Berruhet: “Pagamos impuestos  elevadísimos,  mientras el Gobierno sigue de fiesta”

Desde hace décadas, el sector agropecuario sostiene el pago de un esquema impositivo que resulta insostenible para la actividad, circunstancia que se agrava año a año, “mientras el Estado muestra que no tiene ninguna intención de reducir el gasto público. La realidad nos demuestra que mientras el Gobierno sigue de fiesta, los productores se funden en masa”, afirmó a AIM el presidente de la Cooperativa Agrícola, Ganadera y de Servicios Públicos Aranguren Limitada (Coopar), Felipe Berruhet.

El reclamo al Gobierno de una reforma fiscal sigue vigente.

En diálogo con esta Agencia, el dirigente agropecuario señaló que, además, a las dificultades climáticas propias del sistema productivo, se le suma la impotencia que genera el incremento desmedido de combustibles, tarifas, insumos, logística, lo que lleva al aumento de los costos hasta niveles insostenibles. “Pero ese no es el nudo del problema: el origen de todos los males sigue siendo el Estado, en sus tres niveles, como fuente inagotable de esquemas impositivos que ocasionan pérdidas descomunales en el sector más importante de la economía entrerriana y argentina”, dijo.

Para Berruhet, “el problema principal que perjudica al sector agropecuario y lesiona al conjunto social, es que estamos sometidos a una irracional carga impositiva tanto nacional como provincial, que perjudica a dos actores económicos en un solo acto. A las economías de las ciudades del interior las obliga a tener  un sistema de subsistencia  social sin ninguna posibilidad de desarrollo,  porque los fondos que se originan en estas  economías  se destinan a solventar gastos políticos con orientaciones  políticas  en la distribución de los mismos. Y eso sin mencionar  la falta ancestral de obras de infraestructura que  nos perjudica de la manera más atroz. Los otros actores somos nosotros, los productores de carne y hueso  que, una vez más, debemos postergar obras en nuestros predios: galpones que no se levantan, tractores que no se renuevan, alambrados que no se reparan, hacienda que no se retiene , caminos que no se afirman, y la lista es interminable. Todo eso que otra vez posponemos contra nuestra voluntad, es porque los fondos necesarios para ello se fugan al Estado para cubrir gastos sumamente necesarios de la política”.

El contador expresó que, lamentablemente, “seguimos siendo el sector que pone y no recibe nada a cambio.  El incremento que el Gobierno Provincial aplicará en contra de nuestra voluntad será del 36 por ciento, en promedio.  Para que quede bien claro: una parte del sector soportara un aumento del 45 por ciento y otra parte del 27 por ciento,  lo que daría el 36 de incremento, en promedio. Para decirlo sintéticamente: el Estado provincial sigue aplicando  la lógica kichnerista, la cual reza más o menos así: el sector agropecuario debe proveer los fondos que la política precisa sin protestar y en la cantidad  necesarias, sin ser escuchados y sin recibir nada a cambio. Es más, debemos agradecer  que el aumento del Iirr no sea del 500 por ciento, como ya nos ocurrió en el 2012 con el ex gobernador Sergio Urribarri”.

De por sí,  aclaró Berruhet, “el Impuesto Inmobiliario Rural (IIR) es alto sin ningún ajuste; imaginemos cuán gravoso será cuando el Estado -en forma unilateral-, determine el ajuste que sus cuentas necesitan. El tributo afecta a la producción, devasta los bolsillos de los agropecuarios, debilita las perspectivas de crecimiento del campo a mediano y largo plazo, y mina las posibilidades de desarrollo en la provincia”.

Todo para atrás

El presidente de Coopar denunció que “la realidad es que tenemos caminos rurales intransitables y un paquete impositivo igual de regresivo y agresivo que el diseñado en la administración anterior, tanto en la Nación como en la Provincia, con un aumento que apenas está por debajo de la inflación, lo que consolida a Entre Ríos como una de las de mayor carga fiscal de la República.  No se  puede convalidar esta situación, porque el partido político que gobierna  hace 20 años que está en el poder en esta Provincia, y, lo cierto es que esta película ya la vimos. Como  actúa, nos da la impresión que  es  a sabiendas, y no porque sean desconocedores  de los números económicos. ¿Cuál es su razonamiento permanente? Que necesitan equiparar los gastos con los ingresos, y si los gastos suben por la inflación, entonces por regla simple, los ingresos también suben por la inflación. Nunca se les va a ocurrir revisar gastos, reducir los innecesarios, optimizarlos; solo se les ocurre lo mismo desde hace 20 años: aumentar ingresos en la medida y la cantidad  de los gastos. Y por supuesto se da por descontado que  el lomo a los latigazos los pone el  campo. Nunca duele la puñalada en cuero ajeno, dice el dicho.  Lo cierto es que tanto el Gobierno Nacional como el Provincial están esperando los resultados de la próxima cosecha, para manotear a los productores los pocos pesos que quedan”.

Reforma fiscal, urgente

Como presidente de Coopar, a Berruhet le resulta sumamente difícil “darles  una hoja de ruta  a los productores, porque pienso que esta situación no es de fácil solución para nuestro sector.  Después de dos años desastrosos, en que nuestros asociados se llenaron de deudas, este será el primero en que podría haberles quedado un poco de margen para recomponer las cuentas personales y empresarias, pero en verdad, tendrán que usar el dinero para hacer frente a la diaria y no para pagar lo que deben, mientras en el Gobierno siguen de fiesta”.

Por eso, señaló, “es imprescindible una reforma fiscal, para que los impuestos sean equitativos y aplicados de manera progresiva, porque la tierra que se trabaja no es una exteriorización de riqueza sino un medio de producción, que beneficia siempre a todos los estamentos de la sociedad. Y a los Gobiernos, por supuesto”.

De la Redacción de AIM.