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Calor: La importancia de hidratarse

En los días más cálidos del verano, que este año se demoran,  los médicos de los hospitales  suelen atender a numerosas personas afectadas por deshidratación.

La importancia del agua.

La importancia del agua.

 

En la mayoría de los casos,  se trata de ancianos que sufrieron síntomas de golpe de calor y debieron acudir para atenderse.

Lo más conveniente es detectar los síntomas a tiempo: fiebre, pulso acelerado, dolor de cabeza, enrojecimiento de la piel, náuseas y mareos.

Ante la aparición de alguno de estos factores se sugiere instalarse  en un lugar fresco, tomar bebidas frías, hacer pocos esfuerzos,  descansar, bañarse y usar ropa ligera.

El agua en verano

De la canilla, embotellada, gasificada o saborizada: ¿Qué tipo de agua es la mejor para hidratar el cuerpo? Cuando llegan los meses de calor, hidratarse correctamente se convierte en prioridad y por eso es fundamental conocer cuáles son las principales diferencias entre los distintos tipos de agua y sus beneficios.

A medida que la temperatura aumenta sudamos y perdemos más líquido. Pero al enfrentarnos a las góndolas y heladeras de los supermercados las dudas pueden surgir: ¿Qué agua hay que tomar para mantener un cuerpo sano? Muchas interrogantes se producen en relación al agua de la llave, ya que por un lado es la de más fácil acceso y, por otro, hay quienes postulan que puede ser dañina para el organismo.

De acuerdo con la nutricionista chilena de Daily Foods, María Fernanda Jara, “el agua de la canilla es básicamente agua potable, la cual para cumplir esta característica, ha pasado por distintos procesos físicos y químicos que aseguran su inocuidad, por lo tanto es apta para el consumo humano”.

La especialista agrega que “el agua potable posee en su composición minerales (calcio y magnesio en mayor presencia) y metales en concentraciones que no son perjudiciales, además de cloro para garantizar la eliminación de microorganismos, y también flúor como estrategia contra las caries”.

¿Qué pasa con el agua embotellada? En tanto, las aguas embotelladas suelen ser minerales o purificadas. La primera es envasada en su mismo lugar de origen y sus componentes van a depender del lugar.

Sobre ella, la nutricionista enfatiza que “en caso de padecer hipertensión se debe leer el etiquetado y optar por las que son bajas en sodio.

En el caso de las purificadas, María Fernanda Jara explica que son sometidas a procesos para eliminar todo tipo de minerales, por lo que no contienen sodio ni otras sales. Asimismo, el agua embotellada puede ser con o sin gas. A la primera se le agrega dióxido de carbono, por lo que la nutricionista recomienda su consumo moderado, “ya que aumenta la cantidad de gases en el tubo digestivo provocando distensión”.

“El agua gasificada no es recomendable para personas con reflujo gastroesofágico, con enfermedades intestinales y con predisposición a la flatulencia”, aclara Jara.

De moda.

Desde hace un tiempo, el mercado experimentó el auge de las aguas con sabor, las cuales buscan vender el líquido de una forma más atractiva para su consumo.

La recomendación de la nutricionista “es tener en cuenta que algunas contienen azúcar en sus ingredientes, por lo tanto debemos fijarnos en que sean libres de azúcar”.

En este sentido, existen algunas endulzadas con estevia y bajas en calorías, las que según María Fernanda Jara serían “recomendables”. Sin embargo también hay que fijarse “en que estén compuestas de pulpa de la misma fruta que rotula el sabor”.

Saludable.

Entonces, ¿Cuánta agua y cuándo tomarla? Según la especialista en nutrición la recomendación para adultos es de “30 y 35 ml de líquidos por kilo de peso al día, lo que equivale a aproximadamente dos litros en una persona que pesa entre 60 y 70 kg”. Esto es igual a ocho vasos de 250 ml diarios.

No hay que olvidar que la cantidad recomendada aumenta en caso de que la persona realice actividad física o que las temperaturas sean muy altas, ya que las pérdidas de agua se incrementan a través de la sudoración.

Se debe evitar la deshidratación que tiene una serie de consecuencias como mareos, dolor de cabeza y otras más graves, así como también la hiperhidratación que “tiene como principal consecuencia la de disminuir las concentraciones de sodio en la sangre, provocando diversos efectos nocivos para nuestra salud”, señala Jara.

No debe olvidarse, que la ingesta de agua debe realizarse de manera gradual a lo largo de todo el día.

Sin embargo, la nutricionista destaca que “es especialmente beneficioso hidratarse en ayuno después de varias horas de sueño, y activar el metabolismo y nuestro sistema digestivo (…) También tiene beneficios para las personas que sufren estreñimiento al activar el movimiento natural de los órganos digestivos”.

Ola de calor. Los más vulnerables

Niños y ancianos son los más vulnerables cuando se trata de deshidratación. Por esta razón, ante una ola de calor se debe prestar atención a la cantidad y calidad del líquido que consumen.

Ayunas. Dos vasos para depurar el organismo

Los especialistas aseguran que luego de dormir toda la noche tomar dos vasos de agua en ayunas ayuda a depurar el organismo y regula el tránsito intestinal. Se deben esperar 20 minutos para desayunar.

No esperar. Tomá agua como hábito

Cuando hace calor no se debe esperar a tener sed para tomar agua. Si lo hacemos como un hábito evitaremos falsas sensaciones de hambre, dolores de cabeza y hasta síntomas de cansancio.

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