Las aves cada vez habitan a mayor altura en los bosques nublados de Honduras

Los bosques nublados de Honduras parecen un lugar de otro mundo. Debido a su altura y a las condiciones climáticas, estos bosques obtienen el agua que necesitan directamente de las nubes. El agua se enfría y se condensa formando una característica niebla que es transportada por el viento hacia los árboles, que la absorben directamente.

Aves en los bosques nublados de Honduras. (Foto: Sam Jones)

“Es un lugar en el que nunca se seca nada”, explica Monte Neate-Clegg, estudiante de doctorado de la Universidad de Utah (Estados Unidos). Pese a ello, los investigadores han comprobado que los bosques nublados no son inmunes ni al cambio climático ni a la deforestación. Tras 10 años estudiando poblaciones de aves en el Parque Nacional de Cusuco, los científicos han observado que la mayor diversidad de especies de aves se encuentra cada vez a más altura sobre el nivel del mar.

El trabajo, publicado en la revista ‘Biotropica’, apunta que la protección de estos parajes puede no ser suficiente para revertir esta tendencia, impulsada por el calentamiento global. “Muchas de estas especies son propias de estas cadenas montañosas y no tienen muchas opciones donde ir si las cosas van mal”, advierte Neate-Clegg.

Según la información de la Universidad de Utah recogida por DiCYT, entornos tan especiales como los bosques nublados tienen un alto riesgo de alteraciones drásticas motivadas por el cambio climático. Un equipo de científicos entre los que se encuentra Cagan Sekercioglu, coautor de este estudio, ya predijo que un aumento de las temperaturas y los cambios en las precipitaciones causaría que las especies, particularmente las aves, se “mudaran” a elevaciones más altas, reduciendo su hábitat e incrementando su riesgo de extinción. Y eso parece ser, exactamente, lo que está sucediendo.

Neate-Clegg y sus colegas del Reino Unido y Bélgica han examinado un conjunto de datos de una década de conteo de especies de aves, desde 2006, realizada por la organización conservacionista Operación Wallacea. “Se han llevado a cabo pocos estudios como este en los trópicos”, destaca el investigador principal, quien subraya la importante brecha de datos existente en América central.

Los resultados mostraron que la mayoría de estas especies se están moviendo hacia arriba, a un ritmo medio de siete metros al año. “Al observar todas las especies, pudimos comprobar que la diversidad aumentaba a mayores altitudes y disminuía a elevaciones más bajas”, afirma Neate-Clegg.

El equipo analizó los posibles factores que están pudiendo motivar este hecho, entre ellos, el desarrollo continuo y la deforestación dentro del parque. La protección del terreno como parque nacional no parece ser un obstáculo para aquellos que buscan expandir las tierras agrícolas. Pero la pérdida de hábitat no es el único factor. Comparando las parcelas estudiadas, los investigadores concluyeron que los cambios en el clima local también son responsables del ascenso en altura de las especies.

Aunque es improbable que una mayor protección de la tierra mitigue los efectos del cambio climático, el equipo cree que sí ayudaría a que las aves tuvieran hábitats más estables, sobre todo si se protegen las áreas más elevadas.

Fuente: CGP/Dicyt