Corea del Norte lanza misiles después de ofrecerse a retomar el diálogo con Estados Unidos

Ya entrada la noche, el régimen encabezado por Kim Jong Un emitía un comunicado en el que aseguraba estar dispuesto a retomar las negociaciones con Washington sobre su programa nuclear, tan solo unas horas después disparaba dos misiles de corto alcance que acabaron en las aguas del mar de Japón. Con el de hoy, el país asiático ya acumula ocho pruebas de este tipo desde el pasado mes de julio, una muestra más del progreso de sus programa armamentístico.

Corea del Norte lanza misiles después de ofrecerse a retomar el diálogo con Estados Unidos

De acuerdo con el Ejército surcoreano, estos dos proyectiles de corto alcance fueron disparados desde Kaechon, localidad situada a unos 80 kilómetros al norte de Pyongyang. Desde ahí, volaron unos 330 kilómetros antes de aterrizar en el mar sin causar daños. En su último ensayo que tuvo lugar el pasado 24 de agosto, Corea del Norte aseguró haber probado un “nuevo sistema de lanzamiento múltiple de cohetes de calibre supergrande”, según la agencia Yonhap.

Como suele ser habitual en estos casos, las reacciones entre sus vecinos no se hicieron esperar. En Japón, un miembro del ministerio de Defensa señaló no tener información de que ningún misil haya entrado en su territorio o su zona económica exclusiva, y añadió que el lanzamiento no representaba una amenaza para la seguridad nacional del país. Por su parte, Seúl aseguró en un comunicado que “cualquier acción que eleve la tensión no ayudará a los esfuerzos por pacificar la península coreana”.

En las horas previas, Corea del Norte había anunciado su deseo de reanudar para finales de septiembre las conversaciones sobre su desnuclearización con Estados Unidos. Para proceder con ello, la viceprimer ministra de Exteriores, Choe Son Hui, instó a Washington a que elabore una nueva propuesta que sea aceptable para Pyongyang, tal y como explicó en un comunicado emitido por la agencia estatal Kcna.

Su mensaje llegó pronto a oídos del inquilino de la Casa Blanca, un Donald Trump que dijo a la prensa que esto “es algo bueno”.

“Ya veremos qué sucede. Mientras tanto, hemos recuperado a nuestros rehenes, hemos recuperado los restos de nuestros grandes héroes y no ha habido pruebas nucleares durante mucho tiempo. Siempre digo que tener reuniones es algo bueno, no malo”, agregó el mandatario.

Estas palabras son las primera señal de acercamiento entre ambos países desde que sus dirigentes se vieran las caras en la zona desmilitarizada que separa a las dos Coreas en junio del año pasado. Aquel encuentro, celebrado por sorpresa, concluyó con un vago comunicado en el que Kim se comprometía a trabajar hacia la completa desnuclearización de la península coreana a cambio de recibir garantías suficientes sobre su seguridad por parte de Washington.

Sin embargo, el problema sigue siendo la ruta a seguir para alcanzar el objetivo. En el pasado, Estados Unidos ha exigido a su contraparte que ponga punto y final a sus programas nuclear y balístico antes de levantar las sanciones que ahogan la economía del país asiático, algo a lo que Pyongyang se niega exigiendo un proceso paulatino en el que las sanciones se vayan levantando conforme adopta pasos hacia la desnuclearización.

Durante este verano, Trump se ha mostrado paciente con los lanzamientos norcoreanos, ya que eran “de los pequeños” y no incluían misiles balísticos o explosiones nucleares.