La disputa de la UCR en Córdoba

La situación política de Cambiemos en la provincia de Córdoba es complicada. Es una crisis que llama al análisis, porque no surgió de ningún factor externo, ni del enfrentamiento con otras fuerzas políticas. Es una interna. Una crisis made in Cambiemos-UCR. Los dos precandidatos a gobernador por Cambiemos son radicales: el diputado Mario Negri (que tiene el total apoyo del PRO, y que iría acompañado por Héctor “Coneja” Baldassi en la fórmula) y el intendente de la capital, Ramón Mestre.

La disputa de la UCR en Córdoba

Como no pudieron acordar una lista conjunta, decidieron celebrar internas el 17 de marzo. Ahora están en duda que estas internas lleguen a realizarse. Todavía no hay acuerdos para financiar ni para llevar a adelante la logistica de esta interna, los representantes del PRO y el juecismo -avalados por Negri- intentarán frenarla este miércoles frente a la Junta Electoral. Luis Juez alega que no existe la logística para asegurar la transparencia de las elecciones y que “no se puede suplir con los chicos de Glovo repartiendo las urnas”.

Mientras se agranda el escándalo, no está claro si el PRO podría ir dividido a las elecciones generales, el 12 de mayo, lo que lo pondría en una desventaja frente al peronismo de Unión por Córdoba. En la desesperación, se apela a jugadas como intentar impugnar al candidato a intendente peronista,(quien va al frente de las encuestas holgadamente) Martín Llaryora, por su domicilio. Estiman que la discusión terminará en el máximo tribunal, y hasta llegaria a la Corte, seguramente la Junta Electoral Municipal impugne la candidatura, mientras que el Tribunal Electoral Provincial avalará las postulaciones con diferentes criterios que el tribunal municipal.

Finalmente se especula que la Corte Suprema de Justicia no se meterá en la discusión por este tema Si decimos que esta es una crisis de la UCR, es porque justamente este partido no supo actualizarse ni mantenerse unido dentro de la coalición con el PRO. La alianza fue necesaria en su momento, para no desaparecer, pero no bastaba con esa alianza.

Con la imagen del partido destruida post De la Rúa, la UCR seguía siendo la segunda fuerza del país, pero no podía presentar un candidato a presidente. Esta debilidad los llevó a aceptar mansamente un lugar de socio menor dentro de Cambiemos. Al momento de repartir los grandes cargos, quedaron prácticamente excluidos, y sus aportes fueron en general ninguneados por el PRO -excepto a la hora de ir a las urnas.

La responsabilidad le cabe principalmente a la propia UCR. Le jugaron todo a la alianza, en lugar de ocuparse de actualizar una estructura partidaria vetusta o de realizar un recambio generacional para atraer integrantes jóvenes y con nuevas ideas. Negri a los radicales: “Yo trabajo para sacar al PJ, ellos para sacarme a mí” Los datos apuntan a que la crisis partidaria continúa. En las elecciones de 2017, el PJ era la agrupación política mayoritaria, con 3,6 millones de afiliados (la mitad del padrón).

La UCR lo secundaba con algo más de 2 millones, y el PRO estaba en quinto lugar (después de Frente Grande y el socialismo) con 115 mil. Viéndolo así, parece que el radicalismo mantenía su jerarquía, pero la realidad es que, solo en el año anterior, había perdido 134 mil afiliados (en contraste, el PJ había ganado 65 mil y el PRO 10 mil). Aun con menos adeptos formales, el PRO tiene un capital político que le falta a la UCR.

Hay radicales, como Negri, que se sienten más cómodos bajo el sello Cambiemos, más abarcativo que la pura pertenencia partidaria, y les facilita lograr una candidatura en las próximas elecciones. Estos desacuerdos emergen ahora en una elección clave en la segunda provincia más grande del país.

Ni Cambiemos se puede poner de acuerdo para vencer al peronismo, ni la UCR se pone de acuerdo para imponerse dentro de la coalición. En este contexto, la cumbre en Corrientes, que marcó una diferenciación con respecto al PRO, es un intento de marcar la cancha y recuperar el territorio perdido, aunque hay todavía mucho camino por recorrer. La reunión de los gobernadores radicales con otros dirigentes del partido se celebró, en principio, para analizar la posibilidad de una interna contra Macri.

El resultado fue un cuestionamiento fuerte en la economía; un primer intento por revivir la mística radical. Aunque con cierta demora, el partido lucha por mantener la vigencia, aggionarse y generar nuevos liderazgos. Pero las diferencias internas, como en Córdoba, hacen difícil encontrar un punto de encuentro. “Que la espada se parta pero no se doble”, decía Leandro N. Alem. Hoy sería más realista pensar “que se doble un poco, pero no tanto”.

Por Eduardo Reina, consultor especializado en Comunicación Institucional y Política, Asuntos Públicos y Gubernamentales.