De enero a enero, la plata es del banquero

Por Ignacio Vila, Centro de Economía Política (Cepa), especial para AIM. Un nuevo informe del Panorama Monetario  elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa)  muestra cómo el sector financiero sigue siendo el gran ganador de la era Macri. Con una rentabilidad garantizada por el Estado y una menor toma de riesgo, los bancos en la Argentina ganan cada vez más e invierten e innovan  menos. Las Leliqs (Letras de liquidez del Banco Central) y otros instrumentos financieros tienen, según el gobierno, el rol de contener la cantidad de dinero que circula en la Argentina con el objetivo final de reducir la inflación.

De enero a enero, la plata es del banquero

La realidad sólo muestra que estos instrumentos no hacen otra cosa que engordar la ganancia de los bancos, quienes obtienen una rentabilidad inédita a pesar de la caída de la actividad. No obstante esta mejora económica del sector bancario, son cada vez menos los fondos que utiliza para financiar a las  pymes y familias. Nuevamente, se rompe uno de los mayores mitos neoliberales: a mayor ganancia, mayor inversión. Los bancos ganan más y prestan menos para el desarrollo de la economía local.

El “nuevo” plan monetario del Presidente del Banco Central de la República Argentina -Bcra-, Guido Sandleris,  busca bajar la inflación mediante la utilización de instrumentos financieros (Leliqs, Lebacs principalmente),  para reducir la cantidad de billetes en la economía. Su teoría es simple, o más bien, simplista: si en la economía hay 10 productos y 10 pesos, cada producto cuesta en promedio un peso. Si mantenemos los 10 productos pero retiramos pesos, los productos saldrán más baratos, dado que deberán conformarse con una menor cantidad de pesos. El resultado está a la vista: según Cepa, “la inflación interanual en diciembre del año pasado alcanzó el 47,3 por ciento, la cifra más alta de los últimos 27 años”.

El año 2019 no comenzó con datos alentadores: los precios aumentaron un 2,9 por ciento en enero y un 3,8 por ciento en febrero. El aumento de la inflación no ha sido el único efecto del Plan. Como lo señala el Informe Monetario del Cepa “En 2018 las entidades financieras tuvieron ganancias por 172.106 millones de pesos, lo que implica un incremento de un 121 por ciento (50 por ciento real) respecto de las obtenidas en 2017”. Tal vez, usted piense que esto puede deberse en parte a un aumento de la actividad bancaria, a una mejora en la competitividad del sector o a alguna innovación sectorial que les permitió una mejora económica. Nada de esto. No solamente la actividad de los bancos no creció sino que cayó: Los depósitos y préstamos bancarios caen en términos reales desde octubre (-0,5), profundizando su caída en diciembre (-6,04) y en enero del 2019 (-10,5).

El informe de Cepa es categórico: “Lo que explica fundamentalmente que la rentabilidad de los bancos no se haya visto afectada pese a la caída de la actividad bancaria y la reducción del margen bruto por intermediación financiera, es el resultado por Leliq y otros títulos valores, que en último trimestre del año 2018 ascendieron a 149.502 millones de pesos, viéndose incrementados en un 497 por ciento en términos interanuales”.

Tan grande es la transferencia de dinero desde el Estado nacional a los bancos que, diariamente, el Banco Central destina 1100 millones de pesos en pago de intereses por las Leliq y las Lebac. El resultado de este esquema muestra que la rentabilidad acumulada en 2018 por los bancos ha sido la más elevada según los registros del Informe de Bancos del Central, que se iniciaron en el año 2002. Este aumento de la rentabilidad, además, lo consiguieron contratando cada vez menos trabajadores: según lo indica la página web del Bcra en 2018 el sector ocupa casi 1400 empleados menos que en 2016.

A diario, los argentinos escuchamos de boca de los principales dirigentes del partido gobernante y sus aliados sobre la necesidad de reducir el gasto público, de ordenar las cuentas fiscales y de realizar un esfuerzo nacional por el bienestar del país. De esta manera, los argentinos hemos pasado a pagar tarifas más altas en todos los servicios públicos, se ha reducido el plantel de trabajadores del Estado y los que quedaron ganan cada vez menos. La realidad nos muestra que el esfuerzo no es del conjunto de la sociedad, sino que hay sectores que no sólo no se esfuerzan sino que trabajan menos que antes y reciben del erario público miles de millones de pesos al año.

De esta forma no hay un menor gasto público sino que hay una transformación del gasto en un sentido claro: más plata para los que más tienen. Los bancos, claro está, son los principales receptores de esta transformación.