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El año próximo concluirá la ampliación de Reynafé

En febrero de 2018,  se logrará desplegar todo el potencial proyectado del Sistema de Producción Integrada de Carne Porcina Reynafé, aseguró a AIM el presidente de la Cooperativa Agrícola, Ganadera y de Servicios Públicos Aranguren Limitada (Coopar), Felipe Berruhet. Los cambios de hábitos en el consumo potencian el crecimiento de la propuesta impulsada desde la cooperativa, que le da valor agregado al maíz de los productores asociados.

La carne de cerdo revirtió su imagen para ubicarse entre las más nutritivas y magras. Foto: archivo AIM

La carne de cerdo revirtió su imagen para ubicarse entre las más nutritivas y magras. Foto: archivo AIM

El Sistema de Producción Integrada de Carne Porcina que llevan adelante las cooperativas “San Martín”, de Seguí y Coopar, de Aranguren, llegará a su primera meta de 1.000 madres en producción el año próximo, aseguró el contador, quien destacó: “Queremos cumplir con el objetivo de la granja, que es que tenga 1.000 madres en producción, por lo que desde hace dos meses se programa una ampliación definitiva que implicará una inversión de 10 millones de pesos, para completar la infraestructura necesaria y la compra de madres”.

Al respecto, el presidente de Coopar, precisó que, con esa perspectiva, se potencian aún más los desafíos, ya que  “se concluirá la inversión y, después, evaluaremos la posibilidad de que toda la producción de la empresa San Fernando S.A. y de Reynafé se puedan canalizar con el Frigorífico Pontesur, es decir, que nos integremos verticalmente con un frigorífico y carnicerías propias para colocar la producción en el mercado regional (Entre Ríos, sur de Corriente y Santa Fe), ya que el objetivo es llegar a la góndola con carne propia”.

En ese sentido, Berruhet detalló que pretenden que el proyecto se realice “con fondos de terceros, para completar la granja con 1.000 madres en producción; estimamos que en febrero del año que viene será una realidad, que nos llevará a un nivel de venta de cajones de, alrededor de 2.200 capones mensuales, lo que implica un nivel importante para la zona”.

 

Los inicios

Cabe recordar que Reynafé surgió “como una idea de Coopar, que quería llegar del maíz a la carne, en góndola. Con esa premisa, la cooperativa se asoció con distintos actores para poder convertir maíz de nuestros productores, que arriba a la cooperativa, en un kilo de carne de cerdo integrado para Pontesur”.

“Se arrancó con un esquema que consideraba una granja de 1.000 madres en producción; cuando se avanzó con ésta entre las dos cooperativas, se logró un esquema de producción de 400 madres con una estructura de galpón; después se hizo una ampliación con fondos propios, en particular, en el último período del Gobierno anterior y el primero de Mauricio Macri, donde elevamos a 710 las madres en producción”, rememoró.

Cambios de hábitos de consumo y crecimiento del mercado

La apuesta de Coopar se da en un contexto alentador para la actividad, ya que la venta de capones “ha venido creciendo, debido a que hay que mantener un mercado doméstico de carne fresca, porque el consumo de carne fresca de capones de cerdo creció en los últimos 10 años de manera forma sostenida”, dijo Berruhet, pero aclaró: “Partimos del subsuelo en el que el consumidor de carne argentina comía un lechoncito a fin de año; eso se fue modificando con inversiones, educación, mejoramiento de razas porcinas y cambios de hábitos de consumo, lo que devino en suplantar la carne vacuna por aviar y porcina”.

La carne aviar “tuvo una ventaja respecto de la porcina por su costo de producción.  La porcina ganó mercado pero aún no logró posicionarse en la cultura de consumo en la Argentina, en el mercado interno”, señaló el contador, aunque admitió que las proyecciones son buenas: “En 2016,  la suma de la venta de carne de pollo y porcina le ganó a la venta de carne vacuna”.

“Hay altibajos en los precios, lo que es propio y estacional del mercado de venta de carnes de capones, pero lo positivo es que se perdió la estacionalidad profunda que tenía hace 15 o 20 años, donde solamente se vendían capones para abastecer la industria frigorífica del fiambre. Ahora, el mercado de carne fresca le dio estabilidad a la producción de capones en Argentina y, en Entre Ríos, las granjas de cerdo, que tienen una historia muy nueva, posibilidades de crecimiento muy grandes en estos últimos años. Somos optimistas que seguirá creciendo”, dijo.

 

Importación de carne

Sobre la apertura de importaciones de carne porcina desde el exterior a Argentina, Berruet aclaró que “todos los países quieren comercializar todo. No es cuestionable que Estados Unidos quiera venderle carne de cerdo a Argentina”, señaló el profesional, pero aclaró que el Gobierno “debe tener presente que hay que defender la industria local, y para eso deben autorizar importaciones que no afecten, en alguna medida, la actividad local”.

Por otro lado, el productor afirmó que el Estado argentino debe ser implacable en la cuestión sanitaria: “Se tienen que poner barreras arancelarias, ya que Argentina está libre del Síndrome Reproductivo y Respiratorio del Cerdo (PRRS) y eso tiene un valor económico importantísimo que no se puede poner en riesgo, por lo que el Gobierno debe operar, en ese sentido, con total firmeza, porque no se puede permitir el ingreso de carne infectada ni se debe asumir la posibilidad de infectarse”.

“No podemos pretender que si Estados Unidos compra determinados productos como carne de vaca, limones, ajos y otros productos no quiera vendernos carne de cerdo. Es lógico, pero sí se tiene que ser consciente que hay que cuidar el valor fundamental que es la sanidad de los rodeos. Pasa lo mismo con la carne de vaca, ya que Argentina está libre de Aftosa. Como ejemplo, hay que recordar que, en Chile, el PRRS barrió el 40 por ciento de la producción. En Argentina no podemos permitir que ocurra lo mismo”.

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