Moine: “Hay artículos que nos hacen sentir orgullosos de la reforma Constitucional”

Jura de la Constitución en el Palacio San José de Concepción del Uruguay (Entre Ríos). El acto representó el cierre de un largo proceso con encendidos debates, polémicas y desencuentros.

A 25 años de la reforma de la Constitución de Argentina “se puede afirmar que realmente fue importante y dejó  para los años venideros modificaciones e incorporaciones que permiten asegurar que fue un gran avance constitucional en Argentina”, dijo a AIM el ex gobernador de Entre Ríos durante la Convención Constituyente de 1994 y ex convencional, Mario Moine. 

Apertura de la Convención Constituyente en Paraná, Entre Ríos.

El 24 de agosto se cumple cuarto siglo de la jura de la Constitución en el Palacio San José de Concepción del Uruguay (Entre Ríos).  Mario Moine gobernaba Entre Ríos cuando fue la Convención Constituyente, una de las provincias sedes de la reforma constitucional argentina que más consenso tuvo en el siglo XX.

El ex convencional constituyente sabe que trasciende su gestión provincial y forma parte de la historia constitucional e institucional del país, ya que contribuyó al mejoramiento de la democracia y la consolidación de nuevos derechos y controles republicanos.

― ¿En qué contexto se impulsó la reforma?

Previo a la reforma constitucional de 1994 hubo anteriores (1860, 1866, 1898, 1949 y 1957). La iniciativa surgió en 1993, motivado, en principio, fundamentalmente por la búsqueda de (Carlos) Menem de su reelección. Hubo un período de varios meses donde esto fue la discusión central, ya que el gobierno argumentaba que era necesaria actualizarla. En ese marco, Raúl Alfonsín (como referente del radicalismo, que era el partido de la oposición más importante) entró a tallar para buscar consensos, ya que temía que Menem haría cualquier cosa, forzando la situación constitucional, para  llegar a la reforma. Así, Alfonsín exigió una serie de condiciones (el núcleo de coincidencias básicas) que, después, fueron muy criticadas. Alfonsín dijo: ‘le vamos a dar la reelección, pero vamos a realizar una reforma constitucional profunda que sirva para los próximos 50 años’. En ese momento, muchas cosas no se vieron, pero 20 años después hay cambios que son importantes, como así también, hubo cosas que faltan llevar a cabo como lo que tiene que ver con la coparticipación de las provincias.

Mario Moine y Agusto Alasino en la Reforma de la Constitución de 1994.

― ¿Cómo se eligieron las sedes?

 Para que se realice en Santa Fe y Paraná, entró a tallar Augusto Alasino (quien era senador por la provincia y presidía el bloque de la Cámara Alta). Él peleó las  ciudades desde un punto de vista histórico; ya que hay que recordar que cuando se firmó el tratado de Pilar (en febrero de 1820 entre Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe) las provincias que representaban el federalismo eran Entre Ríos, Santa Fe y Uguguay (que aun no estaba constituido como país). Ahí, Buenos Aires, que quería acaparar toda la conducción de la nación per se, tuvo que comenzar a conceder el poder.

Se eligió Santa Fe, porque cuando Justo José de Urquiza quedó a cargo de la Confederación Argentina sacó un Decreto nombrando sede para la puesta en marcha de la Constitución nacional a esa ciudad y a Entre Ríos, porque fue la base de la Confederación. Naturalmente después vino la pregunta de qué se realizaba en cada provincia; y acordamos que se hacía en Entre Ríos la jornada de inicio (con toda la pompa en Paraná) y el cierre, como un homenaje a Urquiza (quien fue el motor de la Constitución nacional de 1853) en el Palacio San José (en Concepción del Uruguay). En ese marco quedó Santa Fe como la base (en la Universidad Nacional del Litoral) para las discusiones que se dieron. Por supuesto con la aceptación de Menem, porque se ponía a Santa Fe y (Carlos) Reutemann  gobernaba esa provincia y era el favorito del presidente.

Para Entre Ríos fue un hecho político trascendente, de tal manera que en ese momento consistía un orgullo para nuestro gobierno y para todos los entrerrianos porque, además, nos correspondía por historia. Es decir, fueron días muy importantes en la vida política argentina que se desarrollaron en ambas ciudades.

Moine y Menem en el desfile en Paraná.

 

― ¿Qué avances considerás que se lograron con la reforma?

Se puede afirmar que realmente fue importante y dejó  para los años venideros modificaciones e incorporaciones que permiten asegurar que fue un gran avance constitucional en Argentina.  Hubo artículos trascendentes: la coparticipación, el que reconoce que los recursos naturales son de las provincias, derechos a los ciudadanos, el Consejo de la Magistratura, los senadores por minoría, los controles y límites al presidencialismo, el ballotage, el reconocimiento de ciudad de Buenos Aires como un distrito que podía elegir a su representante, y la adhesión a tratados y pactos internacionales, entre otros.

En forma directa no se puede decir que Entre Ríos se favoreció con algo particular, pero hubo una serie de hechos que para las provincias fueron muy importantes. En la Constitución (que hubo 44 artículos, 12 normas suplementarias y tratados internacionales) se estableció que las provincias son dueñas de los recursos naturales, ya que hasta ese momento la Nación era propietaria de todos ellos y, a lo sumo, tiraba una propina a las provincias, sabiendo que les correspondía por derecho.  Prácticamente, gracias a la reforma, logramos más participación en la represa de Salto Grande y un mayor reconocimiento en los fondos que genera la represa. También se aprobó la coparticipación para las provincias. De hecho es una de las cosas que queda pendiente.

Duhalde, Moine y Reutemann.

Otro artículo trascendente que es visibles hoy es el tercer senador por minoría, porque durante mucho tiempo el partido que ganaba la provincia se llevaba los dos senadores y, en no pocos casos, el peronismo que ganaba en 14 o 15 provincias se imponía, había un desbalance muy grande en la Cámara Alta y había poca discusión porque había mayoría absoluta.

Por otro lado, se logró el Jefe de Gabinete o Jefe de Ministros que pretendió que atenuara un poco el presidencialismo, pero en la práctica no sucedió. De alguna forma algunas actividades menos tiene el presidente pero, políticamente, sigue siendo presidencialista el sistema democrático argentino.

Sobre la reelección no hay mucho por decir. El otro día, en un debate de la Suprema Corte se decía que se debería haber agregado la cláusula que tiene Estados Unidos de que indica cuando alguien es presidente dos veces consecutivas no puede asumir nunca más el cargo, (como tiene la provincia de Entre Ríos) y de esa manera se logra una renovación, ya que de lo contrario, te encuentras con presiente o algunos gobernadores que tienen la re-reelección y están durante 20 años.

El Consejo de la Magistratura también fue un logro importante, porque antes eran los gobernadores o presidentes que designaban, casi a dedo, a los magistrados y hoy por hoy hay una exigencia mayor en cuanto a la calidad y reconocimiento de los puestos en la justicia en las provincias y Argentina.

También, hay que recordar que Capital Federal (que era intendencia) dependía del dedo del presidente y al declarar la autonomía se comenzó a elegir por voto directo en un distrito que tiene más de 3 millones de habitantes, donde faltaba democracia. Asimismo, se incorporó el sistema de ballotage y se crearon órganos de control muy importantes.

Apertura de la Convención Constituyente en Paraná, Entre Ríos.

 

― ¿Quedaron cosas en el tintero?

Como consecuencia de cómo se acordó la Reforma Constitucional con el núcleo de coincidencias básicas cerrado hubo temas que no se pudieron discutir, es decir, todos estos artículos venían en un paquete que se votaban por  sí o no. Se podía debatir algún que otro artículo, pero el paquete estaba cerrado de tal manera que era levantar la mano o no, pero al ser una reforma tan importante si se va a una Constituyente donde se da discusión artículo por artículo podría terminar en cualquier cosa. Lo que tuvimos los gobernadores es que las mejores espadas del Congreso nacional estaban allí, tanto senadores como diputados, analizando y proponiendo cómo mejorar las instituciones de la República.