El relato de uno de los chicos que estuvo atrapado en la cueva

Dom tiene 13 años y formó parte del grupo de jugadores que pasaron 18 días en la gruta. Los jóvenes ya expresaron su deseo de hacerse monjes en homenaje al socorrista de la Armada tailandesa que murió cuando les llevaba provisiones.

Dom, uno de los niños rescatados.

Fueron 18 días en los que los 12 chicos y el entrenador estuvieron en la cueva Tham Luang Nang, al norte de Tailandia. Una vez que los rescataron sanos y salvos, la expectativa estaba en el relato de los protagonistas. Duangpetch Promtep “Dom”, es uno de los 13 rescatados y el primero en hablar. Su papá, Banphot Konkum fue el que contó a los medios las vivencias de su hijo en la caverna: “No tenían ningún sentido del tiempo y charlaban un poco para aliviar el estrés”, explicó.

El papá del joven, detalló al medio tailandés Khaosod English lo que pasó en la gruta al norte de Tailandia. También, sobre la recuperación de su hijo que permanece en observación en el hospital junto al resto de los rescatados. El hombre afirmó que los jugadores “ni siquiera sabían que había empezado a llover cuando entraron a la cueva el 23 de junio y que al inundarse, vieron su salida bloqueada”.

Por eso, después de una hora, cuando quisieron salir, al darse cuenta que el nivel del agua estaba subiendo, se metieron más adentro. “Corrieron al interior para escapar del agua, la corriente era muy fuerte”, dijo Konkum.

Según su testimonio, llegaron casi arrastrándose a la cuesta arenosa donde permanecieron casi inmóviles hasta que los encontraron. “Los 13 vieron un pequeño pasaje, un espacio por donde arrastrarse y cavaron para llegar a una zona segura. No había otro lugar a dónde ir”.

El chico además, le contó que el entrenador Ekkapol “Ek” Chantawong les dio indicaciones precisas que hicieron posible que sobrevivieran. Les pidió que conservaran su energía. Sobre el momento que fueron encontrados, recordó que Dom fue uno de los primeros en hablar: “Estoy bien, solo que el clima puede ser un poquito frío, pero no se preocupen”, había dicho.

Sobre la recuperación y los deseos de los chicos para cuando les den el alta, el padre reveló que le pidió comer carne asada y que le compren un nuevo teléfono. “Estuvo diciendo que quiere comer carne de cerdo y fideos. También me dijo que necesita un celular ya que dejó el anterior lo perdió en la caverna”.

Además, seguramente seguirá con su carrera como futbolista. Antes de entrar en la cueva, Dom estaba en la mira de varios clubes de fútbol. Es delantero y capitán de los Wild Boars (Jabalíes Salvajes), había informado su familia. Su abuela aseguró que el joven tiene la capacidad de ser líder, además de contar con un gran sentido del humor.

En el hospital, Dom y sus compañeros ya pueden ser visitados y tener contacto con sus familias, con las que en un principio solo podían verse a través de una ventana. Ahora, pueden hacerlo cara a cara, pero sin tocarse para asegurar que no les transmitan ninguna enfermedad.

Algo que también confirmó el padre del chico es que los rescatados se harán monjes en homenaje a Saman Kunan, un socorrista de la Armada tailandesa que murió cuando transportaba provisiones en uno de los tramo con más agua de la ruta de escape. “Estamos planeando la fecha y lo haremos cuando todas las familias estén dispuestas”, aseguraron.