Lacunza: “Los resultados de estos cuatro años han sido inferiores a los esperados”

“Los resultados de estos cuatro años han sido inferiores a los esperados”, reconoció este lunes el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, durante la presentación del Presupuesto 2020 ante la comisión homónima de la Cámara de Diputados. El funcionario expuso durante una hora los lineamientos generales del proyecto del Poder Ejecutivo, habló de la herencia recibida y llamó a “construir consensos en materia económica”.

Lacunza: “Los resultados de estos cuatro años han sido inferiores a los esperados”

Lacunza encabezó la presentación del proyecto en el Salón Delia Parodi junto al presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó; los titulares de las comisiones de Presupuesto de Diputados, Luciano Laspina, y del Senado, Esteban Bullrich; y funcionarios del Poder Ejecutivo. El discurso del ministro, de tono conciliador, atravesó algunos momentos de autocrítica y otros de optimismo.

“Si medimos por las variables convencionales que se utilizan para medir el bienestar, como el empleo y la inflación, los resultados de estos cuatro años han sido inferiores a los esperados”, admitió al inicio de su intervención. En esa línea, describió: “Ha habido una combinación de herencia; inconsistencias o descoordinaciones del programa económico; algunos factores externos como la severa sequía del año pasado; o el corte abrupto al financiamiento de los mercados emergentes”.

La herencia y la deuda

En cuanto a la herencia, aclaró que no haría “juicios de valor” pero recordó: “Como punto de partida, veníamos de un ciclo corto de los cuatro años previos donde no hubo generación de empleo privado, hubo inflación, distorsión de precios relativos y un agudo desequilibrio fiscal”. Además, sostuvo que durante la transición “el gradualismo no fue una elección sino una imposición de la realidad” y que “tuvo que ser financiado con emisión de deuda”.

El ministro explicó que el préstamo stand by otorgado por el Fondo Monetario Internacional “no es otra cosa que sustituir deuda privada que estaba contraída a una tasa promedio del 6,5 por ciento por un préstamo a una tasa del cuatro por ciento, con la idea de no tener un corte abrupto del financiamiento y no obligar a un ajuste fiscal muy severo y repentino”.

En otro orden, señaló que “tras las elecciones primarias hubo una reacción de mercado donde se duplicó el riesgo país, hubo una depreciación nominal (del peso) del 25 por ciento y se redujeron drásticamente las posibilidades de renovación de la deuda de corto plazo en Argentina”.

Lacunza consideró “importante consensuar entre todas las fuerzas partidarias para dar certidumbre sobre el perfil de la deuda y la trayectoria fiscal esperada para mostrar que la deuda argentina está en una trayectoria sustentable, y encarar una negociación voluntaria con los acreedores”.

Las variables

Al referirse puntualmente a las variables macroeconómicas, Lacunza especificó que este año terminará con una caída del 2,6 por ciento del PBI y una inflación del 53 por ciento. Para el año próximo se espera una inflación anual del 34, un crecimiento del uno por ciento y un tipo de cambio en torno a 75 pesos, que con respecto al valor actual de 58, implicará una variación nominal del 29 por ciento, “muy semejante a la inflación”.

“Despejada la incertidumbre electoral sobre el pago de la deuda, Argentina podrá recuperar el sendero alcista que había antes de las Paso”, pronosticó el ministro.

En este sentido, destacó que las exportaciones fueron el motor más dinámico de la economía, y estimó que “nos espera una buena cosecha porque hay buenas perspectivas de siembra”. También se mostró optimista en cuanto a “la maduración de inversiones, la más notoria la de Vaca Muerta, que ya empezó a producir exportaciones”.

Por otra parte, el titular del Palacio de Hacienda resaltó que “en el tercer trimestre de este año se va a sobrecumplir por 11 trimestre consecutivo la meta fiscal”, lo que significa “casi tres años de cumplimiento de las metas, que nos permitieron ahorrar necesidades de emisión de deuda por 15 mil millones de dólares”.

Sobre la presión tributaria, admitió que “es muy alta” pero destacó que “bajó 3,2 puntos del PBI”. Asimismo, se refirió a la automatización de los giros de Nación a provincias y “el ejercicio responsable de austeridad de muchas administraciones provinciales”. Y recordó el Consenso Fiscal celebrado a fines de 2017 y la Ley de Responsabilidad Fiscal, “que incentivó a las provincias a adecuar sus gastos e ingresos para no caer en constantes desequilibrios que terminan pagando los contribuyentes”.

“Construir consensos”

Hacia el final de la presentación, Lacunza enfatizó que “ningún gobierno puede hacer reformas solo; ni este, ni el anterior, ni el próximo. Es un mal que tengamos que resetear la economía cada vez que empezamos un período presidencial”. Por eso, hizo un llamado de atención y apuntó que “a las diferencias ideológicas algunos la ilustran con la palabra grieta, pero nos debemos un 36 por ciento de pobreza y un 69 de inflación desde el regreso a la democracia”.

En contraposición, se refirió a las “coincidencias” y destacó que “el gasto social va a ser el 78% del gasto primario”, ya que “este gobierno robusteció en base a lo que había hecho el anterior”. Lo mismo ocurrió con la Asignación Universal por Hijo, dijo, que “fue una idea de la oposición bajo un gobierno anterior que este gobierno amplió”.

“Tenemos que empezar a construir consensos en materia económica. Ahora todos los candidatos hablamos de equilibrio fiscal, algo que parecía obvio pero no era tan obvio. Coincidimos en que la inflación no era una forma genuina de financiar el déficit; en que la deuda tiene un límite; y en que las estadísticas públicas tienen que decir la verdad”, enumeró.

Por el contrario, observó que “no está tan claro” si “el camino al desarrollo es una economía abierta o cerrada”, aunque sostuvo: “Una base para el próximo período es tener claro que necesitamos un consenso sobre una coalición pro exportadora y pro empleo privado”.

Fuente: Parlamentario