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Jesús no nació el 25 de diciembre

Una de las festividades más importantes del año –y casi en el mundo entero- es la Navidad, en la cual se celebra un hecho trascendente: el nacimiento de Cristo. Sin embargo, si bien a lo largo de los siglos se festejó el 25 de diciembre, se trata de un error. La festividad sería, en realidad, el 6 de enero. Fueron los armenios, quienes adoptaron el cristianismo como religión nacional y mantuvieron la celebración ese día. De todos modos, la fecha exacta del natalicio de Jesús no se estableció históricamente ni se registró en los Evangelios.

Navidad ortodoxa en Armenia.

Navidad ortodoxa en Armenia.

Desde los comienzos del cristianismo y durante los tres primeros siglos, toda la cristiandad festejaba la Navidad el 6 de enero. Sin embargo, hoy en día en muchos países del mundo se celebra el día 25 de diciembre. Este cambio de fecha se llevó a cabo en el siglo IV en Roma por una necesidad práctica.

Este día, que fue la fecha en que se celebraba la Navidad durante los comienzos del cristianismo, coincidía con una fiesta pagana en adoración al Rey Sol, llegada a Roma con el culto del fuego. Los emperadores romanos la habían adoptado como festejo del “Rey Protector” y “Dios Sol Invencible”, donde se hacía un culto al nacimiento del dios Mitra, el dios del Sol, que era, como explica el Primado de la Iglesia Apostólica Armenia en Argentina y Chile, Kissag Mouradian, “especialmente venerado por los soldados”, quienes creían que gracias a ese dios “ganaban las batallas”.

El Arzobispo relata que cuando Roma adoptó el cristianismo, “la Iglesia decidió que la mejor forma de que se acepte la nueva religión, en lugar de combatir o prohibir ese culto, sería cambiar la fecha del nacimiento de Cristo del 6 de enero por el 25 de diciembre”.

Antiguamente, el 5 de enero se festejaba la Nochebuena y el 6 la Navidad, fecha que todavía mantiene la Iglesia Apostólica Armenia. Hoy, el catolicismo y la Iglesia Ortodoxa celebran el día de los Reyes Magos en esa fecha.

En el año 379 la Iglesia de Bizancio adoptó la resolución tomada en Roma, pero la Iglesia Apostólica Armenia se mantuvo fiel a la tradición. “Ellos necesitaban cambiar la fecha para no perder soldados ni tener problemas, pero los armenios no tuvimos razones para hacerlo”, explica Mouradian.

Los armenios geográficamente lejanos y totalmente ajenos a las festividades paganas de Roma y sus consecuencias,  mantuvieron la antigua tradición y hasta el día de hoy siguen festejando la Navidad el 6 de enero.

Dudas sobre las fechas del nacimiento de Jesús

Aunque la verdadera fecha de nacimiento de Jesús no se encuentra registrada en los Evangelios, algunos expertos intentaron calcularla a partir de dos datos bíblicos: en Lucas 1:5-14 se afirma que en el momento de la concepción de Juan el Bautista, su padre Zacarías, sacerdote del grupo de Abdías, oficiaba en el Templo de Jerusalén; y en Lucas 1:24-36 se lee que Jesús nació seis meses después de Juan.

Como había 24 grupos de sacerdotes que oficiaban por turnos y al de Abdías le correspondía el octavo, pudo calcularse que a Zacarías le correspondió servir a comienzos de junio (del 8 al 14 del tercer mes del calendario lunar hebreo).

De tal forma, si los embarazos de Isabel y María duraron nueve meses, Juan habría nacido en marzo y Jesús en septiembre, fecha esta última muy compatible con lo que dice Lucas 2:8, respecto a que cuando nació los pastores cuidaban los rebaños al aire libre, algo imposible en diciembre, debido al intenso frío.

Por otra parte, según Mateo, el nacimiento fue anunciado por la estrella de Belén, fenómeno que en el siglo XVII el astrónomo Johannes Kepler adjudicó a una muy rara conjunción de Saturno, Júpiter y Marte en el signo de Piscis, lo que sólo pudo haber sucedido en el año siete antes de la Era cristiana.

En el siglo XX, el astrónomo Walter Koch afinó los cálculos y determinó que si el nacimiento fue anunciado por esa estrella, Jesús debió haber nacido el 14 de septiembre del año siete antes de nuestra Era, ya que fue ese día cuando se produjo la elevación helíaca de esa triple conjunción.

A la luz de este dato, el especialista francés en temas bíblicos Patrice Guinard hizo una novedosa reinterpretación de las Escrituras: estimó que donde dice que Jesús “nació de una virgen”, debería leerse que “nació bajo el signo de la Virgen”, es decir, Virgo, que comprende a los nacidos entre el 24 de agosto y el 23 de septiembre.

Cabe señalar que en Belén, ciudad de nacimiento de Jesús, la Navidad se festeja dos veces, pues la Basílica de la Natividad es administrada por dos iglesias: la Católica, que la celebra el 25 de diciembre, y la Ortodoxa de Jerusalén, que lo hace el 6 de enero.

En esa iglesia hay una caverna subterránea con un altar sobre el lugar en el que, según la tradición, nació Jesús: el punto exacto está marcado por un agujero en medio de una estrella de plata de 14 puntas (¿aludirá al 14 de septiembre, probable día del nacimiento?) rodeada por lámparas de plata.

La Iglesia Armenia comienza a festejar el nacimiento de Jesús al anochecer del 5 de enero bajo el nombre de Yërakalúits, que significa “Víspera de Navidad”, lo que para los católicos es la Nochebuena.

Por su parte, los católicos ortodoxos festejan la Navidad según el calendario juliano, 13 días después del 25 de diciembre, esto es, el 7 de enero, con las excepciones de las iglesias de Alejandría, Rumania, Bulgaria, Albania, Finlandia, Grecia y Chipre, que adhieren a la fecha de los romanos.

Hasta el siglo XIX, algunas iglesias protestantes no celebraron la Navidad, pero la mayoría, y entre ellas la luterana, lo hace el 25 de diciembre.

No obstante, en Inglaterra, durante la Reforma protestante y la Guerra civil de 1647, la celebración fue prohibida y tachada de “trampas de los papistas”, pero los reclamos populares lograron que la Restauración de 1660 pusiese fin a la prohibición.

También en América, los puritanos de Nueva Inglaterra rechazaron la Navidad, y su celebración fue declarada ilegal en Boston de 1659 a 1681, aunque al mismo tiempo, los cristianos de Virginia y Nueva York seguían con las celebraciones libremente.

La Navidad cayó nuevamente en desgracia en los Estados Unidos después de la Revolución Americana, cuando se estimó que era una costumbre inglesa; y recién en 1870, el 25 de diciembre fue declarado feriado nacional.

Hoy, la Navidad es celebrada por la mayoría de los protestantes, con algunas excepciones como la de los Testigos de Jehová, quienes consideran que, al no indicar la Biblia la fecha del nacimiento de Jesús -ni ordenar celebrarla- no hay razón para hacerlo.

Los armenios y la navidad

Navidad, como se le llama popularmente, es la culminación de las celebraciones de los acontecimientos relacionados con la Encarnación de Cristo. La Epifanía significa “revelación de Dios”, que es el tema central de la Navidad Armenia.

Durante esta temporada, los principales acontecimientos que se celebran son la Natividad de Cristo en Belén y su bautismo en el río Jordán. El día de esta gran fiesta en la Iglesia Armenia es el 6 de enero y una ceremonia llamada “bendición del agua” se lleva a cabo en ella para conmemorar el bautismo de Cristo.

Es frecuente preguntar por qué los armenios no celebran la Navidad el 25 de diciembre con el resto del mundo. Obviamente, la fecha exacta del nacimiento de Cristo no se estableció históricamente ni registrado en los Evangelios.

Sin embargo, históricamente, todas las iglesias cristianas celebraban el nacimiento de Cristo el 6 de enero hasta el siglo IV. Según fuentes católicas, la fecha se cambió con el fin de invalidar una fiesta pagana de Roma dedicada al nacimiento del Sol, que se celebraba el 25 de diciembre.

Sin embargo, en Armenia, no se realizó este cambio por el simple hecho de que no existían tales prácticas paganas en esa fecha, y la Iglesia Armenia no era un satélite de la Iglesia Romana.

Armenia, el cristianismo más antiguo

El territorio armenio no está tan alejado, en términos geográficos, de la Tierra Santa donde Jesús predicó y fue crucificado. De hecho, hay una tradición de un tal Rey Abgar de Edessa (más tarde Urfa, Şanlıurfa en Turquía hoy) que intercambió cartas con Jesús, invitándolo a visitarlo y a realizar sus maravillas allí. Jesús prometió mandar a alguien de entre sus seguidores. Y, de hecho, de acuerdo a los eventos registrado en la Biblia, dos de los apóstoles –Tadeo y Bartolomeo- son considerados como quienes extendieron la palabra de Dios al norte, en Anatolia, Asia Menor y hacia las montañas del Cáucaso.

Llevó unos pocos siglos, sin embargo, para que el cristianismo fuera una religión comprendida. Fue conocidamente perseguida entre ese tiempo, en particular en el Imperio Romano y también en el Reino de la Gran Armenia, cuyo gobernante detentaba su propia corona, aunque muy cercanamente ligado al imperio. El Rey Tiridates III (tal como es conocido por su nombre occidentalizado, llamado Trdat o Drtad en armenio), educado en Roma, se aseguró que los seguidores de Cristo no fueran libres de mantener su religión en tierras bajo su gobierno, sujetos a puniciones, torturas y similares. Fue conocido por el martirio de las monjas Hripsime y Gayane y el grupo que dirigían y que huyó a Roma para escapar de las persecuciones del Emperador Diocleciano.

Uno de los seguidores de Cristo era un hombre llamado Gregory, de una casa noble, una familia que había sido por su parte sometida al duro reino de Tiridates por razones políticas. Gregory recibió su educación Caesarea (Kayseri en Turkey hoy) para ser luego ordenado como obispo allí. Eventualmente ofreció sus servicios al rey una vez regresado a Armenia, pero su linaje y su religión fueron descubiertas. Negándose a inclinarse ante el ídolo que el rey y su corte adoraban lo llevó a Khor Virap – un “calabozo profundo”, ahora el sitio de una iglesia- donde fue detenido por trece años. La tradición incluye visitas angelicales y ayuda secreta tanto por parte de cristianos como de paganos que lo mantuvieron con vida durante aquel tiempo.

Cuando el Rey Tiridates enfermó y no pudo ser ayudado por nadie en todo el territorio, le correspondió a su hermana, Khosrovidoukht, ocuparse y tuvo la visión de liberar a Gregory para que curara al rey a través de la oración. Como consecuencia, Tiridates se convirtió al cristianismo –e hizo lo mismo con el reino entero. San Gregorio el iluminador, tal como se lo conoce (Sourp Grigor Lousavorich en armenio oriental, Sourp Krikor Lousavorichen armenio occidental), ofició como el primer Católicos, jefe de la Iglesia Armenia, dando lugar a un punto de inflexión en la historia armenia.

Ciertamente, unos pocos elementos de esta historia son de un valor más tradicional que de una estricta precisión histórica. La fecha de la conversión armenia -301 D.C. – es igualmente una de las cuestiones contra la que existen ciertos argumentos. El Imperio Romano es considerado como el que públicamente permitió la adoración del cristianismo alrededor de diez años después de aquella fecha. En todos los eventos, la tradición acepta que el armenio fue el primer pueblo en adoptar el cristianismo como religión nacional, y dicho aspecto de su identidad permanece como una marca clave hasta estos días.

De la Redacción AIM.

 

 

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