Las universidades también celebraron la condena al asesinato de Diana Sacayán

La semana inició con la condena perpetua por travesticidio al asesino de la referente trans, Diana Sacayán. Gonzalo Molina, integrante del Programa Integral de Género, Derechos y Salud de la Secretaría de Integración y Cooperación con la Comunidad y el Territorio de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), explicó a AIM que desde esta casa de estudios “se siguió el proceso como una instancia estratégica para sentar un precedente pedagógico”. Además, detalló que “el 99 por ciento de las causas por asesinatos a travestis y trans no llegan siquiera a ser elevadas a juicio”.

El Tribunal Oral en lo Criminal 4 resolvió condenar, el pasado 18 de junio, con prisión perpetua a Gabriel David Marino, único acusado en el juicio por el crimen de la dirigente Diana Sacayán, asesinada de 13 puñaladas en octubre de 2015.

Según explicó Molina a esta Agencia, “las universidades de la provincia, sobre todo la Uader, siguieron de cerca este proceso porque lo entendieron como el juicio de todas las travas”. En tal sentido, contó que “las sentencias de los juicios ligados a travesticidos y femicidos, al igual que los de lesa humanidad, son importantes porque envían un mensaje sobre la valorización de la vida y el impacto social de estos crímenes”.

“El asesinato a una referente social de la talla de Diana hizo que este juicio fuese una instancia estratégica para sentar un precedente pedagógico”, agregó. Por eso, Molina sostuvo que esta sentencia “debe inscribirse en todo un proceso más complejo de la comunidad travesti y trans, ligado a la expectativa de vida de estas personas (que ronda en los 35 años), o a las múltiples violencias a las que están sometidas”.

“Así como en su momento el movimiento de mujeres construyó la categoría de feminicidio, en este momento el colectivo travesti y trans de Argentina intenta instaurar a nivel social y jurídico la categoría de travesticidio”, argumentó.

Respecto a este concepto, explicó que “son aquellos asesinatos ligados al odio hacia la identidad de género de travestis y trans; o sea, hombres que matan a travestis y trans por el solo hecho de serlo”.

Una lucha compleja

Si bien la causa que condenó a Marino no contempló la figura de travesticidio, sí apareció este concepto en el expediente, dado que “durante el proceso se habló bajo este paradigma y es algo que generará un precedente indiscutible”.

No obstante, y fijada la jurisprudencia, el desafió pasa ahora por “lograr que todos los juicios por travesticidios tengan condena ejemplar”. Molina reconoció en este sentido que la lucha es “compleja”, dado que “el 99 por ciento de las causas por asesinatos a travestis y trans no llegan siquiera a ser elevadas a juicio”.

“Debe entenderse que todas las situaciones de travesticidios deben tener tratamiento”, agregó, resaltando asimismo la importancia de que “las causas que se dan fuera de Buenos Aires, o no sean contra referentes sociales, puedan tener la condena social que se merece”.

Siguiendo este hilo, Molina contó que “en Entre Ríos la situación laboral y educacional de las personas travestis y trans es similar a la del resto del país: existe mucha violencia, discriminación y expulsión. Y, si bien aún no hubo que enfrentarse a travesticidios de la magnitud de lo sucedido en lugares como en Santa Fe (donde se dieron situaciones de mucha sangre), existe sin embargo mucha violencia ligada a la exclusión.”

Por todo ello, manifestó finalmente la importancia de que “el interior de Entre Ríos sea escuchado, porque en ciudades como Guleguaychú, San José, Colón o Concepción del Uruguay existe un marco de mucha construcción y lucha que debe ser replicado”.