Berruhet: “Pasamos este momento con algunas incógnitas”

El presidente de la Cooperativa Agrícola, Ganadera y de Servicios Públicos Aranguren Limitada (Coopar), Felipe Berruhet.

El sector agropecuario “no puede permanecer indiferente a las elecciones d octubre, ya que el futuro de la producción está atado al resultado electoral”, afirmó a AIM el presidente de la Cooperativa Agrícola Ganadera y de Servicios Públicos Aranguren (Coopar), Felipe Pablo Berruhet,

 

El campo está inserto en el sistema económico global de la República Argentina, “por lo cual, no es ajeno a la incertidumbre que nos atraviesa en este momento, porque, además, esa incertidumbre también forma parte de nuestras expectativas”, indicó a esta Agencia el contador.

“Pasamos este momento con algunas incógnitas. Un Gobierno Nacional que -aparentemente, se va. Otro Gobierno que ya estuvo y que, supuestamente,  retornará, que no ha tenido una buena relación con el campo. Basta remontarse, por ejemplo, a la Resolución 125. Por ahora, nos queda esperar los resultados de octubre y esperar al 11 de diciembre para saber de qué manera seguiremos produciendo, aggiornandonos, y adaptarnos a la nueva realidad que puede ser mala o buena. Estos son nuestros interrogantes en ese momento”, apuntó.

Si continúa Juntos por el Cambio (hoy Cambiemos) “el escenario será más previsible que si ganara la oposición. Y posiblemente, los mercados se tornarían inestables en caso que la fórmula Fernández-Fernández acceda al poder, lo cual nos perjudicaría. Basta considerar cómo el kirchnerismo trató al sector agropecuario durante su Gobierno, ya que aplicó un conjunto de medidas que provocaron que el sector agropecuario se sintiera apretado, acorralado, y marginado, y por eso, tenemos todo el derecho a desconfiar de sus propuestas. Y si se repitiera la misma cronología de hechos, en ese caso, el campo adoptará las medidas necesarias”, dijo.

En ese marco, consideró necesario realizar una salvedad: “No es el mismo kirchnerismo el que podría regresar. ¿Por qué? Porque está atravesado por el peronismo de afuera, porque tampoco es el mismo campo, que tiene sobre sus espaldas la experiencia de la Resolución 125 y la forma de comunicarse, donde ya no existen individuos aislados sino que se tracciona en bloque; porque además, hay agropecuarios con participación política, o cómo líderes. Y por otro lado, porque tampoco existe el mismo marco económico que hace 10 años atrás: la soja no vale 600 dólares la tonelada y la economía global no está en expansión. Es todo más complejo, sea para el Gobierno que pueda asumir en diciembre, para el campo mismo y para toda la ciudadanía. A mi entender, si la fórmula Fernández-Fernández se impone y tras asumir, continúa la relación conflictiva con el sector agropecuario como otrora, vendrán tiempos complicados”.

“Tenemos que ser sinceros y admitir que la mayoría de los argentinos siempre le han dado la espalda al sector agropecuario, que siempre ha sido el que los salvó de las situaciones de crisis. Eso no se modificará nunca porque es el más dinámico, el que proveerá de dólares, el que puede empujar una recuperación económica, el que tiene territorialidad y está presente en las 24 provincias de Argentina. Y aunque no tiene incidencia en el urbanismo porque habita en la ruralidad, sigue siendo y será el más dinámico de la economía argentina”, remarcó.

 

Cooperativismo, una herramienta poderosa

En el sector agropecuario, el cooperativismo representa un porcentaje importante en lo económico, pero más aún y eso no se puede medir en números, es el valor que el movimiento tiene en lo social. “La cooperativa realiza siempre una férrea defensa de los pequeños productores y cubre los baches donde para los privados no es negocio y el Estado se descuida”, indicó.

En los próximos años “no habrá un crecimiento sostenido sin inversión, en particular en capital humano, y por eso, el desarrollo debe considerarse como un proceso de expansión de las libertades reales, poniéndose al servicio de las personas y no a la inversa. Desde nuestra cooperativa trabajamos en nuevas alternativas para posibilitar  a nuestros productores acceder a otras herramientas que les posibiliten avanzar donde no tienen soluciones”, remarcó.

 

Atentos y a caballo

Aunque no hay nada en concreto, “debemos estar atentos a las medidas económicas, a las paraarancelarias, a las de mercado y aunque no hay que desesperar, tenemos que seguir firmes con nuestros pensamientos. Sería muy triste que regresaran los Roes rojos, los verdes, los blancos, que volvamos a tener cupos para exportar maíz o trigo, así como intervenciones de los mercados. Ya estuvimos ahí, y fracasamos, y lo digo como integrante de la sociedad argentina, y del sector agropecuario. Todas esas fórmulas fracasaron en la Argentina y en el resto del mundo. Ningún político argentino puede inventar la pólvora, porque ya se inventó. Todos sabemos lo que funciona, pero sí, a sabiendas, nos negamos a utilizar lo que anda, digámoslo para que el agente económico lo entienda con certeza. Hay que decirle claro a la dirigencia política, que también hay que asumir que en estos últimos cuatro años el campo no dio un salto de calidad, como se hubiese esperado. Si bien hubo cosas buenas, en los cuatro años del Gobierno de Mauricio Macri no se pudo aprobar una Ley de Semillas, fundamental para el campo; tampoco se aprobó una reglamentación para las Pymes agropecuarias, industriales o de comercio, que es prioritaria, y podría seguir enumerando”, dijo el presidente de Coopar.

La incertidumbre que existe “es saber que si lo que viene es completar lo que no se hizo en esta gestión, para que todos los ciudadanos argentinos y entrerrianos puedan acceder a una vida mejor, que bajen los índices de pobreza, que exista más trabajo, que la educación y la salud prosperen, bienvenido sea; pero si pensamos que volver al pasado nos resolverá los problemas actuales, estamos complicados”, precisó el contador.

“A mi entender, la dirigencia del sector agropecuario debe tener los ojos bien abiertos, y como ciudadanos rurales, existe una responsabilidad individual de estar bien atentos a las medidas que podrían aplicarse en el caso de un nuevo Gobierno. Si continúa la gestión actual, deberá ajustar más para que se realicen las reformas que permitan mayor producción, mayor exportación, y generación de fuentes de trabajo genuino, pero si, por el contrario, viene una distinta, habrá que estar en la misma sintonía, para evitar tropezar con piedras que ya pisamos en el pasado. Aggiornarse, innovar, mirar para adelante, son conceptos que el sector agropecuario tiene incorporados desde siempre y por algo, está catalogado como un segmento pujante. En el mundo existe un modelo que da resultado, y que se asienta en una manera de vivir y de producir. La política tiene que pasar más o menos por el mismo carril: no podemos seguir con recetas de los años ´50 o propuestas de los ´70. Absolutamente no. El mundo cambió, la política, la sociedad y  el sector agropecuario también lo hicieron. No hay que desesperarse pero tampoco hay que mirar para otro lado. Hay que aprender que no sólo somos productores agropecuarios, sino también ciudadanos argentinos y entrerrianos, y agentes económicos, que tenemos una responsabilidad ante nuestros pares. Cada uno, médicos, docentes, abogados, ciudadanos, hacen su parte y nosotros tenemos que hacer la nuestra. Por eso hay que informarse bien, votar bien, participar activamente. Como productores agropecuarios debemos, de una vez por todas, dejar de estar aislados en nuestras fincas pensando que nada nos afecta. Por el contrario: ¡todo incide! Nuestra apatía y nuestra empatía. Y por eso debemos participar”, consideró.