La muerte de Artigas

El 23 de setiembre de 1850 murió en el exilio en el Paraguay el héroe de la independencia americana, José Artigas, cuya carrera política y militar se extendió de 1810 a 1820, cuando fue derrotado por su lugarteniente Francisco Ramírez tras el desastre de Tacuarembó ante los portugueses.

El 23 de setiembre de 1850 murió en el exilio en el Paraguay el héroe de la independencia americana, José Artigas.

El historiador uruguayo Gonzalo Abella, entrevistado en Montevideo en otro aniversario de la muerte del prócer, dijo que  para que Artigas no volviera nunca a la Banda Oriental, “la oligarquía pone a (Fructuoso) Rivera en la presidencia y hace una constitución reaccionaria”

Abella recordó que según una tradición popular, cuando se produjo la muerte de Artigas en el Paraguay, en la zona de  Arerunguá, “esas serranías maravillosas de nuestra tierra (el Uruguay) allá entre Tacuarembó y Salto,  un resplandor extraño se vio en los montes y en las serranías.

“En 1815,  o sea apenas 35 años antes la Santa Alianza de los reyes, destruido Napoleón, destruida la Revolución Francesa, los Reyes habían proclamado en 1815 que la época de las revoluciones había pasado para siempre.  En ese mismo momento Artigas estaba proclamando su Reglamento de Tierras”.

Abella recordó que la Guerra Grande del Uruguay terminó con  la derrota de Rosas en Monte Caseros en 1851, en  años en que San Martín estaba en exilio y el que nunca fue General dona su espada a Rosas porque es el gran argentino que está defendiendo la dignidad de América.

Es un mundo en donde coexiste la magia, las fuertes luchas en Africa y en Asia contra las formas de colonialismo tradicional que 50 años después van a dejar paso al neoliberalismo, al neocolonialismo y al imperialismo pero todavía Asia y África están de pie, América se levanta en todos lados y mientras el patriarca duerme su sueño eterno y glorioso el 23 de setiembre de 1850 en la Banda Oriental, en el Estado Oriental que él nunca reconoció como estado tapón, está la guerra grande que va a terminar un año después.

Son interesantes estas coordinaciones de hechos en el mundo, en ese mismo año Estados Unidos se está comiendo parte de México, se esta fagocitando Texas, con esa lucidez que en los años 20 Simón Bolívar había advertido, 30 años atrás Simón Bolívar había dicho el papel siniestro de los Estados Unidos que en nombre de la Democracia y de la República va a ser la plaga más atroz que iba a sufrir América nuestra.

Es un mundo muy distinto en aquel en el que Artigas nació, Artigas fue muy longevo. Nació en 1764, el mundo de 1850, 86 años después, es un mundo muy distinto al que Artigas nació, pero como diría Viglietti “la pobreza es la misma, los mismos hombres esperan”.

Creo que eso es lo esencial, Artigas recogió en su momento una antorcha, vivió fascinado por la luz de esa antorcha que él recogió, muy antigua y la dejó en buenas manos, para que siguiera caminando por América, las manos que hoy son los Zapatistas, son los Sin Tierra, las manos de la esperanza, quizás hoy el llamado de Artigas es para la nueva patriada que tenemos dentro de un mes cuando miles y miles de Orientales se la jueguen, que están precarios en España, están precarios en Estados Unidos, en todo y gasten en dinero que no tengan a ver si se arrasa con la peste rosada de los malos Europeos y peores Americanos que hoy nos gobiernan. Ese es el legado Artiguista.

En 1830 y pico, 20 años antes de la muerte de Artigas moría Cenaqué en Francia, el viejo curandero que había sido el médico santo de las montoneras artiguistas (se refiere a uno de los charrúas que con Guyunusa fueron vendidos por Rivera para ser expuestos en jaulas en Francia), y cuando Cenaqué se deja morir en Francia en otra celda encerrado está Vaimaca Peru, el cacique artiguista de todas las horas. Los franceses le dicen en español a Vaimaca Peru que su amigo murió y Vaimaca Peru se yergue en toda su estatura y dice: mi amigo volvió. Los franceses pensaron que había entendido mal y le dicen: no entendiste indio, tu amigo murió pero Vaimaca Peru repite: “mi amigo volvió”.

Es el sentimiento indio de que el alma vuelve, no importa dónde esté enterrado el cuerpo, al lugar donde está enterrado su cordón umbilical, donde fue presentado a la luna.

Tiene que ver con esas frases tan importantes de Artigas en su muerte del 23 de setiembre de 1850, le dice al negro Ansina “alcánzame el morito que estoy volviendo”.

Abella recuerda que el gobierno del Paraguay de Carlos Antonio López, dos meses antes había querido hacerle honores militares muy importantes y honores cívicos a Artigas, a quien López respetaba muchísimo, pero a comienzos de setiembre el imperio esclavófilo de Brasil invade el Paraguay independiente, es el primer conato de lo que después va a ser la triple alianza en 1850.

Francisco Solano López y su padre Carlos Antonio, el Presidente van a la Frontera, todo el Paraguay está pendiente de la Frontera, de lo que hoy es el Mato Grosso y parece que Artigas hubiera elegido morir en el silencio del protocolo y en el inmenso cariño de la gente, en el mismo Paraguay.

Existe la leyenda de que estaban en la frontera y empieza a llorar el urutaú, y Francisco Solano le dice al padre “debe haber muerto el viejo Oriental por el llanto de la selva”, eso ya es magia, es leyenda, pero cómo queda esta gente que se agranda en las leyendas en la medida en que va pasando el tiempo.

Abella sostiene que la Guerra Grande oriental fue el enfrentamiento entre dos modelos. La oligarquía había roto definitivamente la alianza multicultural que convocó Artigas, aquella de “ver a los indios formar el escuadrón, y aprontar los morenos el corazón”.

El partido Cisplatino, “mal llamado el partido Colorado” estaba en el gobierno. Es el partido que siempre necesitó un amo, sea Francia o Inglaterra en el siglo XIX, o Estados Unidos en el siglo XX.

Pero, en el siglo XIX  había proclamado la abolición de la esclavitud y la integración forzosa de los afrodescendientes en el ejército de línea.

Esto genera que en algunas familias afrodescendientes conscientes perfectamente de la nueva discriminación que no acababa con la abolición aconsejaran a sus hijos meterse en las bandas musicales del ejército de línea, a los efectos de establecer una de las pocas estrategias de ascenso social y cultural que se podía, a tal punto que después, en las pausas de nuestras guerras civiles la inmensa mayoría de los payadores y de los cantantes acordionistas de doble hilera y vigüeleros del campo uruguayo, todos eran afrodescendientes formados en las escuelas, ahí se genera una especie de cadenas de lealtades.

Muchas familias afrodescendientes, por lealtad a la divisa roja del abuelo adhieren al Partido Colorado, mientras tanto Oribe les ha pedido a los intelectuales blancos del gobierno del Cerrito que haga un prontuario de los crímenes de Rivera contra los charrúas.

Ahí se hacen una fiesta, todo el tema de Salsipuedes, la traición de la Estancia del viejo Bonifacio, el remate que hace el Partido Cisplatino de muchachas charrúas en San Pedro de Durazno para servicios sexuales de la tropa, la entrega de cuatro charrúas encadenados a un circo francés, la entrega que hace el fundador del Partido Colorado de cinco charrúas encadenados como trofeo de guerra, felicitando a los ingleses por haber tomado las Malvinas, el reparto que hace el fundador del Partido Colorado de niñitos charrúas en Montevideo con la obligación para las familias que los reciben de hacerles olvidar su idioma, todo eso el gobierno del Cerrito hace que se levante en la peonada a indiada del interior una adhesión a los blancos como mal menor

El país estaba fracturado, la plataforma artiguista estaba siendo desvirtuada, y se enfrentaban dos modelos de país, uno entreguista y el otro oligarca pero proteccionista de la industria federal americana.

Respecto a la conocida frase de Artigas “mi autoridad emana de vosotros y cesa ante vuestra presencia soberana” , pronunciada en un congreso anterior al envío de los representantes a la Asamblea del año XIII, Abella sostiene que Artigas expresa redes que se están formando en América del Sur en el siglo XVIII, redes que están formándose con comunidades indio-cristianas, con charrúas, con esclavos y esclavas, va formando una propuesta que pasa a ser una propuesta política en el siglo XVIII.

Estas redes multiculturales que tienen su expresión máxima en Tupac Amaru a fines del siglo XVIII, en el negro Sumbi aún antes, en el negro Bio joven de Cartagena de Indias y los negros de los palenques, todo ese mundo popular que desconfía de la monarquía pero también desconfía de las logias urbanas adineradas, van formando un proyecto y  tratan de meter gente suya en algunos espacios de poder, en el bajo clero, en los cabildos locales y en los mandos medios de las milicias con mando de tropa.

“Entonces allí aparece Artigas, que nunca tuvo vocación militar. Fue un hombre cuya única vocación fue la del gaucho, un hombre de la montonera de los hombres de abajo. Artigas se mete muy veterano en el ejército monárquico, era un gran conspirador.

Todo eso que fue una gran conspiración en el siglo XVIII antimonárquica y contra las logias de los liberales. Cuando esa conspiración irrumpe en la Banda Oriental, ésta se transforma en el epicentro de lo que fue el mundo andino con Tupac Amaru, el mundo nordestino con el negro Sumbi.

Cuando el vórtice pasa la banda Oriental y a México con Hidalgo y Morelos, entonces Artigas ya a la luz trabaja en una doble dirección, por un lado es el Artigas de los fogones, el fogón gaucho multicultural, los fogones indios, los fogones de Guanaco Laguna, los fogones de Misiones. Ese es el artiguismo, esa es la célula del artiguismo, pero estableciendo una política de alianzas, Artigas con mandato del fogón necesita ir al Cabildo Abierto donde hay un cajetilla con pluma y tintero que va a hacer un acuerdo. Los que financian los mandos regulares de tropa para la independencia que siempre son ejércitos auxiliares del pueblo armado, los que financian los procesos son gente que tiene esclavos, que tienen tierra y que no quiere que la revolución quede solo en manos de los más humildes para que no sean los más privilegiados, porque ellos son privilegiados a pesar de que son independentistas.

El documento que nos queda de Artigas no es el del fogón, porque en el fogón lo que vale es la palabra, la palabra vale más que 100 documentos, nos queda la palabra del Cabildo Abierto, y ahí, en la asamblea de ciudadanos el documento que surge con la firma de Artigas es un documento de compromiso entre la radicalidad del fogón y lo que esta gente está dispuesta a aceptar.

De 1811 hasta 1815 hay todavía hay una alianza de clases, por eso en los textos de historia  no

reproducen los documentos de historia entre 1816 y 1820 que es su fase más radical porque se rompe esa alianza. Del Montevideo independentista se pasa a Lecor y menos se reproducen los documentos de Artigas en el Paraguay, donde él ya no tiene nada que perder y dice lo que tiene que decir.

Cuando Artigas en 1813, en la maravillosa oración de abril, dice “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana” está dirigiéndose en los hechos a un sector de criollos adinerados, pero está generando un lenguaje de tal universalidad que está tratando de implicar de manera irreversible la participación del pueblo en armas como protagonistas de la historia.

Cualquier documento de Artigas que leamos entre 1811 y 1815 (nos hace decir) qué avanzado para la época; pero en el fondo de nuestro corazón pensamos yo le hubiera puesto algo más, por ejemplo el reglamento de tierras “que los más infelices sean los más privilegiados”. Ahí viene la consigna de avance, inmediatamente dice “los negros libres tienen derecho a la tierra” y no proclama la abolición de la esclavitud, entonces entre 1811 y 1815 los documentos son de compromiso, lo que busca Artigas en la oración de abril no es convencer a los gauchos ni a los indios que son sus maestros, de los que tiene mandato, trata de seducir al sector más radical de los urbanos lecto escritores para que adopten bajo una lógica russoniana una política más radical. Por eso el discurso tiene unas frases  maravillosas, “cenizas y ruinas, sangre y desolación, he ahí el cuadro actual de la Banda Oriental y el precio costoso de su regeneración, por ella es pueblo libre”.

El resultado de la campaña pasada les advierte, le ha puesto al frente de nosotros por el voto sagrado de vuestra voluntad general.

Eso del general, del común, de la soberanía de los pueblos, el uso de los plurales, va conformando una ideología que cuando habla con los criollos lo mete en un molde norteamericano y francés, cuando habla con los criollos lo mete en otro molde y habla Guaraní y piensa en Guaraní, piensa en esclavo y piensa en charrúa.

Artigas es entre 1811 y 1815 un articulador de alianzas de clase, en función del aislamiento del enemigo principal sobre la base de todos los elementos que pueden enfrentársele que no es la monarquía sino la oligarquía, no es España, “Los tiranos, no por su patria sino por serlo son el objeto de nuestro odio”.

Ante la dificultad de  acceder al pensamiento Artiguista de 1815 a 1820, Abella admite que lo que conocemos, como el  reglamento de tierras de 1815. “lo han dosificado en textos que el comentario corre por cuenta del autor que siempre es un colorado ilustre”.

El reglamento de tierras de Artigas tiene algunos artículos provisorios, otros que tienen que ver con la espiración de la comuna europea, española, del antiguo burgo, lo desmenuzan igual que las Instrucciones.

Hay instrucciones provisorias, otras circunstanciales. Hay que volver a leer directamente el documento artiguista firmado por él y entonces uno ve como entre 1811 y 1815 más allá de la negociación hay principios impresionantes para el futuro y hay que leer como por ejemplo en 1846 hace su testamento y dice “Yo, José Artigas, ciudadano de las Provincias Unidas, nacido en la Provincia Oriental”, y hace 16 años que está la Constitución del 30.

Además, la otra cosa interesantísima para leer a Artigas es la moderación de algunos de sus documentos y la radicalidad de las acciones que impone por abajo en alianza con los más humildes cuando por ejemplo legitima a Encarnación Benítez, el gran montonero negro de Soriano en una política de tierras que contradice su propio reglamento, es mucho más radical porque Encarnación Benítez agarra tierras mucho mayores en Soriano a los efectos de formar comunidades y no entregar a cada familia una suerte de estancia, Artigas lo avala y lo defiende o cuando la esclava que se escapa de Montevideo y exige su libertad, Artigas falla en Purificación “en tanto no triunfen las leyes de la libertad frente a la vergonzosa esclavatura en cada caso en particular fallemos a favor de la libertad”.

Lo que muestra claramente que él está haciendo una política de negociación sumamente cuidadosa.

Ante la pregunta de que los charrúas fueron los únicos que no traicionaron a Artigas,  Abella la considera una pregunta muy interesante. “En el supuesto caso de que el progresismo triunfe tenemos la suerte dentro de la gente que desde posiciones muy independientes como la mía o desde posiciones más involucradas, tenemos la suerte de pensar bastante distinto entre nosotros.

Entonces, quizás la mejor manera de analizar el Artiguismo es abrir cancha a una discusión y un debate.

Abella sostiene que en un océano de verdades relativas flotan sólidos componentes de verdades absolutas, pero sobre los charrúas admite que una definición étnica no es patente de santidad, había gente de sangre charrúa que traficaba con esclavos, y había gente rubia y africana que se hacía charrúa.

“Si nosotros entendemos como charrúa no una determinación genética sino una opción cultural porque las comunidades charrúas de la época de Artigas tenían gente de muy distintos orígenes, entonces decimos que los charrúas jamás traicionaron, pero eso no va para cada charrúa por separado.

En segundo lugar también podríamos decir eso del mundo gaucho, el mundo gaucho jamás traicionó a Artigas, su devoción fue más fuerte que todas las calumnias y yo te diría que el mundo misionero de las misiones de las provincias de Misiones porque en Corrientes fue más contradictoria la cosa, el mundo misionero, la devoción por Artigas fue impresionante.

Sobre la devoción por Artigas en algunas provincias argentinas, Abella dijo que  más allá de la adulteración que los unitarios han hecho de la historia (argentina, como los colorados de la uruguaya) eso no quita la emoción correntina de las zonas rurales, pero lo que tiene que ver con las ciudades como San Juan de Vera de las Siete Corrientes siempre fue una ciudad muy aristócrata donde algunos próceres se hicieron artiguistas nada más que por alianzas contra Buenos Aires.

Le recuerdan a Abella en la entrevista que en Santa Fe, al pie de un monumento habían puesto un grafitti que decía que “Artigas también era hincha de Colón de Santa Fe”.  “Y bueno, hay una vidalita que dice “mi patria y la gloria, vidalita, se hicieron amigas porque fue esta tierra vidalita la cuna de Artigas”. Es una vidalita cordobesa.

Aballa afirma que en el Paraguay, Artigas no dejó de actuar. Además él estaba feliz cuando el doctor Francia lo confina en Curuguati porque en Asunción puede estar controlado, la selva tiene ríos, la selva tiene pueblos originarios y si hay ríos, hay canoas y hay pueblos originarios Artigas está conectado con el continente. Artigas nunca dejó de hablar, de opinar ni de estar absolutamente al día de lo que pasaba en la Banda Oriental y en Entre Ríos, nunca le faltó en sus 30 años un caballito de pelo moro porque alguien recordaba en la Banda Oriental, en Entre Ríos o en Corrientes que era el caballo que a él le gustaba, es decir, el contacto fue permanente y eso realimentó la devoción.

Si Artigas no volvió con los Treinta y Tres (que invadieron el Uruguay en poder de los brasileños en 1825) fue por un pedido expreso de Lavalleja porque en ese momento una vez más la alianza de clases.  Lavalleja está financiado por unitarios y federales, Artigas sabía que su vuelta temprana podría generar una división de provincias despertando antiguos temores de una cosa demasiado popular.

Después claro, para asegurarse de que Artigas no volviera la oligarquía pone a Rivera en la presidencia y hace una constitución reaccionaria, persigue a los indios que si son la memoria de Artigas, después se crearon condiciones para que él no volviera.