Enriquez: “El árbol es un servidor público por el cual no pagamos impuestos”

El director de la Fundación Eco Urbano, Horacio Enriquez, en diálogo con AIM, se pronunció a favor del fallo judicial que obligó a la Municipalidad de Paraná a presentar un plan de forestación urbana, y remarcó los beneficios del árbol como un actor clave frente al cambio climático. “Celebramos que la justicia preste atención a la importancia del arbolado público para asegurar calidad de vida”, dijo.

La puesta en marcha de la política de forestación ya había sido requerida algunos ciudadanos, quienes presentaron una acción de amparo para que se cumpla la ordenanza 8.218, que en 2001 obligó al Ejecutivo a forestar la ciudad con diferentes especies.

Al respecto, Enriquez opinó que, en el marco de los desafíos urbanos y el problema del cambio climático, “el arbolado urbano es un actor central para pensar la adaptación y mitigación. Hace muchos años hemos aprendido la función que el arbolado urbano tiene para articular cierta calidad de vida”.

En este sentido, enumeró distintos beneficios que tiene una ciudad forestada, respecto de la que carece de espacios verdes: “Una de las funciones que cumple el arbolado es absorber la emisión de los escapes del parque automotor, transporte, etc. También, frente a las temperaturas estivales, está comprobado que las cuadras con forestación son mucho más frescas y tienen entre dos y tres grados menos que las calles sin arbolado”.

Otro de los desafíos de nuestra época, señalado por Enriquez, es el de cómo resolver o amortizar el impacto de las lluvias intensas que, en muy poco tiempo hacen caer mucha agua. “Aquí, el árbol, a través de sus copas, sirve para absorber gran parte del agua que, de otra forma, caería al asfalto en forma total, generando inundaciones urbanas”, señaló el director de Eco Urbano.

El árbol y el paisaje

También, para Enriquez, es importante la relación del árbol con el paisaje: “Generan la oportunidad del encuentro, el descanso y el placer de la observación”. En este marco, celebró “que haya un dictamen que obligue al municipio a tener un plan de forestación y, por lo tanto, una política de mediano y largo plazo”.

“Además, el árbol se convierte en un bien público. Como decía la querida Maria Lourdes Cura, quien fue la referente del arbolado urbano durante tantos años a través de la asociación Amigos del Árbol, decía que se trata de un servidor público, por el que no pagamos ningún tipo de impuesto”, agregó.

No obstante, Enriquez cuestionó la “ausencia del Estado en cuanto al arbolado”, el accionar de “las personas que son capaces sacar un árbol porque les molesta en su casa”, o “las obras de construcción que  van contaminando los árboles y, muchas veces, matándolos”.