En la misma deuda todos manoseados

Un sistema defendido por la ignorancia inducida, el de la creación  de dinero como deuda bancaria, tiene atado el mundo.

La deuda del gobierno es el componente principal de la deuda total y para pagarla el gobierno carga a los ciudadanos con impuestos hasta lo intolerable.

Una reciente encuesta en el Canadá reveló que ni la gente común ni los economistas conocen  de manera precisa cómo se crea el dinero: el funcionamiento del sistema financiero está convenientemente silenciado en el sistema educativo  y en los medios de información, donde hay tanto ruido que se oye poco.

Si la sociedad sigue sometida a la creación de dinero a partir de la deuda, la democracia seguirá siendo una forma de dictadura económica, una ficción conveniente defendida a veces con pasión por los que no saben qué hay bajo el suelo que pisan. Los banqueros seguirán decidiendo quién tiene el dinero  y quién no.

El economista norteamericano John Kenneth Gailbraith, muerto en 2006,  consideró “tan simple que repugna a la mente” la creación de dinero por los bancos;  pero advirtió al tratar de vencer la repugnancia que en esta materia, muy delicada, la tendencia de los estudiosos es más bien a disfrazar la verdad para evadirla que a revelarla.

En  una de sus frecuentes humoradas aludió a la  política de su tiempo, en algunos puntos mejor que la nuestra: bajo la dictadura del dinero, “en el capitalismo el hombre explota al hombre, y bajo el comunismo  es   justo al contrario”.

Es que en este punto el Estado, esa fantástica creación política para dominar la sociedad, se alía con el capital parasitario con la finalidad de mantener vivo el sistema.

En  la economía moderna  miles de millones de dólares  ingresan a la bolsa sin sustento de productividad ni ningún otro.

En el mundo actual el dinero bancario supera  unas 20 veces al emitido por el Estado. Es un resultado de la banca, que realiza cada segundo  un milagro maligno de  multiplicación;  y de la creación  en 1913  de la reserva federal, que puso en manos de privados la emisión de dólares y la capacidad de cobrarle al gobierno de los Estados Unidos intereses por  préstamos en su propia moneda. El resultado es que hoy el gobierno norteamericano es el más endeudado del planeta.

Es algo  difícil de entender para las mentalidades hechas al mundo de antaño; pero  decisivo en las guerras financieras.

El dinero ficticio en pañales

El dinero que prestan los bancos no es el que depositan los clientes.  Los bancos crean dinero  partir de la promesa de  los prestatarios de devolverlo, no de sus ganancias ni de los depósitos. El dinero bancario nace de la deuda y se multiplica con ella.

El banco inventa dinero que  no posee y  lo inscribe en la cuenta del que recibe un préstamo. Es humo  que se expande girando en el aire a cambio de nada pero envenenando todo, aunque parezca imposible; es un proceso “tan simple que repugna a la mente”.

En los burgos  europeos de fines de la Edad Media, los orfebres hicieron del oro y la plata que trabajaban otra cosa que una materia prima: un instrumento de especulación. Conservaban los metales para producir joyas  en cajas fuertes.

Para guardar metales preciosos, los vecinos les pedían en alquiler un lugar en sus cajas fuertes.  Así el oro   estuvo en manos de los orfebres. Observaron que los depositantes no venían con frecuencia a recuperar sus depósitos, y nunca todos a la vez.

Era así porque en lugar de pagar con monedas lo hacían con las letras que recibían de los orfebres reconociendo el depósito.  La confianza de los que recibían los papeles en que los orfebres tenían el oro era la clave del procedimiento.

Luego prestaron el oro a interés, y cuando las letras circulaban aceptadas sin problemas los préstamos se hacían con ellas y no con metal.

Paso a paso

Pero entonces la codicia, que en el inicio de la modernidad se vio con las manos libres,   dictó otro negocio: ya que los que confiaban en ellos depositaban además de oro sus propias letras o cheques, los pichones de banqueros comenzaron a prestar no ya sobre el oro que tenían en custodia sino sobre los cheques que ellos mismos habían librado y que también tenían depositados.

Nadie se daría cuenta de la maniobra si no fallaban en devolver el oro cuando les era solicitado. Los orfebres mejoraron así el negocio;  pero como se enriquecían a la vista sin causa aparente, los vecinos pidieron explicaciones. Sin embargo, la idea funcionó porque los depositantes no perdieron su oro.

Los depositantes no reclamaban el oro sino  un interés por el depósito. Así  nació la banca moderna, que hoy tiene otros procedimientos.

Un paso más  y los banqueros pensaron que podrían librar cheques sin respaldo; es decir, sin ningún oro depositado. Nadie se daría cuenta porque nadie sabía cuánto  oro tenían en custodia.

En resumen, se hicieron fabulosamente ricos prestando dinero que no existía. La idea de que eran capaces de crear dinero de la nada era demasiado inverosímil y funcionaba como un seguro para el truco.

El concubinato con la política

Los reyes no prohibieron la práctica porque necesitaban financiación de los banqueros cuando estaban  entusiasmados “evangelizando”   y expoliando a  América.

Pero  dispusieron que el dinero que podían crear los banqueros era nueve partes por cada una de metal depositado. También que hubiera inspecciones por sorpresa En caso de una corrida, cuando todos los depositantes pidieran a la vez sus depósitos,  los gobiernos inyectarían oro en el sistema.

Antes un billete se podía cambiar por oro, ahora un billete digital solo se puede cambiar por otro billete digital.

Antes el crédito creado por los bancos solo existía como billetes de banco que  la gente podía rehusar, como se puede rehusar un cheque; pero hoy, los billetes de banco están  aprobados por ley. El dinero fiduciario  es reconocido   oficialmente y la gente debe aceptarlo porque de lo contrario los tribunales no considerarán obligatorio el  pago de  la deuda.

Antes la cantidad total de dinero estaba limitada por la cantidad de oro o plata; pero ahora el dinero es creado como deuda, cada vez que alguien toma un crédito. El límite es el nivel total de la deuda.

Los gobiernos imponen reglas arbitrarias a la creación de dinero. Por ejemplo tener un dolar en oro por cada 10 en circulación. Ahora las reservas de un banco son la cantidad de dinero del Estado más el dinero deuda que el banco tiene en depósito.

Los lobbies bancarios han logrado en todo el mundo que las exigencias legales para hacer un depósito en el banco central desaparezcan  De un depósito inicial, el sistema bancario puede cobrar intereses por una suma muchas veces superior, por   dinero que nunca tuvo.

El sentido común no alcanza a entender que el banco pueda crear tanto dinero como le pidan en préstamo. El 5% es el dinero creado por la casa de la moneda; el 95% es creado por las solicitudes de  créditos.  Sin la complicidad política, no existiría este proceso

Los políticos aceptan todo el procedimiento, que implica la concentración sin medida de la riqueza, sin dar ninguna explicación a la gente común, encargada de pagar impuestos.

Los bienes de los tomadores de préstamos son  lo  único verdaderamente valioso que hay en toda la operación bancaria.

Algo por nada y  todo es humo

Un préstamo implica que el prestamista tiene algo que prestar. Si pido que me presten una herramienta, no me sirvee  un papel que diga que tengo la herramienta. Pero el banco presta un dinero que no tiene y el estado obliga a aceptarlo como dinero. Política y finanzas, ley y  magia, van de la mano.

Cuando el prestatario firma la solicituad el banco lo consigna en sus  registros como una deuda y el cliente entiende que tiene dinero en su cuenta. El gobierno ha permitido que ese dinero se convierta en dinero de curso forzoso. Sin ese documento, no habría nada que prestar.

Todo el mundo es deudor por enormes cantidades que  no existen, son creaciones de las deudas.

Los que producen la riqueza  están en deuda con los bancos, que son los que prestan el dinero que representa la riqueza

Si todas las deudas se pagaran no habría dinero y la economía como la entendemos ahora no funcionaría.

Espiral al infinito

El sistema necesita estar en  perpetuo crecimiento porque los  prestatarios tratan de pagar el monto y el interés. Pero no es posible porque el dinero para pagar el interés no existe.

La economía funciona entonces en expansión obligada,  creando sin cesar más dinero para pagar los intereses, en una   espiral de endeudamiento sin fin.

El proceso es autodestructivo,  obliga al  uso creciente de los recursos naturales. El dinero se hace cada vez menos valioso, salvo que  crezca el intercambio.

La deuda del gobierno es el componente principal de la deuda total y para pagarla el gobierno carga a los ciudadanos con impuestos hasta lo intolerable.

Este sistema no se puede corregir  con   recomendaciones éticas  ni  emparchar con buena voluntad ni apelaciones a la humanidad. Hay que reemplazarlo.

De la Redacción de AIM.