Emergencia alimentaria, exigencia unificada de la oposición

Reclaman partidas presupuestarias para Infancia y Adolescencia.

En las últimas horas el Secretario de Cultura de la Nación, Alejandro Pablo Avelluto, minimizó el pedido de las distintas fuerzas de la oposición, movimientos sociales e iglesias, de declarar con urgencia una emergencia alimentaria en todo el territorio nacional pedido que tildó, de apenas, un slogan de campaña, y pidió que le expliquen qué es técnicamente una emergencia de este tipo. En el mismo sentido otros dirigentes de Cambiemos se excusan sin sonrojarse, diciendo que son cosas distintas morir de hambre que estar circunstancialmente mal comidos… ciertamente este tipo de expresiones son repudiables, miserables y hablan de una completa ausencia de empatía por el padecimiento de millones de argentinos y un alejamiento de la realidad como pocas veces se vio. Por Valentín Ibarra, para AIM.

¿Qué es la emergencia alimentaria?

El antecedente mas cercano en nuestro país es el Decreto 108/2002 que la declara hasta el 31 de diciembre de aquel año la emergencia alimentaria en todo el territorio nacional y dispone la creación de un Programa destinado a la compra de alimentos, administrado por el Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente, a partir de la gravísima y notoria crisis del momento que llevó la pobreza a niveles extremos, agravada aún mas por la profunda parálisis productiva y que por eso resultó urgente tomar medidas adecuadas a fin de superar el riesgo colectivo, según las propias palabras del Decreto firmado por Eduardo Duhalde, Jorge Capitanich, Alfredo Atanasof y Jorge Remes Lenicov entre otros personajes de la política.

El citado programa destinó mediante una reasignación de partidas presupuestarias, un monto de trescientos cincuenta millones de pesos ($ 350.000.000.-).

En la actualidad y según algunos proyectos que circulan en la esfera pública desde 2018 se propone aumentar, hasta el 2021, en un 100 por ciento las partidas presupuestarias correspondientes a programas alimentarios con el objeto de revertir las situaciones de mal nutrición poblacional y crear un Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional que tendría una composición intersectorial, debiendo contemplar la representación y participación de organizaciones sociales y de la economía popular así como de los pequeños y medianos productores de alimentos.

Si Macri no decreta la emergencia alimentaria, la sacaremos por Ley”, es el pedido de un amplio abanico de dirigentes políticos, sociales, confesionales y sindicales de la oposición en sintonía con gobernadores de varias provincias entre las que se cuentan Tucumán, Chaco, Formosa y La Rioja.

La alimentación y acceso al agua potable como derecho fundamental.

El derecho humano a una alimentación adecuada tiene, según las distintas organizaciones internacionales tales como la ONU, FAO, OMS y OPS tres dimensiones: una cuantitativa (cantidades suficientes), otra cualitativa (variedad según edades y aportes nutricionales) y otra de aceptación cultural es decir, en lo referente a la adecuación de los alimentos con las pautas de convivencia de los distintos modos culturales, religiosos, geográficos y tradiciones. “Los Estados tienen la obligación de respetar, proteger, promover, facilitar y materializar el derecho a la alimentación. Algunas obligaciones son de carácter inmediato y otras deberán cumplirse gradualmente destinando la mayor parte posible de los recursos disponibles. El derecho a la alimentación no es el derecho a ser alimentado sino, primordialmente, el derecho a alimentarse en condiciones de dignidad. Sólo cuando una persona no pueda, por razones ajenas a su voluntad, proveer a su propio sustento, tiene el Estado la obligación de proporcionarle alimentación o los medios de adquirirla” dice un documento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO por sus siglas en ingles.

El derecho al agua y a la alimentación son derechos humanos fundamentales, ampliamente respaldados y reconocidos por su capacidad habilitante para el ejercicio de otros tantos derechos. El correcto ejercicio de dichos derechos es primordial durante la niñez y la adolescencia ya que en dichas etapas del ciclo vital carencias en estos sentidos pueden obstruir el correcto desarrollo humano, físico y cognitivo. En nuestro país, la inseguridad alimentaria severa, junto con la cobertura de alimentación gratuita, experimentó un fuerte incremento en el último periodo interanual (2017-2018), alcanzando los valores más elevados de la serie 2010-2018 datos que se desprenden del Informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA y que continúa “el déficit de nutrientes esenciales presenta elevados niveles de incidencia tanto a nivel nacional como en el Gran Buenos Aires. Se trata de un fenómeno extendido en diferentes infancias, sin embargo, se agudiza en los niños/as más pequeños que a su vez son los que más se perjudican por las consecuencias que ello tiene en su desarrollo físico y cognitivo. La situación más severa alcanza al 7,8% de los Niños, Niñas y Adolescentes del GBA que carecen de todos los nutrientes esenciales en su dieta alimentaria diaria”.

La asistencia alimentaria directa registra un incremento entre 2015 y 2016 pasando del 26,9 por ciento de los niños, niñas y adolescentes del Gran Buenos Aires en el 2015, al 32,1 por ciento de los mismos en el 2016 y se profundiza entre 2016 y 2017. Cabe aclarar que se entiende por asistencia alimentaria directa a la cobertura que ciertos grupos y poblaciones que están recibiendo ayuda a través de comidas, viandas, copas de leche, entre otros, en escuelas, comedores comunitarios y parroquiales. La tendencia al alza de los niveles de ayuda alimentaria directa como de la inseguridad alimentaria (total y severa) se mantienen persistentes en los últimos dos años, alcanzando niveles alarmantes a nivel país habiéndose agravado durante el tercer trimestre de 2018, según los últimos crudos números del citado observatorio un 68 por ciento de los argentinos padecen algún tipo de carencia social y se encuentran en los distintos grados de vulnerabilidad o pobreza, esto es: desde la merma y disminución de recursos monetarios y acceso al consumo como la vulnerabilidad agudizada por la combinación de múltiples indicadores, es decir carencias multidimensionales y pobreza estructural, para el mes de marzo de este año mas de 14 millones de argentinos no alcanzaban a cubrir los servicios y consumos básicos para la subsistencia.