A cocinar con amor

Aunque haya quienes piensen lo contrario, entre las actividades recreativas está la cocina, que involucra un proceso extenso, y es en si misma, un acto de amor para nosotros mismos y para quienes alimentamos. Elegir qué comprar, qué cosechar, cómo elaborar, cómo emplatar, son el más fehaciente ejemplo con los que los cocineros ejercitan sus sentidos, y agregan el ingrediente más importante, que es el amor. Por las Licenciadas en Nutrición Valentina Franchi y Cynthia Livoni. Especial para AIM. 

Cocinar con amor disminuye el estrés.

Alimentarse de manera saludable y tomarse el tiempo necesario para hacerlo permite mejorar el sistema digestivo y disminuir los niveles de estrés. Qué ingerir, cuánto y en qué momento son los pilares de la nutrición para la recreación. Realizar actividades recreativas es clave no solo para los niños sino también para los adultos, ya que ayudan a desestresarse y a renovar energías.

Las personas físicamente activas disfrutan de una mayor calidad de vida, porque padecen menos limitaciones que normalmente se asocian con las enfermedades crónicas y el envejecimiento; además, mejorando el estilo de vida, se reducen los riesgos de enfermedades cardiovasculares y cáncer, las principales causas de mortalidad en la humanidad.

Pero la recreación no es sólo la actividad física, sino que incluye juegos, en familia y con amigos, o un sinnúmero de otras acciones como meditar, cantar, bailar, jugar, reír…y ¡cocinar!, uno de los actos de amor más profundos.

Amor en la cocina
Te preguntaste alguna vez si…
– Cuando organizas una cena romántica y le cocinas a tu pareja, ¿no lo hacés con todo el amor del mundo?
– Cuando reunís a la familia para festejar un acontecimiento o simplemente para verlos, ¿creés que en ese plato no se transmite tu amor?
– Y cuando estás mal por algún motivo en especial y tenés que cocinar sí o sí, ¿pensás que tu energía no se transfiere al plato?

Consejos para una cocina amorosa
Los ejemplos pueden ser muchos, pero la realidad es una sola: al cocinar algo, toda tu energía se refleja en la preparación. Por eso, aquí van algunos consejos para contagiar las ganas de cocinar y mejorar el rendimiento.

1- La cocina es un lugar para relajarse y disfrutar: tratá de tomarte las cosas con calma, llegá a tu casa, dejá los problemas laborales afuera y disfrutá cada instante de tu vida. Para esto, lo mejor es poner música que te agrade, y tomar una infusión mientras cocinás.

2- Busco, pienso y luego cocino: primero fijate los ingredientes que tenés en casa, luego tratá de pensar bien lo que vas a preparar y por último cociná. De esta forma evitarás sorpresas en el medio de una preparación, como por ejemplo: “no puedo creer que me haya quedado sin miel” o: “si ayer tenía ½ kilo de harina acá, ¿quién la usó?”.

3- Gestioná el tiempo: organizá bien los tiempos. Por ejemplo, poné a hervir el agua o prendé el horno para que se caliente mientras cortás los vegetales.
4- Dejá las preparaciones largas para el fin de semana: si tenés ganas de comer un guiso de legumbres y recién llegas a tu casa a las 20, lo más lógico es que lo prepares durante el fin de semana.

5- Veinte o treinta minutos bastan: hay muchos menús que se pueden preparar en menos de treinta minutos. Vegetales salteados, tortillas, pastas con diferentes salsas, o frutas de estación.

6- Aplicá cocciones cortas: si tenés una olla a presión utilizala, usá el wok y su técnica, cociná en el horno. El vapor es otra buena opción para aquellos a quienes les gustan las verduras al dente.

7- Cociná pensando en el mañana: en la medida que se pueda, cociná para varios días. Ejemplo: si vas a hacer una salsa, en vez de utilizar 1 kilo de tomate ponele 2 kilos, de esta forma te quedará salsa para varias comidas, pero trabajaste una sola vez. El resto dividila en porciones y freezala. Cuando la necesites, simplemente tendrás que calentarla y listo. En ese momento estoy seguro de que te acordarás de este consejo.

8- Tené una alacena surtida: tratá de ir incorporando diferentes alimentos, de esta manera tendrás muchas opciones a la hora de crear.

9- Cocinar es un aprendizaje diario: nadie nació sabiendo cocinar. El mundo culinario es infinito y el aprendizaje es cotidiano. Por eso, si probas una receta y no te sale bien, no te desanimes porque para la próxima sabrás qué hacer y qué no.

10- Cociná con el corazón: es fundamental poner todo tu amor, esmero y alegría en las preparaciones, porque los platos tienen que ser llamativos a la vista y al paladar. La presentación es importante, ya que te incentiva y proporciona satisfacción por lo logrado. Y por último: ¡Gracias por seguir eligiendo alimentarse con el corazón y saludablemente!

De la Redacción de AIM.