El Parlamento británico vota el divorcio con Europa

El Brexit se juega su vida en la Cámara de los Comunes cuando los diputados votan este  miércoles la ratificación o el rechazo de las 15 enmiendas de los Lores, que exigen un “voto significativo” de los parlamentarios para aprobar o rechazar el divorcio con la Unión Europea. Un Día D que tuvo un mal comienzo para el implosionado gobierno conservador.

Foto ilustrativa.

Philipp Lee, ministro de Justicia pro europeo del gabinete de Theresa May y diputado, renunció “por principio” antes del debate parlamentario para recuperar su libertad de palabra y pedir un nuevo referéndum sobre el Brexit. Otros ministros podrían imitarlo. En la Cámara de los Comunes se habla de “un inminente desafío al liderazgo de Theresa May”, la primera ministra sin mayoría parlamentaria y con un gabinete de ministros divididos entre pro europeos y euroescépticos, que no logra controlar.

La renuncia de Lee pone en peligro el triunfo del gobierno en las 15 enmiendas y la estabilidad de la primera ministra mientras deja al laborista Jeremy Corbyn más cerca de Downing St.

Los parlamentarios británicos votarán  este miércoles la legislación que decidirá si el Brexit finalmente existirá en Gran Bretaña. Deberán decir Sí o No a las 15 enmiendas a la ley de deseuropeización que hicieron los Lores y que ponen no solo en duda sino que deciden si el Brexit va a poder llevarse adelante.

La más importante de las enmiendas es el “significativo voto” parlamentario por las negociaciones del Brexit. Esto significa que son los legisladores y no el gobierno quienes deciden aprobar o rechazar el acuerdo del Brexit con la UE y en el caso de un rechazo, enviar a renegociarlo con Bruselas.

El “significativo voto” fue el gran triunfo de los Lores, en una votación transversal de todos los partidos, liderada por los “seniors” conservadores John Major y Michael Heseltine, ex primer ministro y ex ministro respectivamente, que se oponen al Brexit. El mismo fenómeno puede pasar el martes y el miércoles en la Cámara de los Comunes.

El otro punto es la unión aduanera, a la que se oponen los Brexitiers y amenazan con hacer caer a Theresa May si cede y acepta que continúe la unión aduanera con Europa. Si no la acepta, Gran Bretaña se quedará sin comida en las próximas 48 horas de aprobado el Brexit.

Las colas de los camiones en la frontera franco británica tendrán al menos 200 kilómetros de largo para entrar al país y no tienen infraestructura para revisarlos. La comida que traen se pudrirá. Es el escenario que más teme el gobierno junto con una frontera europea “dura” entre Irlanda con Irlanda del Norte, que pone en peligro el acuerdo de paz.

Al inicio del debate, el “speaker” de la Cámara de los Comunes, John Berkow dijo a los diputados que “hagan lo que su conciencia les dicte”, más allá de las líneas partidarias. Una evidencia de hasta dónde el divorcio europeo divide a los legisladores, más allá de sus partidos.

La división en el gabinete del gobierno conservador es total entre euroescépticos y pro europeos. May, sin mayoría, es rehén de unos y otros. Su vida política y la de su gobierno se juega el miércoles. La puede derrocar cualquiera de los dos bandos. Es el día más importante del Brexit después del referéndum.

“Yo estoy increíblemente triste de tener que anunciar mi renuncia como ministro en el gobierno de Su Majestad para poder hablar mejor a mis electores y al país de cómo el Brexit se está produciendo. Si, en el futuro, yo tengo que mirar a mis hijos a los ojos y honestamente decir que hice lo mejor para ellos no puedo, con toda buena conciencia, apoyar como la actual salida de nuestra país de la Unión Europea parece que va a ser librada”, dijo el ministro, médico de profesión, en su renuncia.

La renuncia de Philippe Lee fue tan inesperada como efectiva y ha generado un caos mayor en un gabinete que Theresa May no consigue controlar. No la hizo frente a las cámaras sino en un discurso en un “think tank “conservador y antes que los torys empezaran a contar con cuántos contaban a la hora de votar. Otros ministros podrían imitarlos en las próximas horas, según fuentes parlamentarias británicas.

En el debate Lee se sentó en la esquina de los rebeldes, junto a Dominic Grieve, otro Tory como él.

El ex procurador general y diputado conservador pro europeo Dominic Grieve está discutiendo con el gobierno sobre el contenido del “voto significativo” y la posibilidad real de enviar nuevamente los ministros a Bruselas a renegociar si los diputados no están satisfechos con el resultado del acuerdo.

La “enmienda Grieve” podría ser la salvación o el entierro de Theresa May, cuando el gobierno quiere limitar el rol del parlamento en la negociación y su confidencialidad tiene a ciegas a los legisladores.