La salud pública entrerriana, inestablemente estable

El gobierno provincial dice que financia el sistema de salud público, pero en los principales nosocomios de la provincia el aumento de pacientes y el congelamiento de las plantas hacen que el sistema colapse, confirmó a AIM.  Turnos con demoras de un año, baños sin agua y  habitaciones colapsadas aumentan los riesgos de contraer Infecciones Intrahospitalarias (IIH).

La salud pública entrerriana, inestablemente estable. Foto: AIM.

La crisis socioeconómica generada por el gobierno nacional de Mauricio Macri y el desfinanciamiento para ampliar los servicios por parte de la provincia llevan a que la salud pública esté en jaque, ya que el exceso de demanda colapsa el sistema que, desde gestiones anteriores, es sistemáticamente desfinanciado.

El hospital San Martín -principal nosocomio provincial-  es el espejo de lo que ocurre en toda la cartografía entrerriana.  Su ingreso ya denuncia la dura realidad que se vive en la provincia: personas en situación de calle, con problemas de salud, duermen en la explanada de ingreso, mientras otros se filtran al hall, para estar más calientes.  Pero ese shock se profundiza aún más al saber el estado del hospital.

Precisamente si bien se está en épocas de vacaciones, hay menos personal pero tampoco hay demasiadas suplencias, “por lo que se dilatan los turnos, hay largas colas y los tiempos de espera son eternos”, contaron pacientes a esta Agencia.

Además, la higiene del San Martín exhibe el desinterés del Estado de cuidar a los que concurren a los servicios públicos, ya que en Servicios Generales, hay solo seis suplentes (por turno) que se encargan de limpiar absolutamente todo el hospital y no hay ni desodorante de piso.

En insumos de medicación algunos antibióticos no hay, menos aún medicación más específica o cara, como la que lleva receta archivada.

Tampoco “hay quien maneje máquinas para hacer endoscopias y pasan meses sin reparar la que hay”,  comentaron a esta Agencia, por lo que los turnos se dan con casi un año o más de espera para hacer una endoscopia y colonoscopias.

Asimismo, no hay aires acondicionados en las salas del servicio de traumatología de hombres y mujeres y  esos espacios están saturados, ya que a los pacientes los separa solamente la mesa de luz y se deben llevar su  propio ventilador porque es asfixiante el calor y lo mismo ocurre en el servicio de urología.

Por otro lado, no hay baños específicos para pacientes aislados por enfermedades infectocontagiosas, con virus o bacterias que se propagan por vía aérea o contacto, por lo que los enfermeros y médicos buscan protegerse aislándose con guantes, barbijos y delantales, pero quienes concurren al hospital van al mismo baño por lo que se propagan enfermedades. También, los baños nuevos no tienen agua caliente y escasamente tienen agua fría, confirmó esta Agencia.

Un grave ejemplo es lo que ocurre es la habitación 119 del Servicio de Oncología donde no anda el baño, indispensable para la quimioterapia, por lo que los residuos quedan y eso puede agravar el cuadro de los pacientes.

Así, una pequeña pero clara radiografía del San Martín denuncia crudamente la desinversión de la salud pública, más allá del esfuerzo que realiza diariamente la ministra de Salud de la provincia, Sonia Velázquez, quien trabaja arduamente para superar la coyuntura que trasciende esta gestión.