La religión neoliberal

El neoliberalismo es una pseudorreligión disfrazada de doctrina económica, que en tres décadas logró conquistar el mundo como el cristianismo no pudo en dos milenios.  Se viste de milagro poderoso, que obliga a tomarlo en consideración aunque parece declinar con la misma velocidad con que se impuso, porque los tiempos se han acelerado mucho. Para sus creyentes, la causa del éxito fulminante  es un principio ubicuo  llamado “mano invisible del mercado” que   tanto castiga como beneficia.

En Argentina, Macri defiende el neoliberalismo a rajatabla.

La mano invisible, como corresponde a un órgano de la divinidad, tiene facultades sobrehumanas. A los creyentes les promete salvación; los oponentes constituyen el reino del mal, son la multitud refractaria de los  infieles que  persisten en  el error.

El neoliberalismo es dogmático y simplista y genera miedo, dice el economista chileno Manfred Max Neef. Promete resolver la pobreza pero no lo intenta y ante los fracasos  recomienda aumentar la dosis: más de lo mismo de manera anticientífica, porque la ciencia, cuando la realidad no confirma sus hipótesis   se detiene  y reconsidera.

Ahí tenemos por ejemplo el famoso “segundo semestre”, los brotes verdes  y la luz al final del túnel, que nunca  se alcanza pero está prometida para siempre, como para un burro alcanzar al trote la zanahoria que su jinete deja colgar delante de su cabeza.

El burro se comporta de una manera tonta, pero no menos los que creen en las promesas neoliberales y siguen adelante sin ver que con cada paso complican su propia situación.

El catecismo neoliberal

¿Por qué escribió Smith su libro?

Por amor, por consciencia de su  misión profética.

¿Cómo creó Smith su libro?

A imagen y semejanza de los empresarios.

¿Para qué creó Smith “El libro”?

Para felicidad del ser humano, para vivir en armonía  y dominar la creación

¿Qué  es el pecado original?

El pecado original es  el enemigo de la libertad  y la causa del mal. Su nombre es “socialismo”.

Los pecadores tientan a los inocentes, diciéndoles que si desobedecen al mercado entrarán en el paraíso de la abundancia.  Frente a los herejes, los teólogos neoliberales,  sacerdotes, obispos  y seglares deben estar siempre alertas y tratar de liberar a los niños y jóvenes de ese pecado original  heredado de sus padres pecadores, enemigos de la libertad.

¿Por qué existe el mal?

Los socialistas y comunistas son la causa del mal. Ellos creyeron en profetas satánicos que elucubraron teorías erróneas destinadas a contradecir  El Libro del profeta Adam Smith.

¿Cuál es el efecto del pecado?

El pecado original con el que nacen los hijos del socialismo es la privación de la santidad y justicia originales. La consecuencia del pecado original es el  debilitamiento de la naturaleza humana, que ha quedado sometida a la ignorancia, al sufrimiento e inclinada al pecado.

El Libro “La riqueza de las naciones” dictado por el profeta Adam Smith nos cuenta la forma en que debemos liberar al mercado para que nos beneficie con poder.

¿Qué son los milagros?

Los milagros son hechos que no se pueden explicarse por  leyes naturales, sino solamente por el poder del mercado.

¿Tiene una iglesia la doctrina de Smith?

Sí la tiene. Es invisible y rige los destinos de la sociedad por intervención del mercado,   que con su mano invisible ordena, asigna, castiga y beneficia a los justos, enriquece a los eficientes y genera la paz sagrada en toda la sociedad. Esta iglesia tiene sus funcionarios y servidores que no se revelan como tales, pero actúan e influyen en la vida de toda la sociedad.

¿Quién fundó la Iglesia?

La Iglesia fue fundada por Adam Smith.

¿Cómo empezó Smith la fundación de la Iglesia?

Smith empezó la fundación de la Iglesia con la predicación de su doctrina en El Libro. Forman su iglesia los seguidores y estudiosos del Libro que desde esa remota época lo vienen siguiendo. Algunos profetas de los tiempos modernos son Ronald Reagan y Margaret Thatcher y sus obispos superiores Milton Friedman, Ludwig von Mises y Friedrich von Hayek.

¿Se puede reconocer hoy a la verdadera Iglesia?

Si, hoy se puede reconocer a la verdadera Iglesia viendo si tiene por fundador a Adam Smith, si participa de las ideas luminosas explicitadas en El Libro, si ama a la mano invisible que es la que ejecuta las órdenes del mercado y si obedece las reglas dictadas por él. Si le falta algo de esto, no es la verdadera Iglesia.

¿Cuál es la misión de la Iglesia?

La misión de la Iglesia es   llevar a cabo el plan de salvación y la prosperidad eterna y universal a todos y todas por dictamen del mercado y su mano invisible.

¿Qué poderes tiene la Iglesia para cumplir esta misión?

Para cumplir esta misión, la iglesia tiene el poder militar que sostiene el poder político y sobre todo el poder ideológico hecho carne en las personas, predicado por sus sacerdotes y en caso de que no quieran oír sus mensajes, obligarlos a aceptarlos con las armas legítimas.

Los sacerdotes al servicio del mercado tienen  poder de enseñar su doctrina a todas las gentes, santificarlas con su gracia y guiarlas con autoridad. Tienen “don de lenguas” ya que operan con los medios y difunden hasta en el mas insignificante detalle su doctrina.

¿Quiénes son los fieles smithonianos?

Los fieles smithonianos son los que, incorporados a la fe por la lectura del Libro, se integran en el mercado y son hechos partícipes de acuerdo a sus capacidades en funciones: normal como ciudadano; sacerdotal si son estudiosos del Libro, profética y real   si son poderosos y gobiernan.

¿Están todos los fieles llamados a la santidad y al apostolado?

Sí, todos los fieles están llamados a la santidad y al apostolado, sea cual fuere su condición, por el mismo hecho de haber recibido y aceptado la fe de Smith.

¿Quién es la Cabeza invisible de la Iglesia?

El supremo y Cabeza invisible de la Iglesia es el mercado y su mano invisible.

¿Que debemos hacer para ser discípulos de Smith y El Libro?

Debemos ser codiciosos, individualistas y alejarnos del pecado asociativo. Nunca organizarnos para nada, salvo para la defensa de la fe. Debemos vivir nuestra vida individual sin pensar en los demás, de eso se encarga el mercado y su mano invisible. Debemos ser disciplinados, obedientes a nuestros superiores los empresarios y sobre todo humildes y huir de la crítica, que es un mal que una vez asumido por el individuo lo pervierte para siempre.

De la Redacción de AIM.