Horas decisivas en el rescate del niño atrapado en un pozo en Málaga

El operativo trabaja con la idea de que bajo el tapón de tierra hay una oquedad y, por tanto, aire que permitiría respirar al Julen, el pequeño que cayó a una perforación de 110 metros de profundidad en España el domingo pasado.

La única certeza en el rescate de Julen es la complejidad de la operación. El terreno donde se ubica en el pozo en el que cayó el niño de dos años el pasado domingo parece haberse rebelado contra los ingentes esfuerzos para hallarlo. Las horas avanzan con rapidez. Y el operativo se ha convertido ya en una obra de ingeniería civil que en circunstancias normales llevaría meses. En Totalán, sin embargo, se está realizando en horas. Siempre con los obstáculos de la estrechez de la prospección —entre 20 y 25 centímetros— y su profundidad, 110 de metros.

“Todo nuestro esfuerzo se dirige a que el tiempo de las tareas sea mínimo”, asegura Ángel García Vidal, delegado del Colegio de Ingenieros de Caminos en Málaga y coordinador del equipo de profesionales que ejecutan unos trabajos que son “enormemente complejos” y se están realizando “sin conocimiento del terreno”. Su cara refleja el cansancio del centenar de efectivos que conforman el equipo de rescate desde el domingo. Pero nadie se detiene en Totalán. “No vamos a parar ni un solo minuto hasta rescatar al menos de allí. Nadie del equipo duda en que vamos a sacarlo y deseamos y confiamos en que sea con vida”, ha dicho esta mañana María Gámez, subdelegada del Gobierno en Málaga.

Dos túneles verticales

A media tarde del jueves, estos son los próximos pasos a realizar: La prioridad es la realización de dos galerías verticales, paralelas y a una distancia de alrededor de cuatro metros del pozo en el que se precipitó el menor. Se había previsto solo una, pero el equipo ha apostado por hacer una segunda para tener más posibilidades de llegar al niño. Antes de ejecutarlas es necesario allanar el terreno para ofrecer estabilidad a la maquinaria y facilitar su trabajo. Actualmente se han rebajado 15 de los 30 metros previstos. Se espera que esta labor culmine durante el jueves y la madrugada del viernes.

Cuando esté realizada la plataforma, se realizarán las dos prospecciones de 1,2 metros de anchura, que cavarán unos 50 metros más. El tiempo que durará la ejecución se desconoce. “En condiciones ideales tardarían entre 12 o 16 horas, pero aquí puede variar por las circunstancias que vaya presentando el terreno”, ha explicado el responsable del operativo. Es uno de los factores que ha impulsado la duplicidad del esfuerzo. “Cuantos más puntos de acceso al pozo, mejor”, cuenta García Vidal, que explica que aunque se van a llevar a cabo a la vez, cada una podría ir a distinta velocidad por las características que se vayan encontrando en el terreno.

Esa tarea permitirá llegar por debajo de los 71 metros, cota en la que se encuentra el tapón de tierra bajo el que se espera encontrar a Julen. Entonces será el turno de la Brigada de Salvamento Minero, procedente del Principado de Asturias y que elaborará manualmente una galería. Será el acceso que permita al equipo de rescate dar con Julen. La ejecutarán con picos, con precisión. En su interior se instalará una cubierta de madera sujetada con pilares para aportar estabilidad.

El problema con estas dos obras es que no se sabe la longitud del tapón bajo el que se encuentra Julen. Solo se sabe que está a 71 metros bajo tierra, pero el pozo donde está el niño llega hasta los 110 metros de profundidad. Ello hará que se puedan retrasar los trabajos aún más, sobre todo si el niño está en el fondo. El operativo, eso sí, trabaja con la idea de que bajo el tapón hay una oquedad y, por tanto, habría aire que permitiría respirar al niño y llegar hasta él más pronto.

Un túnel horizontal

La otra opción para llegar hasta Julen es una galería horizontal, que tendría una inclinación de 15 grados y una longitud de entre 50 y 80 metros. Sin embargo, esta opción está cada vez menos clara. Durante la pasada madrugada surgieron problemas en los primeros sondeos y pruebas para la excavación debido a la gran inestabilidad de los terrenos. Se pensaba utilizar una pequeña tuneladora, pero debido a las dificultades halladas ahora se analizan otras alternativas para perforar el monte. La idea no se descarta porque el operativo quiere seguir teniendo todas las alternativas posibles para rescatar al niño.

Después de que las cámaras robotizadas que se introdujeron en el estrecho pozo encontraran un tapón de arena a 71 metros de profundidad, se trabajó en succionarlo. Las primeras soluciones no permitieron avanzar —apenas 30 centímetros en un día— y las siguientes, utilizando máquinas de extracción, tampoco han tenido éxito. Actualmente estos trabajos están parados porque se ha preferido entubar las paredes de la prospección para evitar posibles nuevos desprendimientos a causa de los grandes movimientos de tierra que se están realizando. Esa segunda piel está ya instalada y aunque la extracción no continúa en estos momentos, no está descartada definitivamente.

Otros factores en juego

Las condiciones del terreno están complicando “enormemente” los trabajos, según el coordinador del operativo. Solo el acceso de la maquinaria, por una pista de tierra y una gran inclinación, está siendo todo un reto, debido al enorme peso de los vehículos —que no paran de ir y venir—, que puede superar las 40 toneladas. La poca estabilidad del suelo es otro factor. También la incompatibilidad de algunas de las tareas, que impide dar todos los pasos a la vez e incluso obliga a parar algunas de las máquinas en determinados momentos por seguridad. La decisión de dónde se trabaja en cada momento se toma siempre con la idea de conseguir llegar a Julen en el menor tiempo posible.

Otra de las cuestiones que más peso tiene en cada labor a ejecutar es la seguridad del menor —evitando nuevos desprendimientos, por ejemplo, en el interior del pozo— pero también la de los rescatadores. También cuentan otros factores, como posibles corrimientos de tierra en la montaña. La finca está ubicada en una de las partes más altas del Cerro de la Corona y la caída por la pendiente de rocas o grandes cantidades de arena podría en riesgo a los residentes de las viviendas aledañas o los usuarios de las carreteras que hay ambos lados de la montaña. Una, la que llega hasta la barriada de Olías, en el término municipal de Málaga. Y, la otra, la que da acceso a Totalán, un pueblo que quedará marcado por el rescate de Julen.

Fuente: El País de España