Don Luis de Góndora

El 11 de julio de 1561 nació en Córdoba, la vieja capital del califato Omeya, don Luis de Góngora y Argote, uno de los mayores poetas españoles.

Luis de Góndora

Era hijo de Francisco de Argote y de Leonor de Góngora, mujer de familia noble. El padre era un licenciado en Salamanca, bibliófilo y humanista que  poseía una copiosa biblioteca calificada por el erudito Díaz de Ribas como la «gran librería»

Influyó en su educación también su tío materno, Francisco de Góngora, racionero de la catedral de Córdoba, el cual cedió a su sobrino los beneficios eclesiásticos que tenía en diversas localidades, asegurándole así un modesto bienestar económico, y poder estudiar en la Universidad de Salamanca, donde se matriculó de cánones.

En su juventud conoció aventuras amorosas y aficiones como el juego, según por la amonestación que en 1588 recibe del Obispo. Le gustaban además las corridas de toros, que estaban prohibidas a los clérigos.

De regreso a  Córdoba,  entre 1612 y 1614 escribe el Polifemo y las Soledades, sus obras más conocidas.

A través del duque de Lerma, por entonces ministro del Rey, en 1617, fue designado  capellán real de Felipe III, para lo cual tuvo que ordenarse sacerdote a la edad de cincuenta y cinco años.

La muerte de su protector y amigo, el duque de Lerma, al cual le dedicas su Panegírico, y su  afición al juego llevaron a Góngora a una grave situación económica, por lo que tuvo que ganarse el favor del siempre omnipotente conde-duque de Olivares, ministro del Rey.

Dos de sus grandes enemigos fueron Quevedo y Lope de Vega, aunque también tuvo grandes admiradores como el conde de Villamediana o los humanistas Pedro de Valencia y fray Hortensio de Paravicino. El motivo de la enemistad se radica en el carácter innovador de su poesía, cabeza del estilo literario conocido por culteranismo, que busca la oscuridad a través de la acumulación de referencias mitológicas, metáforas, hipérboles, juegos de palabras, cultismos y todo tipo de recursos literarios en una lengua de sintaxis complicada, llena de hipérbatons y largas perífrasis.

Don Luis de Góngora murió el 23 de mayo de ese mismo año en su ciudad natal. No llegó a ver impresas más que algunas poesías menores en cancioneros.

Soneto a Córdoba

¡Oh excelso muro, oh torres coronadas

De honor, de majestad, de gallardía!

¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,

De arenas nobles, ya que no doradas!

¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,

Que privilegia el cielo y dora el día!

¡Oh siempre gloriosa patria mía,

Tanto por plumas cuanto por espadas!

Si entre aquellas rüínas y despojos

Que enriquece Genil y Dauro baña

Tu memoria no fue alimento mío.

Nunca merezcan mis ausentes ojos

Ver tu muro, tus torres y tu río,

Tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España!