La muerte de Francisco Ramírez

El 10 de julio de 1821 murió en combate en el norte de Córdoba el  caudillo Francisco Ramírez, “el Supremo Entrerriano”.

Francisco Ramírez

Ramírez fue derrotado por el santafesino Estanislao López  cerca de Río Seco, en Córdoba. Su muerte quedó envuelta en un halo romántico, pues había sido completamente vencido y sólo quedaban a su lado unos pocos soldados y la Delfina, unida a él desde años atrás por los vínculos del amor.

Una partida de Santa Fe se apoderó de Delfina, a la que despojaron de su roja chaquetilla y del chambergo adornado con una pluma de avestruz que lucía cuando montaba.

Ante este hecho, el caudillo volvió grupas y se enfrentó con los perseguidores; entonces fue cuando lo alcanzó la muerte por obra de un certero balazo. Delfina pudo así salvar su vida.

Mientras tanto, la cabeza del infortunado caudillo era separada de su cuerpo por el soldado Pedraza y, envuelta en un cuero de oveja, enviada al campamento de Estanislao López. Éste la remitió a Santa Fe para que, colocada en una jaula de hierro, fuera expuesta en el atrio de la iglesia matriz. El padre Aguilar se opuso a que se vinculara lo sacro con tan macabro hecho, haciendo que se colgara por tres días de las arcadas del Cabildo. Embalsamada por Manuel Rodríguez, fue conservada mucho tiempo por López.

La trágica muerte del caudillo determinó que su figura y su fama adquirieran perfiles legendarios. La compañera del caudillo Ramírez, Delfina (1803-1839), era una hermosa mujer nacida en Brasil. Ramírez la conoció en Paysandú en 1818, cuando era lugarteniente de Artigas. Era una amazona consumada. Después se casó y vivió en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), hasta su muerte, ocurrida el 28 de junio de 1839.