Al crecimiento sin fin se le apaga la vela

Muchos millones de años fueron necesarios para que restos de organismos marinos y plancton, apresados bajo gruesas capas de sedimentos y barro, se transformaran en petróleo;  pero en poco más de un siglo la avidez humana terminó con él.

En poco más de un siglo la avidez humana terminó con e petróleo.

El petróleo es un combustible fósil, restos de organismos vivos que existieron hace millones de años. Los que vivimos hoy sufriremos posiblemente el mismo proceso  y dentro de millones de años, seremos  también petróleo.

Quemar millones

Pero mientras tanto, la necesidad del capitalismo de mover las máquinas, explotar el trabajo y mantener un ritmo de crecimiento que pretende indefinido,  ha terminado con lo que la naturaleza hizo en millones de años.

Ahora incluso los científicos declaran que hay un estrechamiento energético, pero no hacen  demasiado ruido para no perturbar los negocios. Las grandes empresas petroleras  abandonan la prospección de yacimientos nuevos y aplican su dinero a la energía eléctrica, que muestra mejor cara.

Se acaba 

Rusia tiene yacimientos de petróleo  pero  la producción comenzará a mermar en una década, y la de gas natural, de la que depende toda Europa, en dos o tres décadas más. Es decir, se espera una declinación a plazo fijo, en breve. China se propone mantener libre si es necesario por la fuerza   su acceso al petróleo iraní, amenazado por Estados Unidos; pero al mismo tiempo busca reemplazar las energías fósiles por la fusión nuclear.

El sol en la tierra

Para eso, hace poco anunciaron  disponer ya de un “sol artificial” que alcanzó la temperatura  de 100 millones de grados, el primer paso para producir un reactor nuclear de fusión. Los reactores nucleares actuales son de fisión, como los de Chernobyl o Fukushima,   es decir, implican la ruptura de átomos radiactivos pesados con liberación de grandes cantidades de energía.

Pero la fusión es un proceso muy diferente, el que se da en el centro del sol y las estrellas, donde el  hidrógeno se transforma en helio con producción de energía y sin liberación  de radiactividad.

Después del descubrimiento de la equivalencia entre masa y energía hace más de un siglo se vio la posibilidad de producir  energía por medio de la fisión nuclear en el laboratorio. Si un litro de agua se convirtiera totalmente en energía, equivaldría a unos 40 millones de litros de nafta.

Si todo el hidrógeno de una estrella como el Sol se transformara en helio y la diferencia de masa se convirtiera en energía, ésta sería suficiente para mantenerla caliente por 10 000 millones de  años.

La fusión nuclear permite a una estrella brillar durante miles de millones de años. También es causa de la creación de todos los elementos pesados que constituyen la materia, entre ellos los radiactivos que se fisionan.

Mutis por el foro

Pero mientras esta fuente de energía se pone en marcha, lo que puede implicar un tiempo todavía incierto  y desarrollos técnicos muy complejos y caros, la energía del petróleo se agota. Poco a poco las petroleras dejan de invertir, se dedican a otra cosa, los gobiernos suben el precio de los combustibles fósiles e impiden a los automóviles circular por el centro de las ciudades. Con el fin de evitar problemas a los inversores y no estorbar sus lucros,  atribuyen  esas medidas a la necesidad de cuidar el ambiente.

Pero la petrolera española Repsol por ejemplo, bien conocida en la Argentina por sus negociados con YPF, anunció que cambiará su perfil de negocios para decicarse a la electricidad. Abandonará el petróleo, aunque manteniendo los yacimientos que ya tiene porque  les ve futuro.

Bye gas oil

El investigador catalán Antonio  Turiel hizo notar   que hay una decisión oficial de reducir el uso de vehículos que funcionan con gas oil. Admitió que son contaminantes, pero desestimó que  la causa sea el cambio climático, sino que la producción de gas oil comenzará a declinar antes que la de  otros combustibles.

La producción bajó ya el cuatro por ciento, tras llegar al máximo hace un lustro. El problema es hacer que lo dejen de usar gas oil los tractores, los camiones, los colectivos y los barcos.

Pero al gas oil seguirá la nafta, ya que tiene el mismo origen: el petróleo.

Turiel estima que la escasez se marcará clara en 2025 con aumento de precios. Todos los países han reconocido el hecho menos los Estados Unidos, donde la protección de las corporaciones petroleras es cerrada e intransigente.

Fracking mientras dure

Para conjurar hasta donde se pueda la estrechez que se viene inexorable han puesto en marcha el fracking, pero la técnica además de muy contaminante y destructiva, es cara y no da para muchos años.

Las alternativas son los gases propano y butano y el carbón, pero no son rentables como era el petróleo crudo, que dejará un hueco muy grande. La caída se extenderá por décadas, pero será sostenida y sin vuelta atrás.

Ya no se invierte en buscar más yacimientos, los que quedan son pequeños y en la medida en que rinden poco no permiten grandes ganancias. El destino está claro.

En Estados Unidos el fracking mantiene la cotización del petróleo y una situación de calma chicha que se sostiene a pérdida para salvar las empresas petroleras con créditos muy baratos, antes de la tormenta.

La llegada de Donald Trump al poder renovó las inversiones en el fracking, que produce un petróleo malo y  caro, que no es rentable ni tiene futuro porque su recorrido no va más allá de una década.

El Estados Unidos la inversión en el fracking es la mitad de la inversión petrolera mundial a pesar de que la producción no supera el 20% del total.

Se trata de mantener el status quo, de sostener la era del petróleo a pesar de la evidencia de el fin se acerca.

El futuro

¿Cuál puede ser el futuro sin petróleo y todavía sin fuentes alternativas de energía, como  la derivada de la fusión nuclear? Las energías eólica y solar no podrán suministrar en las próximas décadas más del 30 o 40 por ciento del total actual.

La aviación será la primera víctima de la falta de petróleo. Es posible que el 90 % de los aviones actuales deje de volar. Son máquinas que requieren mucha energía para vencer la gravedad. Una posibilidad podría ser volver a los dirigibles.

La economía dejará de crecer, se volverá estacionaria porque la transición energética dura décadas. Y mientras tanto, el crecimiento sin el cual el capitalismo no funciona cesará y será necesario cambiar el sistema.

El petróleo está en el final  y sus productores pretenden situarse lo mejor que pueden ante lo que vendrá, que no está claro mientras se busca otra cosa.

Los principales fabricantes de autos abandonarán la producción de  motores diesel, y es posible que más tarde tampoco fabriquen nuevos motores a nafta, que han sido mejorados cuanto ha sido posible dentro de los límites de lo rentable.

De todos modos, el volumen de negocios de los automóviles se contraerá mucho, quizá 20 veces, porque casi no habrá propietarios privados de autos. El transporte será público, la gente en las ciudades se manejará en patinetas eléctricas, y el que tenga auto apenas podrá  usarlo.

Es posible que para el transporte de larga distancia vuelva a usarse a pleno el tren, que en nuestro país fue prácticamente liquidado a favor de los camiones.

Los motores diesel de los buques dejarán de usarse y podrían ser reemplazados por el viento, por la navegación a vela como era hasta hace poco más de un siglo. En Europa ya se venden embarcaciones medianas que  usan velas muy modernas  con buen resultado ya que en ocasiones son más rápidas que las motorizadas. Con 30 clippers, buques  a vela,  se puede lograr tanto como con un carguero mediano moderno, pero sin usar más impulso que el viento.

La verdad es que el crecimiento económico se acabará, lo que dejará sin sentido las inversiones y terminará con la sociedad de consumo e incluso con el capitalismo. Por eso, las medidas tibias para enfrentar la situación  se justifican con la lucha contra el cambio climático. Sin  milagros energéticos a la vista, solo queda rezar.

De la Redacción de AIM.