Macri ya está Maduro

“Los extremos se tocan” es un proverbio español antiguo usado para recomendar moderación  y mostrar que a veces entre dos  posiciones extremas hay más parecidos y puntos de vinculación de los que parece o están dispuestos a admitir los que las sostienen.

El Gobierno de Mauricio Macri, tan diferente del ideal que él había prometido en campaña que parece su contradicción literal punto por punto, si no en el terreno que quiso hacer, sí en el del que quiso hacer creer.

Lenin utilizaba una frase equivalente para referirse a las oposiciones radicales, que se precian de no tener nada en común, pero que por ser extremas suelen coincidir en medidas o propuestas

En política, donde los términos parecen más irreconciliables que en ninguna otra parte, los extremos suelen tocarse con frecuencia. Por ejemplo, en  Estados Unidos,  Donald Trump y en México  López Obrador, a pesar de representar la derecha y la izquierda, tienen sorprendentes coincidencias políticas y económicas.

Por ejemplo, ambos se oponen a los tratados de libre comercio, ambos son rigurosos proteccionistas y ambos gustan de palabras altisonantes y frases duras. Ambos sueñan con una época anterior de felicidad y son mentirosos de tiro corto.

Otro ejemplo es el movimiento que los hechos han imprimido al gobierno “real” de Mauricio Macri, tan diferente del ideal que él había prometido en campaña que parece su contradicción literal punto por punto, si no en el terreno que quiso hacer, sí en el del que quiso hacer creer.

Sobre la deriva del macrismo contra sí mismo, están el regreso a las retenciones a las exportaciones agropecuarias -que le costó el serio malhumor de la Sociedad Rural- la vuelta de algunos impuestos eliminados, la “no felicidad” para casi todos, el clima de efervescencia social tan diferente de la tranquilidad laboriosa que prometía, y muchos otros temas menores que largamente se podrían enumerar uno por uno.

Uno muy considerable es la desvalorización de Venezuela, como modelo de desorden y caos populista, contra el que Cambiemos ofrecía al parecer refugio seguro hecho de decencia, de buen cálculo, de normalidad y economía liberal “realista”.

Sin embargo, el camino argentino demuestra que la vereda populista puede cruzarse con la liberal de manera impensada, y así lo han notado algunos dirigentes, de los que tomamos dos.

El primer vicepresidente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello, pronosticó que el presidente argentino, Mauricio Macri, se  irá del poder antes que el de Venezuela, Nicolás Maduro, debido a los grandes problemas que ha provocado y no ha sabido resolver.

“Macri tiene muchos problemas en la Argentina, ese pueblo es un polvorín, te aseguro que se irá antes que Nicolás”, respondió en una rueda de prensa.

Cabello contestó indirectamente a otra mención de Macri a Venezuela, que viene repitiendo desde que asumió. Esta vez adelantó que pedirá  a la Corte Mundial Internacional que investigue presuntos delitos de lesa humanidad cometidos por el gobierno venezolano.

“Macri no está para hacer  mucha maroma, está para ocuparse del pueblo argentino que está a punto de estallar y sabe cómo estallar”, dijo Cabello.

El dirigente venezolano recordó que el FMI entregó a la Argentina 30.000 millones de dólares, de los que el pueblo recibió “cero”, en cambio, todo fue a parar a manos de los banqueros, según él.

Respecto de las perspectivas del reclamo de Macri ante la corte mundial, no le dio importancia; al revés, dijo que quien va contra Venezuela “se queda seco”, y recordó lo sucedido con otros que precedieron al empresario argentino, como los gobernantes del Perú, de Colombia y España, que debieron retirarse del poder después de ensayar o reclamar medidas contra Venezuela.

Por su parte, en la Argentina, el ex jefe de gabinete, Alberto Fernández,  dijo que Macri se parece a Venezuela porque se endeudó a tasas altas y tiene presa a Milagro Salas en Salta.

“Este modelo económico es la crónica de una muerte anunciada”, dijo y aseguró que Macri no conoce más que bajar el consumo como mecánica para bajar la inflación, copiando recetas anticuadas de los tiempos de Ronald Reagan  y Margareth Tatcher.

De la Redacción de AIM.