El Gobierno destruye la exportación de harina y genera el aumento del precio del pan

La política del Gobierno de Cambiemos ha terminado promocionando la reprimarización de las exportaciones, operando en desmedro de las exportaciones de productos agroindustriales con valor agregado y trabajo argentino. En este contexto de alta inflación, altas tasas de interés, recesión económica y decaimiento de la actividad industrial, podemos ver este proceso de reprimarización en la cadena del trigo y su industria molinera.

Foto ilustrativa.

En lo que va del año, las exportaciones de harina de trigo están cayendo respecto de 2017. El desplome de las exportaciones se inició en mayo, en consonancia con la inestabilidad cambiaria y se profundizó con las medidas económicas tomadas por el Gobierno nacional como la reducción de los reintegros a la exportación y la reimposición de retenciones.

Al mes de septiembre, la caída de las exportaciones de harina de trigo acumuló un 11 por ciento respecto de 2017, ya que, de contabilizar 529.729 toneladas enviadas al exterior en los primeros nueve meses del año pasado, se pasó a 470.026 toneladas en el presente año.

En paralelo a la caída de las exportaciones, la industria está procesando menos trigo. También al mes de septiembre la industria molinera acumuló un 4 por ciento de retroceso, al sumar 4,15 millones de toneladas de trigo pan molidas versus 4,30 millones a igual mes del año pasado.

La industria molinera, que posee una capacidad para moler 12 millones de toneladas de trigo, está utilizando cada vez menos de ese potencial por la doble combinación de un mercado interno en recesión y un mercado externo cada vez menos accesible por la situación macroeconómica.

Ahora bien, a esta situación concurren más decisiones de política económica contrarias a la agregación de valor por parte de la agroindustria local. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, al mes de septiembre los stocks de trigo disponibles en la Argentina eran los más bajos de los últimos 15 años: apenas 1,4 millones de toneladas quedaban en el circuito interno para cubrir las necesidades del consumo interno, la industria y la exportación antes de que ingrese la nueva cosecha.

Esto derivó en que los precios del trigo en el mercado interno subieran por encima de la referencia internacional de precios, hasta alcanzar valores de 50 dólares más caro que el trigo estadounidense. Lógicamente, un molino argentino no puede pagar la materia prima 50 dólares por encima del precio internacional, pagar 27 dólares de derecho de exportación y ser competitivo en los mercados internacionales exportando harina.

De lo expuesto se desprende que el Gobierno nacional no administró adecuadamente los permisos de exportación para que tanto exportadores como industriales operaran en igualdad de condiciones, de manera de no perjudicar el proceso de agregación de valor y generación de trabajo en origen.

Julián Domínguez, ex ministro de Agricultura. Publicado en: Infobae.