Largó la temporada de tereré

La típica bebida paraguaya cada día pisa más fuerte en el territorio argentino. Aunque con algunas variaciones en su preparación, el clásico “tereré” gana cada vez más adeptos en nuestro país. Ideal para combatir el calor, en Paraná ya comenzamos a ver a chicos y grandes en las veredas o plazas, con sus grandes termos llenos de jugo, dispuestos a hidratarse y a compartir esta infusión, registró AIM.

Desde hace varios años, la costumbre de tomar tereré cuando llega el calor, se extiende cada vez más por nuestro país. Los jóvenes, adolescentes y niños son los que más preparan y se juntan a tomar.

A diferencia de la preparación original, basada en aguas, remedios yuyos y yerba mate, la versión argentina se concentra en sabores frutales y yerba mate. “A nosotros nos gustan los jugos en polvo porque son fáciles de preparar. Cargamos un sobre en la cartera, la mochila o hasta en el bolsillo si tenemos que salir y llevamos las cosas para hacerlo en el parque, en la playa, donde sea”, dijeron a AIM unos jóvenes que “mateaban” este miércoles a la siesta en la plaza Saenz Peña de Paraná. “Algunas veces también usamos algún agua saborizada o gaseosa de limón, pomelo, naranja, pero ese tereré nos cuesta mucho más caro”, señalaron divertidos.

Entre las razones por las que los argentinos eligen el tereré, la mayoría declara que lo consume porque refresca, tiene un rico sabor, quita la sed y, al igual que el mate caliente, se puede compartir.

Sin embargo, la costumbre originaria de los guaraníes comenzó con fuerza en el Noreste argentino; luego se extendió hacia Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y luego irrumpió en la provincia y en Ciudad de Buenos Aires, donde creció exponencialmente en los últimos tiempos.

A la mayoría de los tomadores de tereré le gusta poner mucho hielo a la jarra o al termo y solo algunos le agregan hielo al recipiente en donde lo ceban (puede ser un mate, un vaso, una taza o cualquier cosa que sirva o mantenga fría la bebida). En nuestra zona, casi todos los consumidores eligen vasos de vidrio y de aluminio.

Los más tradicionales usan una receta similar a esta:

– Cinco limones medianos (se puede preparar también con pomelo o naranja)

– Yerba

– Agua fría

– Hielo

– Azúcar o Stevia

– Un vaso metálico o de vidrio (para mantener el frío)

– Una bombilla de mate

– Un termo o jarra térmica, para conservar la temperatura del agua

Otros, como dijimos usan jugos en polvo, jugos líquidos o hasta gaseosas y aguas saborizadas.

Procedimiento:

-Preparar una limonada, pero reservar una parte de jugo de limón para incorporarlo más adelante.

– Colocarla en el termo o la jarra con algunos hielos.

-Colocar 3/4 de yerba mate en el vaso.

-Comenzar a cebar, y dejar reposar unos segundos para que la yerba absorba un poco de líquido. El tereré, a diferencia del mate, se ceba hasta arriba de todo.

-A medida que se vaya derritiendo el hielo, la limonada que está en el termo se irá aguando. Cuando percibas eso, será el momento de incorporar más jugo de limón.

En Argentina, muchos estudiantes universitarios toman tereré mientras estudian para un examen, como en otras zonas se usa el café u otras bebidas con cafeína. En Paraguay se toma la bebida durante el trabajo e incluso en rituales sociales más importantes como las ceremonias religiosas.

El tereré es la versión fría del mate. De hecho, para muchos es un mate con agua fría. Mate y tereré son muy típicos de las reuniones entre amigos en los países del cono sur. Sin embargo, hay algunas sutiles diferencias. Por ejemplo, se recomienda que la yerba del tereré sea más ancha que la del mate para que el agua fluya mejor.

Si tienes hielo, agua o jugo, yerba bombilla y un cazo, ya puedes empezar a disfrutar de esta bebida sudamericana que te hará más llevaderas las tardes calurosas.

Beneficios para tu salud

El Tereré es un estimulante del sistema nervioso central, combate la fatiga mental y física y favorece el trabajo intelectual. Además, es un muy buen antioxidante, diurético y laxante natural. Al igual que el mate, ayuda a controlar el apetito y previene el “picoteo” por ansiedad.