La xenofobia también perdió

Bloque de Trabajadores Migrantes, especial AIM.- La noche del domingo, Mauricio Macri tomó el micrófono, todavía sin resultados oficiales, esos que esperaban retener hasta que la gente “se fuera a dormir”, como el propio presidente sugeriría. A su lado, el senador Pichetto y la gobernadora Vidal acompañaban con un rostro que daba cuenta de la derrota. No era necesario saber los resultados, era claro que ni para ellos era esperable. El pueblo argentino le dijo basta al ajuste, al tarifazo, a los recortes, a la fuga de capitales, al hambre. Macri prometió un país “integrado al mundo” que solo existía en su cabeza.

La xenofobia también perdió

Minutos más tarde los resultados llegaron, el pueblo argentino había hablado. En las provincias del norte del país la derrota no solo había sido clara sino contundente y aplastante. Lo mismo ocurrió en el Sur, incluyendo Río Negro, que le dio la espalda a Pichetto. En Córdoba y Caba fueron los únicos lugares donde el macrismo pudo arañar una victoria, pero con una disminución importante del apoyo.

Esta derrota, si bien sorpresiva en su contundencia, era esperable. Lo sabía Macri quizás desde inicios de año cuando Bullrich anunció que expulsaría a 1000 extranjeros. Conscientes de la falta de logros en materia económica, Cambiemos recurrió a la “trumperización” de su política, agitando el discurso de odio, racista y xenófobo. Así, de 2018 a la fecha, más de mil migrantes fueron expulsados. Horacio García, director de migraciones y ejecutor de la política migratoria del macrismo, sostuvo orgulloso esas cifras. Habían convertido la migración en su chivo expiatorio para ocultar el saqueo. Pero el pueblo argentino no se dejó engañar.

Sabemos que sería irreal decir que el racismo y la xenofobia no existen en la sociedad. Pero el mensaje es contundente, la xenofobia como bandera política y chivo expiatoria de los gobiernos de derecha para mantenerse en el poder fue derrotada y de esa derrota fuimos partícipes los migrantes. Sin datos oficiales todavía, se anticipa una votación histórica de migrantes, sobre todo en la provincia de Buenos Aires. Los hijos de migrantes también votaron contra la xenofobia, y miles de migrantes, aun no pudiendo votar, movilizaron sus fuerzas militantes para derrotar un modelo que atenta contra los derechos más básicos.

Lo que viene no será fácil. La primera respuesta del Capital ha sido devaluar todavía más la moneda, una forma de extorsionar y castigar a los trabajadores por decir ¡ya basta! Los aliados del gobierno, como Bolsonaro, ya comenzaron a agitar el discurso antimigrante intentando asustar con un posible éxodo masivo de población argentina. Cambiemos deja un país endeudado, dividido, y con los peores indicadores sociales en años. Pero pese a las dificultades habrá que resistir, construir alternativas y un proyecto de sociedad más inclusivo, en el que el odio, el racismo y la xenofobia no sean una opción.

Saludamos el triunfo del Frente para Todos, de quienes esperamos el compromiso por la derogación definitiva del DNU 70/2017, pues no se puede gobernar para las mayorías populares sin gobernar a favor de una parte importante de esas mayorías, los trabajadores migrantes.

Desde este espacio reafirmamos nuestro compromiso por construir una Argentina más justa. No descansaremos en nuestras demandas hasta que el respeto a la diversidad cultural y la inclusión sea una conquista que nunca un gobierno vuelva a poner en peligro.