Corrección de la apnea del sueño mediante cirugía ortognática facial

La apnea del sueño es una patología respiratoria en la que el paciente deja de respirar por un tiempo determinado mientras duerme, un fenómeno que se repite a lo largo de la noche y que provoca una desestructuración del sueño con múltiples despertares a lo largo de la noche. La apnea tiene su origen en una malposición de los huesos de la cara, y, según unas estadísticas, la cirugía ortognática permite acabar con el problema en el 95 por ciento de los casos.

Hay dispositivos para prevenir los efectos peligrosos de la apnea del sueño, aunque resultan aparatosos e incómodos para los pacientes. (Foto: Compromiso y Seguridad Dental)

Tanto la obesidad como la hipertensión arterial son factores que se relacionan directamente con la apnea del sueño, y deben tenerse muy en cuenta a la hora del tratamiento de este problema, que también genera desequilibrios hormonales que pueden conllevar a una disminución de la libido, aumento de la micción durante la noche o alteración del crecimiento infantil.

La ausencia de respiración durante el sueño, acompañada de ronquidos y de somnolencia diurna, son síntomas de posible existencia de esta patología. A menudo, es el entorno familiar quien pone en sobre aviso la existencia de este problema respiratorio.

Muchos de los pacientes que acuden al médico lo hacen porque durante el día les invade un dolor de cabeza inexplicable junto a una tendencia al sueño cuando se exige una concentración mental ante cualquier aumento de la atención. Además, la somnolencia está presente hasta en un 30 por ciento de los accidentes de tráfico, al menos en España según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) de España.

Desde el punto de vista del tratamiento, es indiscutible la eficacia de la Cpap (presión positiva continua en la vía aérea). El problema es que estos dispositivos adaptados con mascarillas faciales se soportan mal por muchos pacientes. “En los últimos años, han aparecido nuevos recursos terapéuticos como los DAM, dispositivos de avance mandibular, que colocados a modo de férula bucal evitan la caída de los tejidos blandos situados en la zona de la lengua y la faringe evitando la obstrucción de la vía aérea y mejorando la calidad de vida del paciente”, señala la Doctora María Cruz Lorenzo Luengo, especialista en ortodoncia, profesora de odontología en la Universidad de Salamanca (España) y colaboradora de Compromiso y Seguridad Dental.

Es importante evaluar la estructura ósea de la cara, puesto que alteraciones del esqueleto donde la mandíbula esté más retrasada de lo normal contribuyen al colapso de la vía aérea superior durante el sueño y a un mayor número de ronquidos nocturnos. Estos pacientes pueden beneficiarse hasta en un 95 por ciento de solucionar definitivamente su apnea del sueño al corregir esa malposición de los huesos de la cara mediante un tratamiento quirúrgico denominado cirugía ortognática.

En los años 60 comienzan a desarrollarse las primeras técnicas de cirugía ortognática, y en los años 90 el grupo de Stanford (Estados Unidos), con los Drs. Powell, Riley y Guilleminault, se encarga de comenzar a aplicar esta técnica de movilización de los maxilares en los tres ejes del espacio, para tratar el síndrome de apnea-hipopnea del sueño (Sahs). En España, a finales de la década de los 80 comienza a introducirse la técnica de cirugía ortognática, desde el Hospital de la Princesa en Madrid.

Este tipo de cirugía precisa de un tratamiento especializado en equipo que cuente con ortodoncistas y cirujanos maxilofaciales experimentados en este tipo de planificaciones y técnicas quirúrgicas que exigen de una anestesia general para el paciente e ingreso hospitalario.

Esa corrección quirúrgica, siempre irá precedida de un estudio de las partes óseas y blandas faciales y de un tratamiento dental ortodóntico que permitan el éxito de la cirugía. “Los pacientes sometidos a este tipo de cirugía consiguen aumentar en un 70 por ciento sus vías aéreas y dejar por ello de utilizar la Cpap en muchos casos”, señala la Doctora Lorenzo Luengo.

Fuente: Compromiso y Seguridad Dental