La pascua florida

La antiquísima celebración de la primavera como época del resurgir de la vida vegetal y de restauración del brillo solar aparece en una de las denominaciones tradicionales de la pascua, en particular el domingo de Resurrección: la pascua florida en la semana santa.

La celebración de la primavera como época del resurgir de la vida vegetal y de restauración del brillo solar aparece en una de las denominaciones tradicionales de la pascua.

Consigna la historia que el 2 de abril de 1513, Juan Ponce de León tomó posesión para la corona de España de un vasto y soleado territorio, habitado por indígenas que lo invitaron a encontrar allí la fuente de Juvencia. Como ese día era el de la Pascua de Resurección,  le dio el nombre de La Florida, por la Pascua Florida. Entre los que lo acompañaban en aquella aventura por lo que hoy es el sur de los Estados Unidos,  y que menos que él encontraron a Juvencia, estaba Juan Díaz de Solís, que fue luego devorado en el Plata por otros indígenas.

Pascua Florida era la designación popular de las fiestas pascuales, que rememoraban entre los hebreos la salida de Egipto desde la esclavitud hacia al libertad, y  entre los cristianos la entrada de Jesús en Jerusalén el domingo anterior a su muerte.

Pero mucho antes, la pascua era un festejo de los babilonios, que influyeron mucho en los judíos aprisionados por Nabucodonosor. Ellos celebraban un fiesta de la primavera en honor de Astarté, o Ishtar (Esther), la diosa del cielo. Su nombre dio lugar a Eastern y a Ostern, nombre actual de la pascua en  inglés y alemán.

En Babilonia

De Isthar, la diosa de la fertilidad y del cielo en Babilonia, deriva la designación de la pascua en inglés y en alemán. En inglés la diosao es “Ashtoreth”, de donde proviene también el nombre de “tarot”

Los griegos llamaron “Semiráminis” a Astarté, que aparece humanizada en la Biblia como “la reina Esther”. Astarté había surgido de un huevo caído en el  Eufrates. De allí proviene, posiblemente, el huevo de pascua, que ha pasado no obstante por otras tradiciones que de la misma manera relacionan el huevo -y la conejo- con la vida y la fertilidad

Astarté tiene a menudo una cola de pez, era la diosa-pez, una sirena que se vincula también con la fertilidad. El viernes, día convencional de la muerte de Cristo, era sagrado en las religiones paganas anteriores. Viernes en inglés y en alemás (friday y Freitag) remontan a la diosa germana  “Freya”,  de la paz y el placer. La palabra viernes en inglés friday (y las palabras parecidas de otros idiomas) proceden de esta palabra. En Egipto, Isis, la esposa de Osiris, era también la diosa de la fertilidad y su nombre se relacionado con Astarté

A esta persistencia del pez en la mente de la gente se debe la presencia de los pescadores y la barca en el evangelio y finalmente el permiso de comer pescado el viernes en lugar de carne roja.

El paso a la libertad y a la eternidad

El antiguo catecismo mandaba comulgar  por pascua florida, tomando la expresión popular, que no había olvidado del todo la vinculación pagana de la pascua con la fertilidad primaveral

El catolicismo, siempre dispuesto a tapar las fiestas que no podía eliminar con un significado propio, admite los flores en la pascua con el argumento de que hay armonía entre  la fiesta cristiana  y la experiencia natural, profana, que expresa.

Esta vinculación de la pascua con la primavera se da en el hemisferio norte, porque en el sur la semana santa se da en otoño. ´´

La Pascua cristiana incluye el recuerdo  del Éxodo del pueblo de Israel y  de las fiestas con que pastores  y agricultores saludaban el renacimiento de la vida en las crías y en el brotar de las flores. La vinculación obvia es que el renacimiento primaveral se opere en otro nivel, en un renacimiento transcendental por identificación con el sacrificio de Jesús y su resurección

La Pascua de Resurrección   es la festividad más solemne de la Iglesia, que la considera la justificación de la divinidad y la doctrina de  Cristo

Un rey en Jerusalén

El relato del evangelio muestra a Jesús el domingo anterior a su muerte entrando en Jerusalén montado en un  burro. Quizá el  burro no es sea el símbolo de mansedumbre que se suele ver en él sino el de las fuerzas inferiores, habitualmente descontroladas, bajo el poder de una voluntad superior que las domina y ordena.

A la entrada triunfal en Jerusalén, la gente alfombraba su paso con mantos hy ramas de árboles, como era costumbre con los reyes, porque mantenían la esperanza de que fuera el rey  que vendría a liberarlos del dominio romano.

Hombres, mujeres, niños  lo saludaron y le gritaron ” hosanna” que significa “viva”, grito de júbilo  y festejo. A la pregunta ¿Quién es este? los discípulos contestaban: “Es el profeta Jesús de Nazaret de Galilea”.

Sin duda, muchos de los que lo vivaron a la entrada en Jerusalén, sede del templo,  habrían asistido a su predicación, constatado sus milagros o habrían escuchado sus parábolas y por eso lo aclamarían, sobre todo pensando que podría convertirse en rey

Sin embargo, el relato evangélico muestra cómo casi todos lo abandonaron días después cuando fue apresado y crucificado y sus esperanzas se desvanecieron

La recepción popular movió a los sacerdotes judíos a buscar pretextos para encarcelarlo, ante la perspectiva de tener que enfrentar a un rival incómodo.

De la Redacción de AIM.