No hay mejor equipo que el equipo familiar

La familia es lo más importante que existe en la vida, es el núcleo al que se pertenece, es donde sabes que no te defraudarán, donde puedes refugiarte, donde siempre te apoyarán… o al menos, así debería ser. Es necesario que los niños aprendan que su equipo, quien siempre estará a su lado y nunca en contra, es su familia.

Saber esto les creará un sentimiento de pertinencia que les permitirá sentirse protegidos y queridos todo el tiempo. Los niños deben saber que pertenecen a un equipo con mamá, con papá y con sus hermanos. La familia es la energía que nos mueve, que nos hace sentir amados y con quienes nunca nos sentiremos solos.

Compañeros de vida

Cuando se pertenece a una familia se sabe que siempre se tendrán compañeros de aventuras. Compañeros para realizar experiencias, para disfrutar, para reír pero también para llorar. Habrán días de alegrías pero también días de enfados, de lágrimas y de batallas. La vida no es siempre de color rosa, por lo que habrán días mejores y días peores, pero lo que importa es que el equipo familiar, siempre estará junto, para lo bueno y para lo malo.

Los niños deben darse cuenta que ellos son las piezas más importantes que conforman el puzzle, el equipo en este caso. Ellos son la fuerza que genera que el motor familiar funcione cada día, que todo marche bien. Ellos son los protagonistas del equipo, los que dan sentido a todo.

Un equipo sin igual

Un equipo se apoya en cada momento, si uno cae los demás le sostienen y le ayudan a levantarse, porque entre todos hay una meta conjunta: ser felices y disfrutar de la vida unidos. El núcleo del equipo familiar tiene la base más poderosa de la existencia: el amor.

El equipo familiar es el resultado de un vínculo poderoso, donde todos sus miembros se aman de forma incondicional. Donde los adultos crearon un equipo inicial y los hijos lo han completado. Todos conforman una parte esencial, todos son imprescindibles para que el equipo esté perfectamente reforzado.

Las sonrisas infantiles son la fuerza adulta

Cuando los padres y las madres ven en los niños su sonrisa, su forma de ver la vida, cuando les abrazan y les quieren… Esa es la fuerza que los padres necesitan para poder tener el coraje suficiente para afrontar las adversidades que se presenten en la vida. Los niños a su vez, recibirán de sus padres la guía y el amor incondicional que necesitan para poder desarrollarse de forma saludable, bajo una crianza positiva basada en el respeto mutuo.

La confianza y la buena comunicación es indispensable para que el equipo siempre juegue en el mismo bando. Disfrutar del equipo familiar es el mayor tesoro que cualquier persona, padre o madre y niño puede tener. Por eso, hay que enseñar a los niños que la familia siempre será su equipo y que como tal, hay que pensar en equipo todo el tiempo. La felicidad familiar es la meta diaria por la que se debe luchar, y por supuesto, conseguir.

Como buen equipo habrá que aprender de los errores, saber que hay momentos de fallos en la vida pero que solo ayudan a ser mejores en el futuro. Los padres, como guías, darán los consejos y los secretos de vida a sus hijos, para que si algo les lastima en el camino de la vida, sepan cómo manejar la situación acorde a las circunstancias.

El amor, el cariño y la lealtad que conforma el equipo familiar nutren los corazones de cada uno de sus componentes. La inocencia infantil sana el corazón de los padres, que saben que el mundo caótico es demasiado estresante en ocasiones. Los padres, como buenos entrenadores siempre confiarán en sus hijos, sin importar lo que ocurra por el camino.

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