Citricultores limitan la toma de mano de obra por temor a los juicios laborales

Más de cien citricultores autoconvocados acamparon a la vera de la Autovía 14, a la altura de Chajarí, en reclamo de una revisión de la Ley Laboral que facilita la proliferación de juicios contra los productores, supo AIM. Vacíos legales dentro de la normativa permitirían a los trabajadores golondrina iniciar demandas que le cuesta van desde los 50 mil a los 3 millones de pesos.

Dante Grigolatto, vicepresidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos (Fecier), dialogó con AIM sobre la protesta. “Los productores sufren una serie de juicios laborales que los están perjudicando mucho. Este no es un reclamo nuevo sino que es algo que nuestra federación está llevando adelante hace mucho tiempo”, explicó el dirigente.

—¿Desde cuándo están teniendo este problema?

—Varios años. Pero en el último tiempo el problema se ha agravado. Hemos tratado de mejorar el convenio para lograr simplificar el registro laboral de los trabajadores, principalmente los golondrina que trabajan uno o dos meses y después se van. Necesitamos darle un marco legal a esa figura porque en le ley hay un vacío donde aparecen estos juicios que en este último tiempo se han multiplicado.

—¿Y de qué forma sucede esto?

—El cosechador, por ejemplo, es un tipo de trabajador que no tiene una relación de dependencia estable. Cuando se cosecha una determinada variedad de citrus que dura una semana o 15 días, al trabajador se lo necesita solamente por esa cantidad de tiempo. Entonces trabaja una determinada cantidad de tiempo con un productor, y más tarde con otro. Entonces, para cuando uno quiere registrar al cosechador, éste ya está trabajando en otro lado. Necesitamos una figura o sistema de registro más rápido y eficiente para que pueda estar continuamente de alta y, por los días que ha trabajado en un determinado establecimiento, pueda recibir sus aportes correspondientes.

—¿Cuánto le cuesta un juicio laboral al productor?

—Hablamos de entre 50 mil y 100 mil en cualquier cualquier caso. Pero ha habido juicios que le han costado al productor hasta dos o tres millones de pesos. Actualmente existe una industria del juicio que la llevan adelante algunos abogados inescrupolosos de esta región. Hay personas que ni siquiera han trabajado con un determinado productor y con inventos y testigos falsos han llevado adelante este tipo de demandas. Y nosotros, como organismo, no estamos del lado del productor que no registra a sus trabajadores. Estamos del lado de los que quieren hacer las cosas bien y, por no tener una legislación acorde a la actividad laboral en cuestión, deben pagar cifras millonarias.