Hay menos infartos por el pucho (en el Uruguay)

La cantidad de infartos agudos de miocardio asociados a la acción vasoconstrictora de la nicotina cayó un 17 por ciento en nuestro país debido a la aplicación de medidas contra el consumo de tabaco. El ministro de Salud Pública del Uruguay, Jorge Basso, se refirió a las políticas antitabaco de los tres gobiernos del Frente Amplio.

En tal sentido, dijo que gracias a la política estatal para disminuir el tabaquismo, al juicio de Philip Morris contra Uruguay y el compromiso de la sociedad, en la actualidad “el 97 por ciento de los uruguayos sabe que fumar es perjudicial para la salud”.

También indicó que 2006 “un 32,5 por ciento de la población uruguaya era fumadora, cifra que se redujo al 20,4 por ciento en 2017”.

“El consumo en los más jóvenes pasó de un 25 a un 14 por ciento”, remarcó el secretario de Estado.

 

El tabaco en la salud

Basso aseguró que “la cantidad de infartos agudos de miocardio asociados a la acción vasoconstrictora de la nicotina cayó un 17 por ciento.

Dijo que “los hogares son el gran tema a atender”, ya que los adultos que fuman dentro de la casa exponen al resto de su familia a sustancias presentes en el humo que circula en el interior de las viviendas, que es igual de agresivo para fumadores y no fumadores. En 2009 representaban el 29,2 y en 2017, el 20 por ciento”.

El jerarca de Salud Pública también manifestó que Uruguay “destina unos 700 millones de dólares, un 1,5 por ciento del Producto Bruto Interno, a la asistencia de personas con patologías relacionadas con el tabaco”.

 

Disminución en las ventas

El secretario de Estado resaltó que, por otro lado, la Dirección General Impositiva (DGI) confirmó que “las ventas de cajillas de cigarros en 2000 llegaron a 176 millones de paquetes, pero luego de las medidas implementadas en los gobiernos del Frente Amplio, como el incremento en el precio, la colocación de advertencias sanitarias y la prohibición de exhibir las cajillas en los locales de venta, en 2017 se comercializaron 110 millones de cajillas”.

Ello significa una reducción del 35 por ciento en la venta de cigarrillos en los últimos 17 años.

Basso aseguró que dicha tendencia a la baja “no es asociable a un incremento del consumo de cigarrillos de contrabando”.

Por otro lado, detalló que “en 2009 un 23,4 por ciento de los locales bailables y bares permitían que se fumara dentro del edificio. Esta cifra se redujo a 19,5 por ciento en 2017”.

“En el ámbito laboral, se pasó de 16,5 a 11,5 por ciento en igual período, mientras que en ámbitos universitarios se registró la baja más notoria, pasó de 27,5 por ciento a 11,3”, detalló.