaban de sus tierras, sus bienes, sus riquezas y hasta de sus personas… Después de 1810, en el Río de la Plata distintos gobiernos acordaron paces con los indios, que los cristianos violaban sistemáticamente”, se lee.

En ese sentido, Vilar dedica varias páginas a enumerar los incumplimientos porteños de pactos y tratados.

Pacificación mitrista

Juan Vilar ha sido profesor universitario y secundario por décadas, con mentadas conferencias en torno de la historia mundial y latinoamericana, o el uso y la tenencia de la tierra; y ha participado en distintas organizaciones sociales. En la actualidad es presidente del Centro de Estudios del Litoral “Junta Abya yala por los Pueblos Libres”, y en esa línea llama “Abya yala” al continente, en lugar de América, en reconocimiento al nombre que era común entre pueblos originarios de Panamá.

En la página 134 se lee el capítulo “La pacificación mitrista”, y nos permitimos tomar algunos párrafos.

Dice Vilar: “La pacificación del país después de Pavón para ‘uniformar su política con la de Buenos Aires’ se hizo mediante la fuerza militar más violenta, con la destitución de los gobernadores legales, con batallas sangrientas, asesinatos y ejecuciones de prisioneros en nombre de la civilización. Fue una conquista militar y no, como mentía Mitre, fruto de actos libres de las provincias”.

“El término ‘pacificación’ había sido impuesto por el rey Felipe II de España para ocultar el genocidio que fue la conquista del Abya yala. Ahora lo repite el liberalismo mitrista, queriendo ocultar sus ‘carnicerías’”.

“Era el final de una lucha de medio siglo: el triunfo de la ‘civilización’ sobre la ‘barbarie’”.

Sin secretos

La obra de Vilar no tiene secretos. Desde el prefacio, nomás, el autor aclara que su trabajo tiene “diferencias interpretativas a la de historiadores porteños, liberales o revisionistas y de mitristas o urquicistas”.

Ahí mismo el racismo: “al sancionar su independencia los norteamericanos declararon que todos los hombres nacen libres e iguales, pero ni por asomo se les ocurrió que los negros esclavizados y los indios pudieran ser libres e iguales”… “los principios ‘universales’ de ‘libertad, igualdad y fraternidad’ proclamados por la Revolución Francesa de 1789 tenían un sentido muy restringido, pues no incluían a los negros esclavizados de Haití, que debían servir de alimento para los perros del ejército francés”.

Más adelante explicará la extensión del racismo en los sectores menos esperados. Cada página de la obra entrega la punta de otro ovillo. La saga de historia de Juan Antonio Vilar es una joya de Eduner. Con 82 años de edad, el autor está en su plenitud y ha encontrado respuesta en la directora de Eduner, María Elena Lothringer, y el coordinador de la edición, Gustavo Esteban Martínez; sin contar la corrección de María Candela Suárez y el diseño gráfico de Gabriela Resett, por nombrar algunos colaboradores.

Autor: Daniel Tirso Fiorotto.

Publicado en Diario Uno.

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