Con cartas abiertas, estudiantes secundarios de Paraná pidieron justicia para Candela
Alumnos de sexto año de la escuela de la escuela provincial de nivel medio 19 Monseñor Abel Bazán y Bustos de Paraná expresaron mediante cartas abiertas su malestar por la muerte de Candela Rodríguez y manifestaron a AIM sus preocupaciones respecto de la “falta de justicia” y la indignación que les provocaron las dilaciones para resolver un caso que conmovió al país: “lo único que sí sabemos con claridad es que una nena inocente con todo por delante, una vida por vivir, pagó las culpas de los adultos”, señalan en uno de los escritos.
En diálogo con esta Agencia, los estudiantes resaltaron su malestar por el abordaje del caso Candela Rodríguez y aseguraron que los vaivenes de la justicia para resolver esta situación dejan entrever la situación de “indefensión” en la que se encuentran los niños, adolescentes y jóvenes.
En tal sentido, resolvieron redactar cartas abiertas para expresar su opinión respecto de lo sucedido y hacer oír sus voces, reflexiones y opiniones en un trabajo participativo en el marco de la materia de Cultura y Comunicación, de la escuela Bazán y Bustos. Para ello utilizaron materiales periodísticos del caso, archivos de internet y llevaron adelante prácticas de investigación y redacción.
Los adolescentes acercaron el material a la redacción de AIM. A continuación reproducimos algunos de los textos:
Candela, un ejemplo de que la justicia no existe
Madres, padres, hermanas, hermanos, tías, tíos, abuelas, abuelos de todo el país, se pusieron en el lugar de cada una de las personas que querían y amaban a Candela Rodríguez. Candela Rodríguez, es una chica de 11 años, que desapareció el 22 de agosto del 2011.
Buscándola por todos lados, rastrillaje tras rastrillaje, 2000 policías, una presidenta y un gobernador predispuestos a cualquier cosa para ayudar, gente famosa que quería que se encontrara a Candela viva y que siga con su vida, con su vida como scout, como una excelente alumna e hija.
Estaba en el comedor de mi casa, prendo la televisión y veo la noticia más triste de esa semana, y de mi vida como scout, “encontraron el cuerpo de Candela”, “el peor final”, y muchísimos otros títulos que me hicieron terminar mal la tarde.
Y ahora se venían todas las preguntas: ¿Por qué la mataron? ¿Qué plata tenía que devolver la madre? ¿Por qué no se la devolvió? ¿Qué hay atrás de todo esto? ¿Los padres tienen algo que ver con eso? ¿Alguien muy cercano a la familia la mató? ¿Habrá justicia al fin? ¿Candela descansará en paz?Tantas preguntas, que seguro, muchas quedarán sin responder y sin resolver. Tantos casos, que no se han resuelto. Tanta injusticia que da mucha impotencia.
Antes de Candela, con Candela, y después de Candela: ¿tenemos que seguir acostumbrándonos a desaparecidos en democracia? ¿A los muertos en democracia? ¿Debemos esperar a que la Justicia se tome todo su tiempo para actuar? ¿O debemos acostumbrarnos a vivir en un país sin justicia? ¿A seguir viendo las madres del dolor, sin encontrar respuestas? ¿Debemos acostumbrarnos?… Agustina Cañete (alumna de sexto año, escuela Bazán y Bustos)
Una inocente que no tenía nada que ver
“Queridos lectores: dirijo a ustedes con el fin de saber ¿Qué fue lo que pasó con Candela? ¿Por qué no devolvieron la plata que se les había pedido? Es todo un misterio. Fue un 22 de septiembre cuando desapareció Candela Rodríguez con tan sólo 11 años y toda una vida por delante.
Hoy hace días que Candela no está entre nosotros y todavía se sigue buscando a los culpables ¿Serán culpables los que están detenidos? Sol Rodríguez era una hija muy buena, simpática y excelente alumna en la escuela, según sus maestros y compañeros.
Otra pregunta que no me Cierra es ¿por qué sólo en el caso de Candela se sigue reflexionando hasta ahora, si hay muchos otros casos de los que nos se habla? Por ejemplo, a Morel que le habían robado su beba en 1993 y recién están saliendo por los medios de comunicación.
Mi opinión de todo esto es que la familia de Candela está involucrada al igual que algunos efectivos policiales, ya que se cubren mutuamente. Bueno, desde ya gracias por escucharme. Me voy despidiendo. Nelson Tarabini (alumno de sexto año, escuela Bazán y Bustos)
Una víctima más
Señores lectores: El misterio sobre el caso Candela Sol Rodríguez, la niña de 11 años que había desaparecido, terminó de la peor manera. El cuerpo de la niña fue encontrado a cuadras de su casa. Aún no hay respuestas concretas sobre el criminal que terminó con la vida de esta criatura ¿Qué pasa con la justicia? ¿Qué hay atrás de todo esto?, son preguntas que me hago al ver que pasan los días y cada vez más alejados de la verdad ¿Qué esconden Carola Labrador y Alfredo Rodríguez?
¿Habrá sido por venganza? Muchas preguntas, pocas respuestas. Esto terminará como otro caso más de los miles que ocurren en el país, ¿Se olvidará? Lamentablemente, en estos tiempos, la “Justicia” ya es nada. (Florencia Huber, alumna de sexto año, escuela Bazán y Bustos).
La cruel realidad
¿Se sabrá alguna vez quien mató a Candela? Hay muchas cosas sin aclarar, muchas mentiras. Pero lo que está claro es que la familia es la única que sabe por qué se la llevaron y por qué la mataron.
Pienso que Candela fue una nueva víctima de ésta sociedad egoísta, abusadora, cruel, que no duda en sacrificar a los débiles para satisfacer sus bajos ideales. Lo único que sabemos con claridad es que una nena inocente con todo por delante, una vida por vivir, pagó las culpas de los adultos. Rosarigo Fabiana, (alumna de sexto año, escuela Bazán y Bustos).
La misteriosa muerte de Candela Sol Rodríguez
Como adolescente de 18 años pienso que el caso de Candela fue muy impactante. El misterioso secuestro tomó mucha repercusión en las noticias. La niña tenía 11 años, estaba llena de vida y dicha hasta que una mañana desapareció.
Estuvo nueve días secuestrada y no tenían datos hasta que una mañana una señora cartonera la encontró tirada, ya sin vida. La tenían secuestrada cerca de su casa, decían muchas cosas sobre el padre de la niña, supuestamente decían que era un ajuste de cuentas.
Aparentemente decían que ella se había ido voluntariamente y antes de que la secuestraran le dejó una carta expresando todo el amor y cariño que le tenía a su padre.
Se habló de muchas cosas, pero lo más triste es que ya no está con nosotros la dulce y tierna Candela. Justicia para ella y quien lo hizo tiene que pagar su condena. (Andrea Colman, alumna de sexto año, escuela Bazán y Bustos)
Por Noralí Moreyra, de Redacción AIM
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